Los residuos de construcción y demolición de obras (RCD), que son denominados habitualmente como escombros, requieren de actuaciones específicas para su tratamiento, también en Ceuta. Estos restos se deben entregar a un gestor autorizado con el fin de que aplique la soluciones integrales y sostenibles que vienen determinadas en la legislación ambiental.
Eso es precisamente lo que ha hecho el Gobierno local, encargar a una empresa especializada la gestión de este tipo de residuos que se generan tanto por los departamentos y empresas de la propia Ciudad como aquellos que se localizan en vertederos ilegales en el territorio.
Esa encomienda tiene una peculiaridad. Y es que se ha tramitado mediante el procedimiento de negociado sin publicidad “por concurrir una razón técnica que impide la competencia efectiva”. Esto es así porque “solo existe una instalación autorizada en la Ciudad Autónoma de Ceuta que cumple con los requisitos técnicos y medioambientales exigidos por la normativa vigente”, señalan desde Medio Ambiente. Por tanto, se le ha adjudicado a ese único operador, que es la compañía Makerel Medioambiental, que se hace cargo de esta prestación por 1.899.768 euros durante dos años. O lo que es lo mismo, unos 950.000 euros al año.
Esas cantidades se justifican por el volumen de escombros que se producen en la ciudad y que, según los datos que maneja la Consejería de Medio Ambiente de Ceuta, está en torno a las 13.683 toneladas al año de este tipo de residuos. La estimación que han realizado los técnicos municipales especifica las cantidades según las características de los restos que se recogen y que luego tiene que recibir el adecuado tratamiento.
Distintas variedades de residuos

En el caso del hormigón, se calcula que en la ciudad se generan cada año casi 212 toneladas, otras 40 de tejas y materiales cerámicos y unas 629 de mezclas de hormigón, ladrillos, tejas y materiales cerámicos. En residuos de vidrio, específicamente aquellos generados en la industria de la construcción y demolición, se calculan 150 toneladas, mientras que en tierra y piedras aptas para su reutilización se llega a 280 y en las no aptas para ser usadas de nuevo 230 toneladas.
No obstante, los epígrafes con las cantidades más numerosas son los que hacen referencia a los residuos mezclados de construcción y demolición con elementos impropios, que suman más de 4.300 toneladas en los de tipo I, unas 5.200 en las de tipo II y 2.851 en el tipo III. Estas clasificaciones se estipulan en función de si la proporción de impropios es menor del 10%, están entre el 10 y el 20 o entre el 20% y el 30%. Finalmente, los escombros de materiales de fibra de vidrio en Ceuta alcanzan las 50 toneladas anuales. La suma de todas estas clasificaciones da como resultado las más de 13.600 toneladas de escombros que se producen al año en Ceuta.
En cuanto a los restos de construcciones y obras que tendrá que asumir la empresa a la que se le ha encargado la gestión, serán los procedentes de actuaciones llevadas a cabo por los distintos medios propios de la Ciudad a través de encargos para trabajos de limpieza y adecentamiento, así como los que sean producto de su propia actividad.
La obligación legal de valorizar los residuos
A estos se unen los escombros que se originen por la acción de los Planes de Empleo que presten servicios para la Ciudad y el personal dependiente de la Consejería de Medio Ambiente, Servicios Urbanos y Vivienda, además de los retirados por la sociedad municipal Servilimpce en el ejercicio de las actuaciones recogidas en su objeto social. Además, tratarán los restos que se depositen en los puntos limpios de titularidad municipal.
Tal y como marca la legislación, los residuos no podrán ir directamente a vertedero y deberán ser sometidos previamente a operaciones de valorización (clasificación, recuperación de materiales cuando sea posible o machaqueo, entre otras), pudiéndose destinar el árido reciclado a operaciones de relleno controlado de suelos o reutilizarlos como nuevos materiales para el sector de la construcción.
En cualquier caso, la decisión adoptada de contratar a una empresa para tratar los escombros obedece, como reconocen desde el Gobierno de Ceuta, al “incremento de vertidos incontrolados y la necesidad de disponer de un gestor autorizado con instalaciones adecuadas para estos residuos”, de manera que se puedan “completar así el ciclo de gestión de los residuos generados por los medios y recursos propios de los que dispone la Ciudad Autónoma, así como aquellos que tienen su origen en vertidos incontrolados”.
En la memoria explicativa para justificar esta contratación se afirma que desde que se produjo el cierre de la frontera con Marruecos en el año 2020 con motivo de la crisis sanitaria mundial del COVID-19, “se ha advertido un aumento significativo en la cantidad de residuos que día a día se generan en nuestra ciudad, habiendo proliferado de forma masiva los vertidos incontrolados de toda clase de residuos”.
Esta circunstancia ha generado que la Ciudad haya adoptado en los últimos años medidas “que fueran eficaces y acordes a la citada problemática, utilizándose los medios propios y recursos disponibles para reforzar la recogida de este tipo de residuos y la limpieza en las calles” de Ceuta.






