Las historias de Ceuta no dejan de sorprender. En esta ocasión, de la mano de Lucía Alarcón, una joven ceutí de 27 años que durante 2025 fue la singular alumna que se hizo con la plaza única existente en su doctorado para cursar parte de este en los Estados Unidos.
Actualmente, cursa su tercer año de doctorado en el Programa de Estudios Filológicos de la Universidad de Sevilla. Durante mucho tiempo ha estado -y continúa- trabajando como preparadora para los exámenes de Cambridge, “de profe de inglés”, aunque el último año estuvo impartiendo clases de español en la Universidad de Indiana, donde viajó con motivo del doctorado.
Su pasión por la literatura, la música y la cultura norteamericana la llevó desde las aulas de Sevilla hasta las de la Universidad de Indiana. Compaginando trabajo y estudios, logró la única plaza disponible para una estancia académica en Estados Unidos, donde no solo avanzó en su doctorado, sino que también vivió una experiencia vital que marcó un antes y un después en su trayectoria.
Entre clases de español, viajes por medio continente y amistades que traspasan fronteras, esta investigadora comparte su recorrido académico, sus vivencias al otro lado del Atlántico y sus sueños para el futuro.
¿Qué ha estudiado y dónde? ¿En qué fase de sus estudios se encuentra actualmente? ¿Trabaja y estudia al mismo tiempo?
Yo realicé el grado en Estudios Ingleses, lo que comúnmente se conoce como Filología Inglesa, en la Universidad de Sevilla; y he permanecido en la misma institución, tanto para los estudios de máster en literatura y cultura angloamericana, como para ahora mi doctorado. Dado que de mi institución no recibo financiación, opté por un doctorado a tiempo parcial, el cual me permite trabajar de profesora de inglés, mientras escribo la tesis.
A Estados Unidos para completar parte de su doctorado, ¿cómo fue esto posible?

En el doctorado es común que nuestros directores nos animen a realizar estancias de investigación en el extranjero, porque esto se traduce a más puntos el día de mañana para optar a una futura plaza como profesor titular en la facultad.
En mi caso, como mi tesis se centra en la música popular estadounidense en concreto, es un compendio de artículos que analiza las letras de Bruce Springsteen desde diferentes ángulos, explorando su vínculo con el público español y analiza la ausencia paterna en sus letras desde un punto de vista psicoanalítico.
Siempre tuve en mente el irme a Estados Unidos. La Universidad de Sevilla ofrece diferentes becas, algunas de las más conocidas son la de lector de español en la Universidad de Ohio, North Carolina y la de Indiana.
Opté por indiana porque ya tenía una amiga que la había obtenido anteriormente y me había hablado maravillas, así que no me pude resistir. Hice las entrevistas y, afortunadamente, me concedieron esa plaza.
¿Qué se siente al conseguir la única plaza ofertada en todo un año?
Me sentí muy afortunada porque sabía que iba a ser una experiencia muy enriquecedora.
Y aunque los diez meses de estancia imponen al principio y es mucho tiempo muy lejos de casa, mi círculo me animó muchísimo y me hubiera arrepentido de no haberla aceptado. Ha sido una experiencia enriquecedora no solo a nivel académico, sino también ha sido un año de crecimiento personal. Me sentí muy afortunada porque son difíciles de conseguir.
Yo misma anteriormente había intentado obtener becas para irme a la Universidad de Cornell y no pudo ser. Pero me concedieron esta oportunidad en Indiana y no la pude rechazar.
¿Puede contarnos qué tal fue su experiencia en Estados Unidos, las tareas que allí desarrollaba y dónde fue su estancia exactamente?

En Indiana, por la mañana daba clases de español, a alumnos de primero y segundo de carrera.
Formé parte del departamento de español y portugués de allí. Por la tarde, tomaba cursos como alumna del doctorado para seguir formándome en temas relacionados con mi tesis. Tomé asignaturas como historia del rock and roll, música y poética, que me iban a ser de gran ayuda.
¿Qué sensaciones le dejó esta experiencia? ¿Sintió pena cuando terminó? ¿Fue enriquecedora?
Tuve la suerte de dar con un buen corrillo de amigos que me hizo sentir como en casa. Fueron hogar al otro lado del Atlántico. Cuando en mayo nos tocó despedirnos, evidentemente, me dio muchísima pena, aunque tenía ganas de volver a España porque echaba de menos algunos aspectos de España.
El estilo de vida, las comidas, mi gente… Pero también sabía que una vez que volviese los iba a echar de menos. Aunque confío que nuestros caminos se volverán a cruzar tarde o temprano. No se va a perder el contacto.
Además de lo estrictamente académico, supongo que aprovechaste para descubrir lugares nuevos y personas autóctonas, ¿qué nos puede decir de ambos aspectos? Lugares favoritos, de ensueño, a dónde viajó…
Pues mira, a mí me encanta viajar y decidí aprovechar la oportunidad y viajar todo lo que podía. Porque es cierto que ya en España hay sitios en los que es más difícil ir y más costoso. En Estados Unidos visité Las Vegas, el Gran Cañón, que fue uno de los “highlights”.
También participé en un congreso de una conferencia en Nueva Orleans. Visité los archivos de Bruce Springsteen en Nueva Jersey, fui a Nueva York…
Y luego, fuera de Estados Unidos, en Acción de Gracia, hicimos un tour por Canadá. Mi compañera de piso es de Puerto Rico, fuimos a Puerto Rico. Y antes de volver a España quería visitar algún país de Sudamérica y elegimos Perú.
Sin duda, Machu Picchu es el sitio más alucinante en el que he estado por ahora.
El día de mañana, ¿cuál sería su sueño una vez finalizados sus estudios? ¿Volvería a Estados Unidos? ¿Le gustaría permanecer en Ceuta?

Mi sueño sería acabar dando clases de literatura y cultura norteamericana en la universidad. Soy consciente de que es una meta a largo plazo.
Hay que tener paciencia, hay que trabajar mucho y formarse mucho. Seguir escribiendo artículos, participando en congresos, formándote… A corto plazo, he estado cerca de nueve años viviendo en Sevilla. Me gustaría volver y seguir dando clases de inglés mientras sigo avanzando en mi carrera académica. Esperando el momento.
Me ha contado un pajarito que también canta por hobby, ¿mantiene esa parte suya activa?
Es cierto que antes tocaba más la guitarra. La música siempre ha sido una fiel aliada, algo casi terapéutico.
Me sirve para desconectar, para desfogarme, desconectar de la rutina. Es cierto que antes tocaba la guitarra más. Y lo publicaba en mis redes sociales. Ahora no lo hago tanto, pero no ha desaparecido esa faceta.
Además de estar volcada en sus estudios y cantar, también escribe, ¿nos puede contar un poquito más sobre esta parte de usted?
La música, de la misma forma que la escritura creativa, es algo que utilizo. Nunca me he animado a publicar nada, pero tengo historias en un cajón, para quién sabe... A lo mejor llega un momento en el que sí me animo. Pero ya digo que el tema musical era totalmente un hobby.
No he tenido formación, no he ido al conservatorio. Pero son maneras que tiene una de desconectar de la rutina.
¿Le gustaría mencionar las diferencias que haya podido encontrar entre el sistema educativo español y estadounidense?
En Estados Unidos valoran más el trabajo que una nota numérica obtenida en exámenes, están muy centrados en la productividad y que el balance entre trabajo y tiempo libre no está tan equilibrado como aquí en España.






