La titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Ceuta ha dejado visto para sentencia el juicio seguido contra un acusado por un presunto delito de estafa, relacionado con varias transferencias bancarias realizadas por el denunciante en noviembre 2022.
Durante la vista oral, las partes ofrecieron versiones contrapuestas sobre el origen y la finalidad de los movimientos de dinero, así como sobre la relación existente entre ambos implicados.
El acusado reconoció ser titular de la cuenta bancaria a la que llegaron los ingresos investigados y admitió que el dinero transferido pertenecía al denunciante, aunque negó en todo momento que se tratara de una estafa.
Relato del acusado
Según explicó ante la jueza, en el año 2022 creó un perfil femenino ficticio en una aplicación de citas con la supuesta intención de ayudar a hombres con problemas de timidez para relacionarse.
Aseguró que fue el denunciante quien inició el contacto y que, tras intercambiar mensajes, decidió explicarle la verdad.
El acusado sostuvo que mantuvieron conversaciones durante dos o tres meses a través de WhatsApp y que, desde el inicio, le aclaró que no se trataba de una mujer ni de una relación sentimental real. No obstante, afirmó que el denunciante desarrolló un vínculo emocional y creía que mantenía una relación de pareja.
También indicó que todos los ingresos que recibió fueron voluntarios y que el denunciante realizaba las transferencias “porque quería”, restando importancia al dinero y negando la estafa.
Las transferencias investigadas
La Fiscalía precisó que el procedimiento se centra en tres transferencias concretas por importes de 251,25 euros, 159,25 euros y 901,25 euros, sumando un total de 1.311 euros, y subrayó que no se trata de cantidades aisladas como pretendía hacer ver el acusado.
El procesado añadió que ambos llegaron a verse en Barcelona y que, tras decidir poner fin a las conversaciones, el denunciante tuvo problemas con la aplicación bancaria. Según su versión, fue entonces cuando le pidió su teléfono y realizó las tres transferencias.
Posteriormente, afirmó que cortó toda comunicación y que al día siguiente fue denunciado por estafa. Justificó no haber devuelto el dinero alegando que nunca se lo reclamaron.
Declaración del denunciante
El denunciante negó de forma tajante conocer al acusado y rechazó por completo la versión ofrecida por este en el juicio, asegurando que todo lo relatado es falso.
Según su testimonio, fue contactado por una persona que decía encontrarse en una situación de pobreza en Sevilla y a la que decidió ayudar económicamente. Tiempo después, esa persona le comunicó que había encontrado trabajo.
Explicó que le dijeron que había empezado a trabajar en Carrefour, pero que no disponía de cuenta bancaria, por lo que le solicitaron usar la suya. Incluso aseguró haber recibido un correo electrónico con un supuesto membrete de la empresa.
Contradicciones en la denuncia

El denunciante no hizo referencia en el procedimiento a la persona que se hizo pasar por responsable de Carrefour y afirmó que interpuso la denuncia únicamente por el dinero que le había sido sustraído, por esa estafa.
Reconoció que en la fase de Instrucción manifestó que no reclamaba el importe perdido, justificándolo en que quería “olvidarse del tema”. “Me han engañado y ya está”, señaló entonces.
A pesar de ello, insistió en que él no realizó voluntariamente las transferencias y negó haber enviado dinero al acusado de forma consciente.
Investigación policial
Los agentes de la Policía que intervinieron en la investigación explicaron que, tras recibir la denuncia por transacciones no autorizadas, solicitaron a la entidad bancaria los datos del titular de la cuenta receptora y la información técnica asociada.
La investigación permitió vincular la cuenta bancaria y la dirección IP utilizada con el acusado, lo que, según la Policía, constituyó un indicio relevante de su presunta implicación en los hechos de estafa.
Uno de los agentes destacó que una de las transferencias estaba geolocalizada en Zaragoza, lo que contradice la versión del acusado, quien situó el supuesto encuentro con el denunciante en Barcelona.
Conclusiones del atestado
La Policía subrayó que solo tuvo acceso a las transferencias denunciadas formalmente, aclarando que el banco facilita exclusivamente la información relacionada con los movimientos objeto de denuncia.
Los agentes reconocieron desconocer cómo terceros pudieron acceder a los datos necesarios para efectuar las transferencias, aunque reiteraron que su labor se centró en seguir el rastro del dinero y determinar su destino final para esclarecer la estafa denunciada.
Concluido el juicio y practicadas todas las pruebas, la magistrada dejó el caso visto para sentencia.
2 años de prisión
El representante del Ministerio Fiscal siguió con su escrito inicial y solicitó una pena de 2 años de prisión.
La Defensa, por su parte, pidió la libre absolución de su representado ya que a su juicio no quedó acreditado.






