Iba cargado de hachís. Nada menos que 79 bellotas. Las portaba en el interior de su organismo como culero. Desde que la Guardia Civil lo detuvo en el puerto de Ceuta en la tarde de Nochebuena hasta la misma noche del sábado estuvo evacuando la droga que ha terminado llevándolo a la cárcel.
Antes de todo eso quiso escaparse de un guardia civil cuando lo llevaba en compañía de otro miembro del Instituto Armado al hospital para que se le hiciera una placa radiológica.
Esa fue la prueba que vino a constatar que había incurrido en un delito contra la salud pública, porque evidenció que el interior de su organismo estaba repleto de bellotas.
Ingreso en prisión por ser reincidente
El llamado E.S. ingresaba este domingo en prisión, tras ser conducido al juzgado por una patrulla de la Guardia Civil al objeto de prestar declaración ante su señoría.
Se le ha condenado a 1 año, 9 meses y 10 días de cárcel por un delito contra la salud pública, con la agravante de ser reincidente al constarle otro delito similar cometido en 2024.
La pena no se le suspendió precisamente por ello, por tener antecedentes penales cometidos además por la misma acción delictiva.
En su interior portaba 1 kilo y 700 gramos de hachís, droga que ha tardado en evacuar al completo 4 días. Hasta entonces no podía ser puesto a disposición judicial. Este tipo de detenciones conforman uno de los servicios más penosos para la Guardia Civil.
Intento de escapada
El ya condenado quiso burlar esa entrada en prisión cuando los agentes lo llevaban al hospital junto a otro detenido más por el mismo delito.
Justo cuando la Guardia Civil lo llevaba al clínico, emprendió la huida, siendo alcanzado por uno de los agentes tras 50 metros de carrera.
El guardia civil que le colocó los grilletes le detuvo no solo por portar droga, sino también por desobediencia grave a la autoridad ya que esa huida pretendía ser la ayuda propicia para no entrar entre rejas.
El arresto de este varón se suma a esa cadena de portadores del hachís que buscan cruzar por Tarajal o el puerto para entregar la mercancía. Por servir de carga cobran un dinero, pero arriesgan también su salud.






