El centro de Rabat ha sido el escenario de una multitudinaria manifestación en la que miles de ciudadanos han expresado su solidaridad con el pueblo palestino.
De acuerdo con la información publicada por la la agencia de noticias EFE, la movilización ha surgido como respuesta a la nueva ofensiva israelí y la creciente tensión en la región, convirtiendo la emblemática Avenida Mohamed V, frente al Parlamento marroquí, en el epicentro de la protesta bajo un impresionante dispositivo de seguridad.
Motivos de la movilización: Al-Aqsa y la escalada de violencia
La marcha fue convocada por el Grupo Acción Nacional por Palestina, una plataforma que aglutina a sindicatos, partidos de izquierda y organizaciones de la sociedad civil.
Los manifestantes denunciaron con firmeza la reciente "escalada" de las acciones israelíes en los territorios palestinos, haciendo especial hincapié en el cierre de la mezquita de Al-Aqsa.
Según los organizadores, este cierre, decretado por Israel bajo la alegación de un "estado de emergencia nacional", es una consecuencia de los ataques iniciados el pasado 28 de febrero entre Tel Aviv, Washington e Irán.
Asimismo, durante la jornada se condenó la aprobación de la "Ley de pena de muerte para terroristas" por parte del Parlamento israelí, una medida que organismos internacionales han cuestionado y que los manifestantes consideran una amenaza directa contra los presos palestinos.

El rechazo a la normalización de relaciones entre Marruecos e Israel
Uno de los puntos más críticos de la jornada fue la denuncia de la llamada "normalización" de relaciones.
Los asistentes cargaron contra el pacto alcanzado en 2020 en el marco de los Acuerdos de Abraham, mediante el cual Marruecos normalizó sus vínculos con Israel a cambio del reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.
Entre banderas palestinas y el uso masivo de la "kufiya" (el pañuelo tradicional palestino), se escucharon consignas como "el pueblo marroquí con el pueblo palestino" y gritos en defensa del derecho a la vida y los prisioneros.
En un acto de fuerte simbolismo, se llegó a quemar una bandera israelí frente a la sede del Parlamento.

Una jornada de protesta pacífica bajo vigilancia
A pesar de la alta carga emocional de la protesta y la quema de símbolos, la movilización transcurrió sin incidentes reseñables.
El fuerte control policial aseguró que la marcha recorriera las calles principales de la capital sin alterar el orden público, permitiendo que los colectivos sociales de Marruecos enviaran un mensaje claro contra el que calificaron como "enemigo de todos".
Esta manifestación refuerza la posición de una parte significativa de la sociedad civil marroquí que, a pesar de los acuerdos diplomáticos oficiales, mantiene un compromiso histórico y activo con la causa palestina en el norte de África.






