Sábado 15 de agosto. En cualquier otra ocasión Ceuta estaría viviendo un puente de esos que generan no solo traslados masivos a la Península, sino también el inicio de las vacaciones tranquilas para muchas familias.
Tranquilas porque no había nada que temer. Este 2026 es distinto. Radicalmente diferente. Con una niebla que lleva días acompañando el espacio entre fronteras con Marruecos, Ceuta ha amanecido en alerta. La alerta derivada de las quedadas en grupos de WhatsApp, Facebook o Instagram.
Una frontera en alerta
Ataque a Ceuta. Así lo bautizan. No es nada nuevo, llevan años funcionando. La clave está en por qué ese 30 de julio operaron de tal forma que se permitió la mayor de las entradas a Ceuta por el espigón del Tarajal, dejando noqueada a una ciudad.
Este sábado, Ceuta despierta blindada como nunca. Las fuerzas de seguridad del Estado se completan con militares. Al otro lado, Marruecos escenifica su campaña de seguridad con miles de agentes y permitiendo que los medios de comunicación capten absolutamente todo. Escenifica lo que no hizo ese 30J, cuando olvidó su papel de control de fronteras, cuando se creyó al pie de la letra que tener la sartén cogida del mango era precisamente eso: decidir actuar o no. Ese día optó por lo segundo y el desastre fue mayúsculo. Lo más grave: los muertos.
Ante el mundo, centrado en lo que pasa en Ceuta, Marruecos se ha vendido como ese socio fiel que definía el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Ha cerrado todos los espacios posibles de cruce a Ceuta, ha cubierto los días previos a este sábado con redadas continuas.
España ha aumentado el número de agentes desviando hasta a componentes del GAR a la valla, lo nunca visto.
Refuerzo de las fuerzas de seguridad
Los servicios de información también se han visto reforzados. Ellos tienen que ver lo que no capta el resto. Según el ministro Marlaska no hay nada que temer en cuanto a entradas de posibles yihadistas. No es lo que piensa ni el CNI ni los agentes de Guardia Civil y CNP. Los mismos cuya capacidad de aviso el 30J fue real por mucho que Interior y el Gobierno de España lo niegue.
Las calles de Ceuta despiertan vacías, teñidas por una niebla que pareciera haberse comprometido a servir de eterno camuflaje.
Vehículos militares han sido encomendados a hacer continuas patrullas por toda la ciudad. Se les ve subiendo la cuesta del Hacho, por la Marina, por las barriadas. En un ir y venir que acompaña de las fuerzas de seguridad y garantiza el control no solo operativo sino también ese psicológico que se traduce en tranquilizar a una población estrechamente vinculada a las Fuerzas Armadas.
Tranquilidad, ese es de momento el calificativo mas adecuado al 15A.
Blindaje en Benzú, Tarajal y todo el perímetro
Agentes tanto de la Policía marroquí como españoles garantizan el blindaje del paso fronterizo del Tarajal así como de toda la zona de Benzú, erigidos en puntos calientes en cuanto a la presión migratoria sobre Ceuta.
Todo el vallado está vigilado por la Guardia Civil, que ha garantizado suficientes efectivos para evitar cualquier intrusión, sorteando la línea perimetral que a lo largo de ocho kilómetros serpentea toda la zona marroquí con España.
En Benzú, FaroTV ha podido captar la elevada presencia de fuerzas de seguridad marroquíes en toda la zona de los Arenales.
Es la misma escena que se repite en el Tarajal, puntos fronterizos en donde se quiere evitar cualquier acercamiento en este 15 de agosto, marcado en rojo en el calendario en cuanto a un posible ataque a la valla de Ceuta. Así es como lo calificaban los grupos de WhatsApp y de Facebook, en los que se animaba a una entrada masiva similar del 30 de julio.
Los servicios de información, así como el CNI, reflejaron en sus informes que realmente existía un riesgo sobre Ceuta, lo que llevó a que se garantizara un refuerzo de vigilancia, no sólo con los agentes desplegados en nuestra ciudad, sino con refuerzos procedentes de la península.






