Pepe Ramos quería vida en el barrio. Aspiraba a ver corrillos de niños en la calle y a ver a los vecinos unidos en animadas conversaciones. Aunque ya no está y su ausencia se hace patente, la barriada de Miramar Alto de Ceuta tira hacia delante y reaviva la llama social de la zona.
Como si se tratara de un deseo cumplido póstumo, su hijo José María, actual presidente de la entidad, ha organizado este domingo junto a otros residentes una agenda de actos dirigidos a las familias. No lo han hecho solo por darle continuidad a su legado. El otro motivo que se esconde tras la celebración es el 35 aniversario de la creación de la organización.
“Justamente este domingo, precisamente a las cinco de la tarde, se reunió la primera junta directiva. Esta es la que dio forma a todo el proyecto”, ha explicado su actual responsable.
Rodeado de espuma y del griterío de los niños que juegan en las colchonetas, se ha mostrado satisfecho por las escenas que se han vivido en el local social del barrio. “La respuesta está siendo brutal. Hacer esto nos llena de sentimiento. Se fusiona la nostalgia con el presente. Ver a los mayores y a los más pequeños contentos, ver cómo están y que disfrutan con los hinchables no tiene precio. Eso motiva a continuar con actos como este”, ha expresado.

Un equipo renovado
Ramos ha reconocido que los actuales integrantes de la asociación están de estreno en el terreno, pero que se encuentran llenos de energía para tomar el relevo. “Es cierto que el equipo es nuevo y que acaba de empezar. Mi padre llevaba muchos años, no dos o tres, si no 35 dedicándose a todo esto en su tiempo libre”, ha incidido. Sin embargo, ha destacado que cuentan con una “buena base” y una historia detrás que les sirve de referencia.
Este pasado también estuvo lleno de retos y de reveses. El Covid, el cierre del local por la reforma u otras crisis no han sido impedimento para remontar y potenciar la vida de la barriada. “A pesar de todo ello, tres décadas después, se están rescatando muchos de los aspectos que Pepe quería impulsar de nuevo”, ha mencionado.
Tras la triste muerte del antiguo presidente, se convocaron elecciones y de ahí surgió el grupo que conforma a la asociación. “Los vecinos han confiado en nosotros para que retomemos las actividades que antes se hacían, un proyecto que se le quedó en el tintero a mi padre”, ha especificado.
“Proseguir con lo que hizo es una gran responsabilidad que conlleva una gran satisfacción. Esta es mi primera vez haciendo todo este tipo de preparativos sin él. Siempre lideraba y daba esa seguridad que de un presidente y de un referente paterno. Eso ayudaba. Yo le iba echando una mano entonces. Ahora he sido yo el que ha tenido que ir pensando cómo organizarlo junto a los demás. Es importante que lo planteemos en conjunto”, ha relatado.

Los 35 años de Miramar Alto
Los tiempos han cambiado y, su metamorfosis, también se ha colado entre las casas de Miramar Alto. A pesar de esas alteraciones, Ramos considera que son más superficiales que de fondo. “Coges una foto antigua y una actual. Al comparar lo único que cambia es la ropa o la tecnología. La sonrisa, los juegos populares… eso siempre permanece y hace feliz a las personas; da igual de que generación sean”, ha afirmado.
Eso sí, reconoce que hoy en día existen herramientas que antes no estaban disponibles y que son de gran utilidad. “Ahora tenemos grupos de WhatsApp, redes sociales, y mucha más información en internet. Todo eso facilita generar ideas y llevar a cabo proyectos vecinales”, ha manifestado.
Los avances digitales son para él un buen aliado si se aprovecha bien. A su juicio, permiten coordinarse más rápido, compartir recuerdos y atraer a los más jóvenes a la programación en la barriada, un hecho, que, quizá, sin esos canales, no ocurriría.
Es más, ha hecho hincapié en que, esta participación de niños y adolescentes favorece una vida social más allá de las pantallas. “Al observar el lastre de lo que puede derivar del mal uso de las tecnologías, a los vecinos ya no les molesta tanto que jueguen con la pelota e incluso les alegra que estén en la calle”, ha señalado. “Lo que veo en el barrio me recuerda mucho a los años noventa”.

