Rafael Peñalver afronta su primera etapa al frente de la recién creada Consejería de Urbanismo y Transportes con una idea clara: Ceuta tiene ante sí una oportunidad histórica para redefinir su modelo de ciudad. Desde el desarrollo del Plan General y los planes especiales de barriadas hasta la lucha contra la obra ilegal, la renovación del transporte público y la cesión de los suelos de Defensa, el consejero defiende una planificación a largo plazo que priorice al peatón, la vivienda y el uso eficiente de un suelo tan escaso como valioso.
- ¿Cuáles son las prioridades inmediatas de la Consejería en materia de planificación urbana para los próximos dos años?
- Realmente una Consejería de Urbanismo tiene una mirada necesariamente largoplacista. El urbanismo siempre tiene sus tiempos y yo creo que así tiene que ser. Las consejerías de Urbanismo de cualquier ciudad deben centrarse en cómo diseñar y ordenar la ciudad a largo plazo. Pero, lógicamente, también hay que embarcarse en proyectos con horizontes más cortos o medios.
- ¿Qué objetivos se plantean de forma más inmediata en el área de Urbanismo y Transporte?
- En proyectos y obras, desde luego, buscamos darle a la ciudadanía más espacio público. Por ejemplo, el edificio José de la Font, el antiguo ambulatorio junto a la Policía Nacional, que ahora está en desuso. Teniendo en cuenta su ubicación, en el entorno de las Murallas Reales, lo podemos considerar una joya escondida. Lo que se va a proyectar allí es una plaza pública, un nuevo espacio verde y de estancia para el ciudadano.
La Consejería de Urbanismo también vela por la conexión entre las barriadas. Quizás una manera de medir la calidad de vida de un ciudadano sea por el tiempo que tarda en llegar de un punto a otro. En ese sentido, es muy importante para nosotros mejorar esas conexiones. ¿Por qué le comento esto? Porque otro de los proyectos que creemos que podemos ejecutar es el vial que comunica el Recinto Sur con la calle Real. Eso permite unir dos zonas con una gran densidad de población, distribuir mejor el flujo de tráfico y avanzar en accesibilidad y comodidad para el ciudadano.
Es justo donde está el edificio Huerta Molino. De hecho, ya existe un trayecto medio hecho que se corta a la mitad. La idea es completarlo y unirlo con la calle Real.
Eso en cuanto a obras. Luego, también tenemos en mente la modificación de varias ordenanzas: de inspección técnica de edificios, para mejorar la estética de las fachadas, y de cableado, que creo que van a tener un impacto muy positivo.
- ¿Cuáles son las zonas de Ceuta que necesitan una reordenación urbana más urgente?
- Ceuta tiene un problema importante en la ordenación urbana, el carácter de sus edificios, la ilegalidad de numerosas construcciones, los suministros…
Es un problema común en todas las ciudades. Lo que pasa es que nosotros somos una ciudad más pequeña: es más chica y eso hace que todo sea también más posible. Ahí cobra mucha importancia el Plan General de Ordenación Urbana, que es el instrumento que te dice cómo se organiza la ciudad a largo plazo: en esta zona va vivienda, en esta industrial, en esta deportiva… Te la ordena.
Pero si nosotros no desarrollamos ese Plan General con los distintos planes especiales, el Plan General se convierte en puro papel. No vale. Llevamos muchos años esperando; ahora es lo que vamos a hacer.
"Desarrollar planes especiales es esencial para ordenar Ceuta y mejorar fachadas, aceras, accesibilidad y calidad urbana"
Otro de los objetivos que tenemos es desarrollar esos planes especiales y determinar cuestiones más específicas: cómo van a ser las fachadas, cómo van a ser las alineaciones, cómo van a ser las aceras… Es un planeamiento que entra en el “cómo”. Y, desarrollando esos planes especiales, creemos que se puede empezar a ordenar mejor la ciudad.
Le hablo de la idea que tenemos, porque queda media legislatura. Ahora se va a desarrollar el plan especial de Sarchal, que ya se está redactando. Avenida Otero, avenida de Madrid, Benzú, Huerta Molino, Pasaje Recreo… son esas primeras zonas. A mí me encantaría también Almadraba, pero creo que no nos dará tiempo. Pero son todas esas zonas en las que creemos que podemos ya desarrollar los planes especiales.
