La magistrada titular de la plaza número 1 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ceuta ha dejado visto para sentencia hasta 3 juicios seguidos contra la misma persona, el identificado como J.L.L.S., quien ejerció la responsabilidad de farero, en un puesto adscrito a la Autoridad Portuaria.
Se le acusa de injurias y calumnias contra tres trabajadores o extrabajadores del Puerto que han prestado hoy declaración para explicar cómo sufrieron un daño moral por las manifestaciones que les atribuyó el farero.
El acusado no ha comparecido, pero los juicios se han podido celebrar al ser la petición de pena menor de dos años de cárcel.
J.L.L.S. estuvo trabajando como personal del Puerto durante 30 años hasta su despido y estos no son los primeros juicios por injurias o calumnias a los que se enfrenta, ya que, en diciembre de 2024, fue absuelto después de que le acusaran de enviar escritos críticos contra la Autoridad Portuaria sobre posibles irregularidades en contrataciones.
Ahora, será la titular de la Sección Penal 1 la que deba pronunciarse sobre estas tres nuevas causas.
Publicaciones injuriosas contra un informático del Puerto
El primero de los juicios celebrados ha tenido como denunciante a un informático del Puerto que ganó su plaza por oposición. No tenía trato con el acusado, pero se vio envuelto en una maraña de consideraciones despreciativas hacia su persona por la obtención de su plaza, a pesar de que la justicia aseveró que la había obtenido por los canales adecuados.
El afectado ha expuesto que se publicaron consideraciones negativas sobre la forma de obtener su puesto de trabajo. “Me ponía a caer de un burro”, a pesar de haber obtenido su plaza de forma honesta. “Todavía estando mi nombre en medios digitales”, ha lamentado.
“Familiarmente lo pasé muy mal porque pasas de una alegría” tras lograr la plaza a “leer sobre chanchullos a pesar de haber una sentencia” que verificaba que todo había sido legal. “Mi dignidad se puso en tela de juicio”, ha declarado.
La Acusación Particular acusa a quien fuera el farero de Ceuta de haber utilizado canales informativos de amplia difusión local y nacional, además de redes sociales, para difundir injurias graves que faltan a la verdad, careciendo del más mínimo fundamento y rigor, resultando ofensivas y denigrantes.
Esas publicaciones se hicieron de manera reiterada, imputándole al denunciante hechos gravísimos como que había participado en un procedimiento selectivo amañado para ganar la plaza de técnico informático.

Por parte del farero se enviaron cartas a la Presidencia del Gobierno, lo que derivó en que Puertos del Estado solicitara un informe a la Autoridad Portuaria sobre el documento remitido por el farero para abrir una investigación sobre este asunto.
El escrito que envió el farero tenía 52 páginas, posteriormente esas informaciones que la Acusación Particular califica de injuriosas aparecieron en medios digitales. El asunto legó incluso al Parlamento Europeo.
La contratación de este afectado como personal informático terminó judicializándose, constando una sentencia del Juzgado de lo Social que despeja la existencia de cualquier irregularidad.
Las injurias y calumnias las fundamenta la Acusación en que se publicó ese contenido en una página de Facebook creada al efecto, además de existir publicaciones en una revista marítima especializada y en medios digitales de Ceuta.
Esas denuncias nunca fueron presentadas en organismos judiciales, por lo que la Acusación Particular entiende que hubo solo un interés en dañar el honor de su representado. Pide 25.000 euros por el daño moral causado, además de multa.
La defensa del farero ha indicado que no se puede desvirtuar el principio de presunción de inocencia de su patrocinado, ya que su intención nunca fue la de injuriar sino solo exponer unos hechos en torno a una contratación pública del Puerto para que fueran investigados. “Le movió el ánimo de denunciar amparado en su derecho como ciudadano”, ha razonado la letrada. Mantiene además que no hay dolo, ni tampoco pruebas de su responsabilidad en la publicidad.
Injurias contra quien era responsable de Recursos Humanos en el Puerto
El segundo juicio celebrado ha sido por injurias y calumnias contra quien fuera el responsable de Recursos Humanos en el Puerto.
En su declaración ha señalado el “daño moral” que sufrió por las publicaciones del farero, ya que tuvo que sufrir la “pena del telediario, el difama que algo queda”.
“Tengo mi expediente inmaculado, pero por desgracia, cuando te dilapidan y te destrozan moralmente ante la opinión pública es muy duro. Todo lo que decía eran falsedades”, ha expuesto.
La Acusación mantiene que el farero le difamó, buscando menoscabar la fama y prestigio de quien ocupaba un puesto de responsabilidad en el Puerto, existiendo por tanto un plan preconcebido para hacerle daño a pesar de saber que nada de lo que manifestaba era cierto.
Se remitió un escrito al presidente del Gobierno en el que el farero expuso que había sido sancionado mediante expediente disciplinario manipulado y basado en falsedades, apuntando al denunciante de prácticamente incurrir en una prevaricación mediante supuestas colocaciones de familiares.

Ese escrito se remitió también a la comisión de peticiones del Parlamento Europeo y se produjo un envío masivo de correos electrónicos además de una publicación en la revista Puertos y Navieras.
El denunciante, al igual que en el primer caso, ha expuesto que el farero nunca pidió disculpas por sus manifestaciones, además de que nunca se han demostrado esas difamaciones contra su persona.
Esta situación le afectó psicológicamente, también en sus relaciones familiares y personales. Se pide una indemnización de 30.000 euros por esos daños morales causados.
La Defensa solicita la absolución de su cliente, negando la existencia de un dolo, a pesar de que las calificaciones usadas pueden ser entendidas como duras, pero lo único que perseguía su cliente era que se investigaran unas presuntas irregularidades. Ha insistido en la no demostración de inquina, además de no haber quedado acreditada la acción penal descrita por las acusaciones.
El tercer juicio, injurias por cuestionar una contratación
El tercer juicio contra el farero ha venido marcado por las mismas características. En este caso la denunciante fue una mujer que ocupaba un puesto público como personal laboral en el Puerto.
Ha explicado que sus problemas con el acusado eran constantes, ya que este demostró en todo momento un “trato hacia mi persona que dejó mucho que desear”, ya que “cada paso que yo daba para trabajar, él lo impedía. Todo le parecía mal”.
Las publicaciones del farero le hicieron un grave daño. “Me sentía señalada, me daba miedo salir a la calle, sufrí una ansiedad enorme e inseguridad. Me acusaba de barbaridades, aparecía mi nombre y apellidos en publicaciones, llegando a rebajarme a unos niveles…”.
Le acusaron, de hecho, de estar colocada a dedo, cuando a ella la habían llamado para trabajar a media jornada.
El farero le señaló como colocada en el servicio de sistemas de ayuda a la navegación del Puerto, indicando que no tenía cualificación para ello, pero lo habría conseguido por beneficio de relaciones familiares.
Los tres juicios contra el farero del Puerto que expuso esas supuestas contrataciones irregulares han quedado visto para sentencia con peticiones condenatorias por parte de las acusaciones, pública y particular, y la solicitud de absolución de la defensa.






