La Ciudad ha dado luz verde a un ambicioso contrato para la rehabilitación integral de pavimentos viales, una actuación que se desarrollará entre este año y 2027 y que contará con una inversión global de siete millones de euros.
La ejecución correrá a cargo de la UTE ACC-Manuel Alba, adjudicataria de unas obras que buscan modernizar una parte importante de la red viaria urbana.
Se trata de una de las intervenciones más relevantes en materia de asfaltado de los últimos años, diseñada para recuperar la seguridad, comodidad y resistencia de numerosas calles que presentan un notable desgaste. El plan responde al deterioro acumulado por el uso intensivo, el tráfico constante y el envejecimiento natural de los materiales.
El objetivo principal es devolver a estas vías unas condiciones óptimas de circulación, actuando especialmente en aquellas donde el firme ha perdido su funcionalidad tras años soportando tráfico rodado y condiciones meteorológicas adversas.
Más de cien calles incluidas en el plan
La actuación contempla la renovación superficial del asfalto mediante el fresado parcial del pavimento actual y la reposición con nuevas mezclas bituminosas, lo que permitirá restablecer la rasante original de las calzadas y mejorar su adherencia.
Entre las zonas incluidas figuran avenidas y calles estratégicas como González Tablas, Regulares, Reyes Católicos, Príncipe o Nuestra Señora de Otero, fundamentales para la movilidad diaria y la conexión entre barrios. También se actuará en áreas residenciales como Loma Colmenar, Los Rosales, Manzanera, Juan XXIII o 12 de Diciembre.
El proyecto alcanza además carreteras clave de acceso y circunvalación, entre ellas García Aldave, Monte Hacho, Circunvalación del Hacho, Tarajal o el Paseo de la Marina Española, ampliando así la mejora a enclaves de alta densidad circulatoria.
Deterioro acumulado tras décadas de uso
Los informes técnicos previos reflejan que muchas de estas vías presentan baches, grietas, deformaciones y pérdida de material, consecuencia de más de dos décadas de uso continuado en numerosos casos. El tránsito frecuente de vehículos pesados y la orografía en pendiente han acelerado el deterioro.
A estos factores se suman las variaciones térmicas, la humedad y la filtración de agua, que han ido reduciendo progresivamente la capacidad mecánica del firme. En los aparcamientos públicos, además, el desgaste es mayor debido al efecto de aceites, combustibles y maniobras repetidas de estacionamiento.
La situación se agrava en una ciudad que soporta cerca de 250.000 desplazamientos diarios, de los cuales más de la mitad se realizan en vehículos privados, una cifra que supera ampliamente la capacidad recomendada para una red viaria de estas dimensiones.
Presión creciente sobre la red viaria
El documento técnico advierte de que la infraestructura urbana apenas ha variado en los últimos 30 años, pese al incremento constante del tráfico, lo que ha generado saturación en numerosos puntos y un desgaste acelerado de la calzada.
Ante la ausencia de un estudio de tráfico reciente, el proyecto toma como referencia el Plan Director de Tráfico y el Plan Estratégico de Movilidad Sostenible, que localizan las zonas más congestionadas y los viales con mayor necesidad de actuación.
Desde la Consejería de Fomento subrayan que esta intervención resulta esencial para reforzar la seguridad vial, reducir riesgos por pérdida de adherencia y ofrecer una circulación más fluida y confortable tanto a conductores como a peatones.
Actuaciones adaptadas al estado de cada calle
El plan distingue tres tipos principales de intervención: refuerzo, saneo y entronques, en función del nivel de deterioro detectado en cada tramo.
En los casos leves se aplicará una capa de refuerzo de cinco centímetros con mezcla AC16 SURF. Para las zonas más dañadas, con baches o hundimientos, se procederá al fresado previo, relleno con mezcla AC22 BIN y posterior capa final de refuerzo.
Los entronques permitirán corregir desniveles en accesos a garajes, pasos de peatones y cruces entre calles, garantizando transiciones más suaves y seguras entre distintos niveles del pavimento.
Mejoras complementarias y señalización renovada
La actuación también incluirá mejoras en pasos peatonales, paradas de autobús y puntos con daños estructurales, donde será necesario sanear capas inferiores antes de reasfaltar.
Una vez extendido el nuevo pavimento, se reajustarán tapas de registro, imbornales, bolardos, bandas reductoras y otros elementos urbanos para adaptarlos a la nueva rasante. Los bolardos retirados serán recolocados con rapidez para minimizar molestias.
Como cierre de obra, se renovará toda la señalización horizontal y vertical, incluyendo marcas viales, pasos de cebra y delimitaciones de carriles, con el fin de asegurar visibilidad, durabilidad y una circulación más segura.






