Tenía 28 años, era de Tánger. Su cuerpo sin vida fue localizado en el mar por Salvamento Marítimo el pasado 5 de febrero. Hoy, la Funeraria Al Qadr se ha encargado del traslado de Ceuta a Marruecos para su entierro, después de haberse logrado su identificación.
Se llamaba Marouane. Él fue una de las personas que se encuentra tras los números que integran ya la tragedia migratoria de este 2026.
Tras cumplirse con la identificación por parte de la Guardia Civil, a través del Laboratorio de Criminalística de la Policía Judicial, y autorizarse el traslado desde el juzgado, se ha procedido al cruce de la frontera del Tarajal pasada la una y media de esta tarde.
Podrá ser enterrado en su país de origen
Podrá ser enterrado en su país de origen, tras ser víctima de una travesía que terminó de la peor de las maneras. El fallecido intentó cruzar como más jóvenes en uno de los peores días del temporal. Murió en el mar, en donde fueron auxiliados otros compatriotas que tuvieron más suerte ya que salvaron la vida.
Ese 5 de febrero, Salvamento Marítimo recuperó dos cadáveres. El de Marouane fue identificado al portar documentos, lo que ha permitido agilizar los trámites para su repatriación.
En otros casos dicha misión resulta inviable, toda vez que no se cuenta con denuncias para saber quiénes son esas personas que han terminado muriendo tras sortear una valla o cruzar a nado espigones. Esta misma semana, han sido enterrados 2 subsaharianos en Santa Catalina sin saber de quiénes se trataba.

La importancia de las denuncias
La clave en todos estos casos está en denunciar en cualquier Comandancia de la Guardia Civil o en el país de origen para que exista un canal oficial, una reseña de la que pueden tirar los agentes encargados de las identificaciones.
Publicar los casos en los medios de comunicación y redes sociales ayuda, pero también hay que denunciar, que exista un reflejo formal y oficial de esa ausencia.
Guardia Civil consulta las distintas bases y comparte datos lo que ayuda a conseguir saber quiénes eran los fallecidos, aunque haya transcurrido el tiempo. Es un gesto muy importante para sus familias y para cerrar el ciclo del duelo.





