Juegos, risas, abrazos, miradas cómplices y un sentimiento de unión que eriza la piel. De esta manera Miramar Alto, en Ceuta, sella su compromiso por recuperar la vida en comunidad, como en esos inolvidables años 90, cuando las calles se llenaban de alegría y desenfado.
Ya lo habían anunciado hace meses y los vecinos, en un intento por retomar esas costumbres que se desvanecieron en el tiempo, han cumplido su palabra. Miramar Alto ha iniciado un camino sin precedentes en Ceuta.
Retomar el cariño incondicional
Como barriada lo que se quiere es terminar con el desapego vecinal y volver al cariño y afecto incondicional entre residentes que se vivía antaño.
Con cuadro de Pepe Ramos en mano y con una camiseta y gorra de su padre, su hijo, José Mari Ramos, ha iniciado una idea que el antiguo presidente de la asociación de vecinos de Miramar Alto no pudo llevar a cabo al ser sorprendido por la muerte, algo que dejó a todos en estado de shock.
Mirando al cielo
Dejando la tristeza a un lado, es preciso destacar el ambiente de nostalgia y alegría, reflejado en sonrisas que transmitían un “lo estamos logrando” mirando al cielo.
José Mari Ramos, presidente de la asociación de vecinos de Miramar Alto, ha detallado que la intención de este mini campamento celebrado en la barriada, iniciado este viernes y con duración hasta la noche de este sábado, no es otra que “recuperar la esencia de los años 90 con los juegos populares adaptados a estos tiempos y la reunión vecinal en la calle”.
Una imagen entrañable
De esta manera y en sintonía a lo trasladado por Ramos, se pretenden inculcar valores de compañerismo, trabajo en equipo, además de promover e incentivar las relaciones humanas desde la edad infantil.
Este sábado culminará con una “escena de convivencia” en la que todos los vecinos se reunirán para disfrutar de una pinchitada en la plaza frente al local social. La imagen es, cuando menos, entrañable.
Reconocimiento a la convivencia
Es necesario la intención de todos estos vecinos y reconocer que como sociedad estamos perdiendo todas las costumbres inocentes y cargadas de desenfado que nuestros padres y abuelos vivían con regocijo, por lo que los vecinos de Miramar Alto se llevan el premio de convivencia por las ganas mostradas en este acercamiento.
Los niños han sido los protagonistas. Como se ha mencionado anteriormente, la intención es poder implantar la tradición en la barriada y no hay mejor manera de hacerlo que cuidando al arbolito desde chiquitito, como bien dicen los refranes populares españoles.
Las jóvenes, un importante eslabón
Para el desarrollo de los juegos, cuyos participantes han sido infantiles, se han ofrecido como voluntarias dos jóvenes del barrio volcadas con la idea nacida de la asociación de vecinos.
Ellas, eslabones imprescindibles para el desarrollo de este mini campamento, han asegurado que los niños lo han pasado genial desde el inicio. Han desarrollado juegos como: carreras de sacos; morder manzanas con las manos atadas; buscar con la boca un objeto en un plato merengue, llenando su cara por completo de esta deliciosa comida; andar por grupos unidos por sus pies con hilo, juegos de agua, guerras de globos, etc.
Un bonito sentimiento
Dunia Abdeselam, joven voluntaria, ha relatado que estas actividades “hacen mucha falta para que los niños salgan a la calle a jugar como se jugaba antes, que ya se está perdiendo con las nuevas tecnologías”.
Por otro lado, profundizando en los adentros de cada uno, la joven Yasmina Abdeselam ha confesado que a ella le “trae muy buenos recuerdos” de cuando tenía la edad que estos chicos tienen ahora.
“La verdad es que es un encanto poder volver a estar con los vecinos, en convivencia todos juntos, disfrutando del verano ahora que hace buen tiempo y se puede salir”, ha señalado Abdeselam.
Un legado que continúa
Para finalizar, José Mari Ramos, presidente de la barriada, ha querido trasladar la importancia de retomar la alegría en el barrio, ya que se ha encontrado sumergido en varios periodos de tristeza por la pérdida de varias personas antiguas de Miramar Alto, entre ellos, “Antoné, Antonio de Mariquita o Pepe Ramos”.
Este año la asociación de vecinos cumple 35 años y no podría haber celebrado su aniversario de una mejor forma.






Yo lo viví .eran tiempos maravillosos.tambien recordar a mi padre Pepe matoso de nueva galería pc 4b..y darle un gran abrazo a José mari..siempre en mi vida Miramar alto
Precisamente estuve hablando de ustedes a los vecinos nuevos de la zona,ya que todo esto se hace gracias a la inspiración de buenas familias como la vuestra.Un fuerte abrazo.
Espero y deseo que sigan que no paren por ser invierno que anque haya clases (porque en los 90 habia tambien) un fin de semana y si el tiempo lo permite sigan asi y no se encierren en sus casas
Gracias por el aporte y por animarnos a continuar.Dentro de nuestros horarios laborales y el calendario escolar de los jóvenes, intentaremos en la temporada otoño/invierno hacer actividades los fines de semanas,con el fin de que sirvan de respiro de la rutina diaria tanto para ellos como para nosotros.