Como decía antes, la Consejería siempre tiene una mirada muy largoplacista y, poco a poco, con esos planes especiales, se podrá decir cómo se tiene que construir, cómo tiene que ser el edificio, cómo tiene que ser la acera. Entras en algo más específico y la ciudad se irá ordenando, lógicamente.
- Todo ese orden que se intenta poner desde la Consejería, ¿de qué modo afecta al propietario privado?
- Sí, claro que afecta, pero todo afecta. Si un ciudadano tiene un suelo, una edificación de una planta o de dos, y la ciudad, con su Plan General, no desarrolla el Plan Especial, quizá esté impidiendo que ese suelo o ese edificio se hagan más rentables. ¿Por qué? Porque el plan te puede permitir más edificabilidad o algún tipo de actuación de la que el propietario pueda sacar rendimiento. Si no lo permite, la inversión se queda paralizada.
Si el desarrollo del Plan General y los planes especiales permiten sacar rendimiento a un suelo y a un edificio, estoy seguro de que el ciudadano va a invertir. Y si la Ciudad es capaz de hacer viales, aceras, accesos, y todo es más cómodo y más amigable, se hace todo más rentable, claro.
- ¿Tiene Urbanismo competencias en la lucha contra la obra ilegal?
- Claro, claro que tenemos.
- Del 1 al 10, ¿cómo calificaría el problema actual, aunque sea un problema que se da en todas las ciudades?
- Sí, bueno, como todos los problemas: número 10. Para mí cualquier problema es para tenerlo en cuenta, desde luego. Pero ahora tenemos un plan de vivienda realmente ambicioso. Y creo que ahí deberíamos ir de la mano: desarrollo de planes especiales, construcción de vivienda pública y, bueno, demolición de viviendas ilegales y reubicación de las personas que ahora mismo no están en una situación regular.
Hay viviendas que, por el paso del tiempo, la administración reconoce que ya no tiene manera de devolver a la legalidad urbanística. Bueno, pues habrá que ver cómo se pueden regularizar. Pero para esa regularización la Ciudad no tiene competencia: depende de una ley estatal. Nosotros no tenemos ley del suelo propia. Si la tuviéramos, sí podríamos hacerlo.
Estamos pendientes de una modificación legislativa de la ley estatal y, en el momento en que salga, quizá se pueda regularizar algún tipo de vivienda. Pero si no hay modificación legislativa, desde luego no se puede hacer nada.
Entonces, ¿qué vamos a hacer al principio? El primer paso, creo, es saber de qué hablamos: una estimación, un censo que nos diga cuántas viviendas son, para poner el problema encima de la mesa. Después de ese censo, ver cuáles se pueden regularizar y, por último, abordar la regularización.

- ¿Con qué instrumentos cuenta la Consejería para luchar contra la vivienda ilegal, que no siempre es infravivienda?
- Con muy pocos. Tenemos muy pocas herramientas, empezando por el personal, porque al final tiene que ser un técnico el que determine si una obra es legal o ilegal. Luego hay que tramitar el expediente para informar al que está ejecutando o viviendo allí de que lo que está haciendo es ilegal.
Después correspondería ordenar la demolición y, si no la ejecuta el propietario, le corresponde a la Administración hacer los oficios. Para eso hace falta capacidad para tramitar expedientes, maquinaria para poder demoler… y presupuesto, porque en primera instancia lo tiene que asumir la Administración. Es bastante complejo.
- Entonces, burocráticamente, ¿están muy atados?
- Muchísimo, muchísimo. Uno de los grandes problemas es la burocracia, y eso pasa en todos los ámbitos. Digamos, para entendernos, que el “jeta” suele verse beneficiado de la burocracia que hay en la Administración. Tenemos un sistema muy garantista en todos los aspectos: legal, administrativo, penal y también social. Y quizá tenga que ser así. Pero es cierto que ese sistema tan garantista hace que personas con menos escrúpulos que otras se vean beneficiadas de la burocracia que requiere la Administración.
- Ha comentado antes que uno de los fines de Urbanismo y Transporte es organizar y conectar mejor las barriadas de la ciudad. ¿Se prevé la reorganización de líneas o frecuencias del transporte público de autobuses?
