El magistrado titular de la plaza número 2 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ceuta ha dejado visto para sentencia un juicio celebrado contra un sargento primero destinado en la Comandancia Naval de nuestra ciudad, para quien el Ministerio Fiscal solicita una pena de siete años de prisión.
El acusado se enfrenta a esa petición de condena por los delitos de maltrato, amenazas, coacciones y violencia habitual en el ámbito familiar contra quien fuera su pareja.
La vista oral se desarrolló con la declaración de ambas partes y de varios testigos, centrándose el debate en la existencia o no de un patrón continuado de control y agresiones.
El procesado, que aseguró estar casado desde 2018 y tener una hija en común de cinco años con la denunciante, defendió que la relación “era normal” y que comenzó a deteriorarse en los últimos meses, especialmente tras el traslado desde la península a Ceuta.
Control y discusiones por el vehículo
Durante su declaración, la denunciante sostuvo que sufría empujones y agresiones, y que su entonces pareja le impedía salir sola, especialmente cuando pretendía desplazarse a Marruecos con el coche familiar. Según relató, él se oponía de manera reiterada a que utilizara el vehículo.
El acusado admitió que existían discusiones cuando ella quería coger el coche, aunque negó cualquier amenaza. “Discutíamos y le decía que no lo cogiera sin permiso. Me preocupaba que pudiera pasarles algo, el coche es muy antiguo y temía que se quedara tirada en Marruecos”, afirmó ante el magistrado.
La fiscal le mostró durante el interrogatorio conversaciones de WhatsApp en las que, según la acusación, se evidenciaban amenazas relacionadas con el uso del vehículo. El procesado insistió en que sus mensajes no pretendían coartar su libertad, sino advertir del mal estado del automóvil.
Amenazas y empujones
En relación con los días previos a la denuncia, la mujer aseguró que dos jornadas antes él le advirtió que “si se iba a Marruecos se iba a enterar”, extremo que el acusado negó tajantemente. También relató un episodio en el que, durante una discusión, recibió un empujón.
El procesado rechazó esa versión y sostuvo que su expareja arrastra problemas en un hombro desde hace tiempo, señalando que incluso la acompañó en varias ocasiones al hospital por esa dolencia. Negó haber ejercido violencia física contra ella.
Sobre el día en que se interpuso la denuncia, el acusado explicó que ya habían hablado de divorcio. “Me dijo que no me preocupara, que se ocupaba ella. Bajé la basura y cuando subí quise entrar a mi habitación; me dijo que no y que si entraba me denunciaba”, relató.
Testimonio de la familia
Por su parte, la denunciante afirmó que durante la convivencia se sintió cohibida y sometida a un férreo control, tanto en sus desplazamientos como en el ámbito económico. Aseguró que necesitaba su permiso para viajar a Marruecos y que él supervisaba de forma constante el dinero.
Como testigo declaró una prima de la denunciante, quien aseguró haber presenciado una discusión en la que el acusado dio un golpe en el hombro a su prima. Además, describió una relación marcada, a su juicio, por la “sumisión” de la mujer.
La testigo añadió que el acusado le retiraba en ocasiones las llaves del coche y ejercía control sobre los recursos económicos, limitando su autonomía. Con la práctica de la prueba finalizada, el juicio quedó visto para sentencia, a la espera de que el magistrado dicte resolución.
Agentes del CNP
Un agente de la Policía Nacional que intervino el día de los hechos explicó durante la vista que el 25 de abril recibieron una llamada alertando de un posible caso de violencia de género. Según relató, al llegar al lugar la mujer manifestó sentirse amenazada y coaccionada por su pareja.
El funcionario indicó que solicitaron a la denunciante que concretara los hechos. “No sabía decirnos nada específico”, señaló, aunque mostró a los agentes varios mensajes de teléfono móvil. El policía afirmó que, tras revisarlos, le trasladó que no apreciaba en ellos una amenaza explícita.
Pese a ello, la mujer insistió en su intención de denunciar, por lo que los agentes activaron el protocolo establecido para estos casos. La trasladaron a un centro hospitalario y tramitaron las diligencias correspondientes.
Entrevista policial
Otra agente, encargada de entrevistar a la denunciante, confirmó que fue ella quien recabó su testimonio inicial. Según explicó, la mujer le manifestó que habían mantenido una discusión y que se sentía amenazada y coaccionada.
La policía describió a la denunciante como una persona “nerviosa”, que tenía dificultades para explicar con claridad lo sucedido. “No era capaz de concretarme bien los hechos, solo repetía que venía ocurriendo desde hacía meses”, afirmó en sala.
Su declaración se centró en el estado emocional que presentaba la mujer en ese momento y en la activación del procedimiento habitual en casos de violencia de género.
Declaración de la hermana
También compareció como testigo la hermana del acusado, quien defendió el carácter de su familiar. Lo describió como una persona “muy tranquila” y negó haber observado en él comportamientos machistas o humillantes hacia la denunciante.
“Si lo hubiera visto, no lo habría permitido”, aseguró ante el magistrado. Añadió que nunca lo ha visto envuelto en conflictos ni ha presenciado discusiones entre la pareja.
Con estas declaraciones testificales quedó completada la práctica de la prueba en el juicio, quedando visto para sentencia.






