Agentes de la Guardia Civil han tenido que desplegarse a la altura del Recinto, en Ceuta, después de que un inmigrante llegara a nado hasta la zona del acantilado y quedara en una de las rocas sin moverse del lugar, lo que podía comprometer su integridad física.
A los guardias civiles de patrullas se han sumado los componentes del Servicio Marítimo. Al lugar han llegado también los GEAS, equipados para llegar hasta la roca donde se encontraba el joven.

Vestido con una camiseta de tirantes y un bañador accedió hasta este punto del Recinto, una zona a la que acostumbran llegar pateras de pesca y motos de agua para soltar a los sin papeles a los que cruzan desde Marruecos.

El joven ha quedado sobre una de las rocas del acantilado del Recinto, desistiendo de moverse del lugar a pesar de las indicaciones tanto de los vecinos que estaban por la zona como de los guardias civiles. Desde la central 112, teléfono único de emergencias, se ha dado aviso a los Bomberos por si era necesaria su colaboración.
Y no es la primera vez que sucede un caso así, hace solo unas semanas se produjo un hecho idéntico, aunque en esa ocasión pudo ser solventado por componentes de la Comandancia.
Un rescate complicado
Los hechos se han producido poco antes de las tres de la tarde, cuando se dio aviso de la presencia de este nadador que, tras llegar a este punto del acantilado, no quería moverse del lugar.
Sabía que su recorrido inmediato pasa por su traslado a las dependencias del Tarajal para su devolución a Marruecos.
El rescate ha sido complicado toda vez que el protagonista de estos hechos no quería atender las indicaciones, llegando a temerse que cualquier movimiento errático pudiera terminar con lesiones.
Finalmente en torno a las 15:30 horas, el joven desistió de su actitud y se entregó.
No ha sido necesaria la actuación de los Bomberos.
El joven, ya interceptado por la Benemérita, mostraba el rostro de la desolación, de la rabia por no haber logrado su objetivo.
Una escena migratoria que pudo ser presenciada por varios ciudadanos.






Estos que llegan hasta la costa ceutí, son trasladados por pateras, que fingen estar pescando, y esto ocurre a diario
Ropita seca y par tu casa, a cenar.