- Ya han llegado dos autobuses y dos microbuses eléctricos, que se han puesto en marcha, y queda por completar la mitad de la flota, renovarla por completo. Con eso ya tendríamos todos los autobuses, toda la flota nueva y moderna.
- ¿Van a incrementar las frecuencias de conexión?
La verdad es que Amgevicesa, su gerente y todo su equipo trabajan muy bien y están continuamente actualizando estudios de demanda y servicios. En el momento en que veamos que en alguna barriada la demanda lo justifica, se actuará. Pero, desde luego, todo pasa por renovar la flota.
Mientras tanto, más líneas o más frecuencia suponen más uso de vehículos antiguos, más mantenimiento. Hay que reconocerlo. Entonces, en el momento en que tengamos más flota, sí se podrán poner más frecuencias, más líneas y más servicio.
- ¿Y la actualización de las paradas de autobús, como ya se ve en muchas provincias?
- Eso está previsto, porque es obligatorio. De hecho, creo que hay un contrato ya previsto de antes, pero había un recurso. Es, otra vez, lo que hablábamos del sistema tan garantista que tenemos. Creo que ya se va a resolver, se hará la adjudicación en breve y se instalarán nuevas marquesinas con información.
Tratamos de hacer una ciudad más amigable, una ciudad en la que el ciudadano opte por el transporte público. El transporte público tiene que ser eficiente, tiene que dar toda la información necesaria y no puede ocurrir que una persona que va a coger un autobús no sepa qué línea llega ni cuándo pasa.
En Ceuta, al final, el usuario habitual más o menos lo sabe, porque conoce los horarios casi como si fuera un autobús interurbano, con sus medias horas y sus horas en punto. Pero hay que dotar las marquesinas de información, y eso se va a hacer, espero, el año que viene.
- ¿Hay alguna estrategia desde la Consejería para prever y descongestionar puntos críticos cuando se produce colapso de tráfico?
- La mayor congestión se da en la rotonda del puerto, Puente Cristo y avenida Juan Pablo II, a la hora de la salida. Normalmente el flujo de tráfico viene por la mañana hacia la zona centro y se marcha a las dos y media, tres, y ahí es donde se produce el colapso.

Está el proyecto del vial Puerto-Ciudad, por la zona de los chalés del puerto, que viene a solventar esa situación, comunicando la rotonda del muelle de España —donde está la cofradía de Medinaceli, frente a los autobuses de Amgevicesa— con la zona de los chalés del puerto y los jardines de la Argentina. Dotando de un vial adicional, creemos que se puede reducir mucho la congestión de tráfico.
De todas formas, la congestión de tráfico solo se soluciona de verdad cuando la gente deja de usar tanto el vehículo privado.
"Queremos una ciudad donde caminar sea cómodo, el transporte público funcione y el vehículo privado disminuya"
- En ese sentido, ¿tienen planes para impulsar la movilidad a pie, en bicicleta…?
- Claro. Hablar de movilidad es hablar de largo plazo. Yo soy un enemigo del vehículo privado, esa es la realidad. Creo que las ciudades del futuro pasan por el peatón y por el transporte público. Y, en ciudades más grandes, también por el metro.
Pasan por el peatón y el transporte público, y quizá por otras maneras de movilidad: taxi, autobús, carril bici… pero todo tiene que ser mucho más cómodo y accesible. Hay que dotar de información al usuario. Hoy somos capaces de coger el teléfono móvil y saber cualquier cosa; ¿cómo no voy a poder saber a qué hora llega mi autobús o hacia dónde va?
Todo pasa por hacer un transporte público mucho más eficiente, más ágil, sencillo y cómodo, e ir poniendo impedimentos, de alguna manera, al uso del vehículo privado. Al final, lo que hay que conseguir es que quien use el vehículo privado lo haga porque es imprescindible: porque tiene que cargar algo, porque tiene que llevar a una persona que necesita ser dejada en la puerta de algún sitio… y poco más.
Aquí creo que el transporte público, y también el hecho de hacer más fácil ir andando, son clave. Pero para fomentar que la gente vaya a pie hay que ofrecer comodidad y hacer que caminar sea agradable: amplitud, zonas diáfanas, zonas verdes, espacios sin tantos vehículos y, por supuesto, suelos que no resbalen. Por ahí va un poco la idea.
