EL CEIP Maestro José Acosta ha situado la inclusión al frente de sus prioridades en su proyecto educativo con una propuesta innovadora que combina creatividad, imaginación y estimulación sensorial.
Bajo el título ‘La provocación del invierno’, el centro ha desarrollado una experiencia pedagógica diseñada para ofrecer a los niños y niñas un espacio donde la belleza, el juego, la armonía y el descubrimiento de su máximo potencial se convierten en protagonistas.
‘Aula Colibrí’
La actividad ha sido organizada por el Aula Abierta Especializada ‘Aula Colibrí’, en colaboración con el grupo de Educación Infantil de 4 años A conocido como ‘Cobra Kai’.
Cabe destacar que esta iniciativa es fruto del trabajo en equipo: equipo docente, alumnos y la involucración de la directiva el centro.
Una iniciativa inclusiva
Se trata de una iniciativa inclusiva y motivadora que invita a los sentidos a explorar un paisaje interior a través de experiencias sensoriales y estéticas cuidadosamente diseñadas.
Desde el primer momento, la respuesta del alumnado fue entusiasta. Los niños han disfrutado mucho con todos los juegos propuestos. Desde el comienzo, ya se querían adentrar en todos y cada uno de ellos.
Un mundo fascinante
No ha habido cabida para los roces por el material ni los espacios, pareciera que hubieran entrado en un mundo mágico donde el jugar se convierte en alegría y fascinación.
Uno de los aspectos más significativos de la jornada ha sido la convivencia especial entre el alumnado con necesidades especiales y los alumnos de aulas ordinarias.
El objetivo
El objetivo principal del proyecto era precisamente ese: generar espacios reales de inclusión donde la socialización y la convivencia se produzcan de forma espontánea y enriquecedora para todos.
El equipo impulsor está formulado por Almudena Lara, especialista en Pedagogía Terapéutica (PT); Idoia Barrientos, maestra de Audición y Lenguaje (AL); y Encarni, acompañante terapéutica (AT).
El espacio es el maestro
Juntas han creado un entorno donde el espacio se convierte en el maestro y el profesorado adopta el papel de acompañante, dejando que el protagonismo recaiga en el alumnado.
La propuesta se inspira en corrientes pedagógicas como Método Montessori, Reggio Emilia y las aportaciones socioculturales de Lev Vygotsky.
Esta combinación permite ofrecer un entorno estructurado pero flexible, científicamente fundamentado, que favorece la regulación emocional, la autonomía y la creatividad.
‘La provocación del invierno’
El espacio diseñado para ‘La provocación del invierno’ incluye juegos de luces y sombras, música ambiental y diferentes estaciones sensoriales.
No se dan instrucciones cerradas. La propuesta consiste en provocar la curiosidad. Como mucho, el equipo distribuye al alumnado en pequeños grupos, pero son los propios niños quienes construyen sus historias e interacciones.
Entre los materiales utilizados destacan bases sensoriales naturales como arroz, macarrones o avena. Entre los espacios se aprecian mini mundos temáticos del océano y de la tierra con animales del invierno y areneros que permiten la experimentación táctil.
Avalado por la ciencia
Una vez finalizada la experiencia, los niños plasman lo vivido mediante dibujos o escritos, según su edad y forma de comunicación.
Lara subraya que gran parte del material ha sido adquirido con recursos propios del equipo docente, lo que pone de manifiesto su implicación personal y profesional. “Es una iniciativa rigurosamente avalada por la ciencia, no es solo montar luces. Cada elemento tiene un significado pedagógico y neurobiológico”, señala.
El origen
El origen del proyecto se remonta a la etapa profesional de Almudena Lara en Logroño, donde trabajó durante dos años en un espacio inclusivo tras obtener su plaza.
Allí conoció experiencias innovadoras en escuelas rurales que integraban alumnado de diferentes edades en un mismo entorno, adaptando la enseñanza a través del Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA). Esa vivencia fue el germen de la semilla que hoy florece en Ceuta.
La escuela, la base
“La escuela es el preparatorio para la vida. Ellos van a convivir con los demás y los demás con ellos. Tenemos que crear ese espacio desde ahora”, afirma la docente.
Actualmente, la iniciativa se desarrolla con alumnado de tres, cuatro y cinco años de Educación Infantil.
Más allá de la temática invernal, el verdadero propósito es consolidar un espacio seguro que favorezca la regulación emocional, el entendimiento propio y la inclusión en doble sentido: que todos aprendan a convivir con todos.