La fuerza de la comunidad
Ramos concibe la entidad como un núcleo de conexión. “Lo hablé hace poco con una vecina. Cada uno hace su vida, evidentemente. Tiene su familia, sus amigos, el trabajo, pero si accede a la comunidad, que es como una extensión del hogar, puede encontrar eventos muy cerca. No es necesario ir a un bar o desplazarse. Es una opción y es posible organizar algo de vez en cuando”, ha incidido.
“Eso hace que se conozca a quien se tiene alrededor y conlleva a que todos empaticen más”, ha expresado. “Los eventos están enfocados a la cohesión social”, ha añadido. Precisamente al hilo de ese propósito de establecer un calendario de actividades se llevarán a cabo varios más en octubre y noviembre, meses en los que será de especial interés una fiesta que combina Halloween con la mochila, así como talleres.
La conexión refuerza los vínculos y, de algún modo, une en la adversidad. A pesar de que han convivido con la pandemia y otros tantos problemas que han puesto patas arriba a la barriada, el peor episodio de sus tres décadas lo afrontan en el presente.

“No es por nada en particular ni lo digo por ser su hijo. Lo pronuncio como vecino. No es porque sea él, pero el peor momento es el que vivimos ahora sin lugar a dudas. Lo que ocurrió en febrero fue un batacazo en todo el barrio”, ha subrayado.
“Había dos caminos, o ir hacia abajo o reflotar. Gracias a este referente y a su forma de ver las cosas, eso me lleva a hacer lo que hago. No solo él. Está también Antonio de Mariquita, que se le conoce así por su madre. A él se suman tito Ernesto, Juan Osuna, Antonio Sevillano, Abderramán o Manolo Duarte o Antoné. Son personas que te hacen ver cuanta falta hacen. Cuando no están, se nota”, ha comentado.
Es por este motivo por el que la ausencia de Pepe en la paella que se ha celebrado antes de los hinchables de Diverty Park ha sido más que palpable. “Es la primera que se hace una sin él, aunque siento que ha estado en todo momento con nosotros. He llevado puesta su gorra”, ha recalcado.
Retos
El nuevo presidente de la asociación vecinal de Miramar Alto sabe a ciencia cierta que el principal desafío es lograr que la participación no decaiga. “Si existe todo es posible de realizar”, ha resumido. Ha insistido en que la fuerza del proyecto depende de la implicación de los propios residentes de la barriada.
Sin embargo, no todo se reduce a la asistencia en eventos. Ramos ha aclarado que la logística y los recursos son también un pilar fundamental. “Una asociación de vecinos no deja de ser una pequeña empresa en la que hay que hacer malabarismos con los presupuestos e invertir de la mejor manera”, ha expresado.
Hasta el más mínimo aporte de capital para compras es un esfuerzo como, por ejemplo, la adquisición de puzles o de una piscina acuática. Son pasos pequeños pero que, pueden mantenerse en el tiempo gracias al cuidado del material.
Mejoras
La recuperación de la vida social es el motor principal de la asociación, pero lo es también la búsqueda de un remedio a los problemas del barrio. Ha explicado que, en este sentido, esta clase de entes cumplen una función clave como sede para canalizar las demandas y reclamar mejoras.
Es imprescindible el apoyo de los responsables políticos en esta tarea. “Nosotros confiamos en la Ciudad. Tiene sus coordinadores, los cuales hacen su labor. Se comprende perfectamente que somos muchos vecindarios y que Ceuta, aunque parezca pequeña, tiene muchos recovecos”, ha afirmado.
Miramar Alto no es ajeno a las dificultades urbanísticas que afrontan muchas zonas con décadas de antigüedad. Una de las que más preocupación genera es la rehabilitación de las fachadas. “Las comunidades de propietarios se enfrentan a una situación seria. Las familias deben recurrir a sus propios bolsillos para arreglarlas”, ha explicado. Ha asegurado que la solución está en camino y que está en contacto con el Gobierno local.
Otro de los retos es la gestión económica y la disponibilidad de capital. Ramos ha trasladado que, a modo de petición, sería conveniente estudiar un aumento de las subvenciones actuales para dar pie a otras iniciativas más enfocadas en la formación.
La intención es convertir a la asociación en un nexo que una a diferentes organizaciones a través de talleres o cursos que abran una ventana de posibilidades a los residentes. Consiste en impulsar planes más allá de los que se promueven desde las áreas de Sanidad, Educación u otras.