También está la idea del puente de Arroyo Paneque, que estaba presupuestado. No es una mala idea conectar con la zona con un puente. Si hay presupuesto, se tendrá que ejecutar. Pero desde luego, barriadas como Otero, Manzanera o Zurrón, que están a escasos 100 metros en línea recta, no tienen sentido que estén a diez minutos en coche. Eso es lo que queremos cambiar: primero desarrollando el plan especial del que hablábamos y luego creando una comunicación tipo parque ajardinado, para que un vecino pueda andar, pasear e ir de un sitio a otro de forma cómoda y ágil. Que el trayecto se convierta en algo plácido y no haya necesidad de coche.
- ¿Podemos hablar de un plan integral de movilidad que conecte peatones, tráfico rodado, transporte público y espacios peatonales?
- La idea es ir poniendo impedimentos al uso del vehículo privado, es decir, que coger el coche resulte incómodo para que el ciudadano opte por otra alternativa. Pero las alternativas que yo le ofrezca tienen que ser buenas. Si le pongo trabas para usar el vehículo privado y luego no le ofrezco nada, soy un mal gestor.
Sé que esto es muy largoplacista, pero las ciudades del futuro van por ahí. El ejemplo está en Pontevedra, por ejemplo. Allí donde se eliminan vehículos privados y se da comodidad al ciudadano, florece no solo la calidad de vida, sino también la economía. Hay menos contaminación, sí, se mejora la calidad de vida, pero yo no lo planteo solo por medio ambiente —que está muy de moda—, sino por economía y comodidad: los comercios tienden a revitalizarse.
- ¿Cómo cree que impactará la nueva base de precios en los proyectos urbanísticos y en la obra pública?
- Ceuta es muy diferente a la península. Los precios de la construcción aquí son distintos. Básicamente, por la extrapeninsularidad: los materiales tienen que llegar en barco, el transporte marítimo los encarece. Eso ya implica un incremento. Luego está la mano de obra: hay menos mano de obra disponible y eso también encarece los costes. Todo ello hace que los precios de construcción sean más altos.
Cuando nos hemos enfrentado a licitaciones —y hablo también de mi etapa en la Autoridad Portuaria— tomábamos como referencia precios de distintas provincias y comunidades, porque Ceuta nunca había tenido su propia base.
- ¿Se podría decir que era uno de los propósitos que se marcó al frente de la recientemente creada Consejería de Urbanismo?
- Bueno, en realidad ha sido una labor de equipo, en la que hay que reconocer el trabajo de Karima y de la Confederación de Empresarios para llegar a tener esta tabla de precios de la construcción, que era muy demandada por todas las partes.
Contar con esta tabla evitará que muchas licitaciones queden desiertas, porque los técnicos de la Administración, en general —y me incluyo—, a menudo nos alejamos de la realidad de la calle y presupuestamos proyectos con precios que no son los reales.
Esta iniciativa aporta más realidad, aporta certeza, elimina incertidumbre. Ponemos unas reglas del juego públicas para todos: constructores, empresas, trabajadores, proyectistas, redactores… Todos tienen estos precios de la construcción en Ceuta y, por tanto, las licitaciones serán mucho más realistas. Dejaremos de ver licitaciones desiertas e incluso esas ofertas con bajas temerarias o desmesuradas que, al final, deterioraban la calidad de las obras.
Actualmente, una licitación desierta es un varapalo muy fuerte para la Administración, porque perjudica tu planificación, incluso la presupuestaria. Te deja colgado con un montante económico ya previsto. Y eso es muy duro. Por eso digo que esto es un pequeño logro, pero muy importante. He hablado con técnicos de la Ciudad y me han transmitido la alegría de que se haya hecho.

- ¿Será obligatoria esa referencia en las licitaciones municipales?
- Se tomará como referencia, pero al final el técnico que firma pone el precio que considere. No se le puede obligar.
- ¿Y se prevé su actualización periódica?
- Claro, si no, no tendría sentido. Debemos hacer actualizaciones; todavía no lo hemos definido, pero podrían ser anuales o bianuales. Si son anuales, mejor.
Además, hay que tener en cuenta el tiempo que pasa entre la redacción de un proyecto y su licitación: a veces es suficiente para que los precios queden obsoletos, y la Administración suele tener tiempos más lentos.
- Desde su área tiene que mantener una relación constante con Medio Ambiente, Servicios Urbanos o Vivienda. ¿Cómo se está desarrollando esa coordinación?
- Bien. Aquí, además, tengo la suerte de contar con el consejero anterior, Alejandro Ramírez, que estaba también en el área. Y tengo la suerte, lo digo porque es amigo. La relación es diaria: está aquí al lado. Y Tamara Guerrero, directora general de Servicios Urbanos, también está muy cerca. Como no puede ser de otra manera, trabajamos con mucha coordinación, colaboración y ayuda.
Al final, Servicios Urbanos se encarga de la obra en barriadas, de lo más inmediato y de ejecución, pero tiene que ir muy ligado a Urbanismo. El vecino tiene que ver ya lo que se hace: “oye, esta acera hay que adecentarla, hay que hacerla ya”. Urbanismo piensa más a largo plazo, pero ambos deben ir coordinados. La relación es diaria y de coordinación absoluta y, ya digo, también de amistad.
- En la gestión interna de la Consejería, usted mismo ha comentado que hay trámites que restan eficacia. ¿Se tiene pensado cómo agilizarlo?
- Hablo de todo en general: de licencias, de obra ilegal, de procedimientos. Uno de los reclamos más habituales de los empresarios son las licencias, tanto de obra como de apertura.
Aquí hay un objetivo claro, casi una obsesión: que seamos atractivos a la inversión. Para eso, una de las claves es eliminar incertidumbre y otra, la agilidad administrativa. Si un empresario tiene un capital disponible y en Guadalajara puede montar un negocio en dos días y en Sevilla tarda tres años, es evidente dónde va a invertir. Todavía Ceuta tiene que ser atractiva en ese punto: tenemos que ser rápidos y ágiles, más en el momento actual, en el que está llegando mucha inversión.
Una de las herramientas es la colaboración con los colegios profesionales, como el Colegio de Arquitectos, para que la documentación que se presente sea correcta desde el principio. Hoy la Administración tiene que decirte que la documentación es incorrecta, tú subsanas, la vuelves a presentar, vuelve a revisarse… Si conseguimos que ese primer paso llegue ya bien hecho, se gana mucho tiempo.
La idea es que el Colegio de Arquitectos pueda hacer una especie de “visado de calidad”, de manera que la documentación que llegue a la Ciudad con ese visado ya garantice que está correcta formalmente. Luego la valorarán los técnicos de la Ciudad, pero eso reducirá los plazos.
De hecho, la semana que viene tengo una reunión con algunos técnicos externos porque creemos que hay distintos puntos del procedimiento que se pueden agilizar. Vamos a evaluarlo, hacer una especie de auditoría informal para determinar los cuellos de botella y darles solución. Es uno de los objetivos y una de las obsesiones de este consejero: agilizar los trámites.
También hay que decir que ni mucho menos somos los más lentos. En todas las ciudades pasa. Y me gustaría que esto se dijera: si se presenta un proyecto bien hecho, un proyecto de ejecución de alto importe, en un mes o dos meses puede estar listo. Pero hay que presentar el proyecto bien.
¿Qué quiero decir con esto? Que los técnicos externos, y lo digo como pequeño tirón de orejas, tienen que ser extremadamente profesionales. Y nos encontramos con que no siempre es así. Los técnicos —arquitectos, ingenieros, aparejadores— tienen que buscar la excelencia. Se les requiere por su profesión y por sus conocimientos. Deben ser la élite.
Si presentan correctamente la documentación, aquí esto va “como un tiro”. Ahora, no siempre es así. La Administración va a poner su parte, la va a poner. Tenemos técnicos en la casa con un altísimo nivel de conocimiento respecto a códigos técnicos, normativa, ordenanzas… Todo suma: técnicos externos, Administración y empresarios.

- ¿Cuál sería la hoja de ruta para que Ceuta avance hacia un modelo urbano más equilibrado y eficiente?
- Primero, el desarrollo del Plan General. Después, el desarrollo de planes especiales en las distintas barriadas. Y otra cosa muy importante que vamos a hacer es una especie de censo de solares y edificios.
No es normal que una ciudad como Ceuta, con el espacio tan reducido que tiene y la falta de vivienda que sufre, tenga tantos solares vacíos; muchos, quizá, de la propia Administración. Así que vamos a hacer ese censo con el objetivo de, si son de la Administración, proceder a la venta para que venga un promotor y construya; y, si son privados, obligar a que se edifique. Tenemos la potestad y los medios para hacerlo: o se edifica o se vende. Y si no se edifica, la Administración puede comprar y promover la edificación.
Para mí esto será muy importante. Es la manera de sacarle más rendimiento al suelo y hacerlo más eficiente. Ciudades como Madrid, Sevilla o Barcelona pueden permitirse ciertos vacíos; Ceuta no, porque no tiene forma de crecer hacia fuera. Esos serán los caminos a seguir.
"La cesión de los suelos de Defensa permitirá diseñar una Ceuta más eficiente, verde y conectada"
- Resumiendo, ¿qué oportunidades se abren desde que se ha creado esta nueva Consejería de Urbanismo? Imagino que su mera creación responde a una necesidad de la ciudad.
- Sobre todo viene muy determinada por la cesión de suelo de Defensa. Ese es el gran potencial que vamos a tener: una gran cantidad de superficie, de espacio, que ahora mismo es una hoja en blanco. Y tenemos la oportunidad de decir: “esto sí va a ir bien diseñado: aquí irán viviendas, aquí viales, aquí parques, aquí restauración…”.
¿Cuándo empezará a tomar forma? Lo que queremos es apartar la opinión política y basarnos en hechos, datos, conocimiento técnico: de arquitectos, urbanistas, ingenieros.
Además, el Colegio de Arquitectos, el de Ingenieros y el de Aparejadores me trasladaron en distintas reuniones la propuesta de hacer concursos públicos. Los concursos dan mucha oportunidad a todos y mucho impulso a la innovación y la creatividad. Ahora que tenemos la oportunidad, nada mejor que eso. Vamos a hacer un concurso público en el que cualquier técnico pueda diseñar cómo será esa zona de Ceuta.
Cuando tengamos los esbozos, será todavía solo diseño, no habrá anteproyectos ni proyectos. Es a muy largo plazo: Defensa tiene que culminar la cesión, nosotros inscribir el suelo, modificar el Plan General… Estamos hablando, al menos, de la próxima legislatura o incluso la siguiente. Es un plazo muy largo, pero tiene que ser así, porque hay que hacerlo bien. Y qué mejor que hacerlo bien contando con los que saben: arquitectos e ingenieros.
Eso abre muchas oportunidades para transformar la ciudad en los próximos años, a un nivel altísimo. Es un reto.
- Ser consejero de Urbanismo en una ciudad como Ceuta, ¿es distinto que serlo en cualquier otra ciudad?
- Mucho más bonito. Aquí el espacio es poco, no tenemos capacidad para expandirnos, estamos rodeados de mar por un lado y de una frontera por el otro. Hay que ser mucho más eficientes a la hora de gestionar el suelo, y eso es más complejo. Pero, para un ingeniero de Caminos, los retos son mucho más bonitos. Y más ilusionantes.
- ¿En qué proyectos emblemáticos de urbanismo y transporte le gustaría poder decir, sin soberbia, “he colaborado para que esto sea una realidad”?
- Es difícil responder sin que suene soberbio… Pero si, cuando me vaya —dentro de un año, dos, cuatro, no lo sabemos—, la Administración se ha “desburocratizado” en algunos puntos y es más ágil; la ciudad es más “amigable”, en el sentido de que la gente camina más y usa menos el vehículo privado; y hemos conseguido poner a disposición de los ciudadanos mucho más suelo para vivienda…, yo me daría por satisfecho.
Tenemos la oportunidad de dibujar la primera imagen de lo que va a ser la gran transformación urbanística de Ceuta con la cesión de suelo de Defensa. Y a eso se suma la colaboración que tenemos con el puerto.
- El puerto ha sido su “casa” hasta que llegó a Urbanismo. Hace poco se inauguró la nueva estación marítima. ¿Cómo valora contar con una infraestructura que es una auténtica carta de presentación para quienes llegan a Ceuta?

- He trabajado en ese proyecto desde la parte cero hasta el final. El puerto de Ceuta mueve dos millones de pasajeros al año. Junto con Algeciras y algún puerto insular, ningún otro puerto de España tiene ese nivel de pasajeros. Muchas veces se mide la importancia portuaria por la mercancía —Algeciras tiene mucha mercancía, es verdad—, pero el tráfico portuario se mide de muchas formas.
Si lo medimos por pasajeros, somos de los principales puertos de España. Si lo medimos por graneles líquidos, también. Dependiendo de cómo se mire, estamos en el “top 5”. Por eso necesitábamos una estación marítima a la altura del tráfico de pasajeros que tenemos.
Y, además, está muy pensada para el ciudadano de Ceuta. Era la estación marítima que el ceutí se merecía. Yo recuerdo andar por las galerías con goteras y cubos… Eso no lo podemos permitir. Queremos vender Ceuta como destino turístico, como destino empresarial y, cuando alguien llega, la puerta de entrada tiene que estar a la altura.
Antes, uno salía del barco esquivando obstáculos, con la cubierta y el techo en mal estado y las instalaciones a la vista. Y todo lo que ha pasado en esas galerías, que ha pasado de todo. Ahora, el que llega se da cuenta de que entra en una ciudad moderna, innovadora, con ganas de seguir modernizándose. Eso es lo que aporta la nueva estación marítima.
Y luego está su relación con la ciudad. Creo que la zona de la nueva y la antigua estación marítima puede convertirse en un polo de visita, no solo en un lugar de tránsito. Se baraja que la antigua estación pueda ser un museo arqueológico o un polo cultural y comercial. Desde que se empezaron a implantar allí comercios más grandes, se está ganando espacio para el ciudadano en muchos sentidos, también el comercial.
- Tiene una tarea titánica por delante.
- Lo pienso. Porque hay muchos frentes. Y, además, he sido padre hace poco. Mi obligación es dejarle a mi hija una ciudad bonita y buena.







Muchas cosas se quieren arreglar ahora pero, bueno, el tiempo dirá si todo queda en agua de borrajas.
Rafita, deja de engañar a la gente hombre, hazte ese favor, que te estás creando una fama poco halagüeña. Todos sabemos que el nuevo PGOU del 23 va a ser anulado en la Audiencia Nacional y posteriormente en el Supremo, porque adolece de inmumerables defectos de forma de extraordinaria gravedad (entre ellas la inexistente EAE) y no os va a quedar otra opción que empezar de cero, eso sí, incluyendo esta vez los terrenos cedidos por Defensa. Es el legado de tu antecesor, que tiene el pobre menos luces que el Sáhara de noche.
Ve empezando a trabajar duro que te espera una ardua tarea por delante. Por cierto, hace poco que leí unas declaraciones antiguas suyas (estando fuera del ejecutivo) en las que catalogaba al nuevo Plan como nulo y obsoleto desde su inicio, que razón tenías...
Por cierto, ¿Ahora si quieres controlar las edificaciones ilegales,? Hace dos días decías que no se podía hacer gran cosa y querías crear un censo para regularizarlas. Aclárate hombre...
¡¡¡GRANDE RAFA!!! Qué orgullo tener a caballas enamorados de nuestra magnífica ciudad, con su inmenso potencial y CREÉRSELO. Ojalá y muchos más ceutíes con tu forma de sentir nuestra tierra, seríamos ese nodo internacional en el mapa mundi que Ceuta merece.
La Ciudad tiene una nueva patata caliente, en todo el centro de la Ciudad, puesto que nadie ha tenido en cuenta, que un número importante de edificios desarrollados al amparo del PGOU de 1992, han quedado en situación de fuera de ordenación, como consecuencia de no ajustarse a la altura máxima de plantas del nuevo PGOU.
Esto implica inseguridad jurídica, económica y un desastre para un montón de familias que pagando hipotecas enromes, de repente su vivienda se deprecia de manera inverosímil y desesperante.
Que unido a la infravivienda, el infraurbanismo, y la dejación de funciones histórica del presidente Vivas, en esta materia, nos deja un panorama desolador.
Ánimos y suerte al nuevo consejero, que por fin, parece centrarse en el desarrollo urbano.