Escapaba de la Gendarmería Real marroquí, también de la Guardia Civil. Pilotaba una embarcación cargada con hasta 10 inmigrantes -hombres y mujeres-. Terminó en aguas de Ceuta, a la altura del morabito del Sarchal, encallándola contra las rocas.
Este suceso, uno de los más mediáticos de agosto de 2024 y del que se hizo eco El Faro, ha encontrado ahora, año y medio después, la oportuna resolución judicial de manos del tribunal de la Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz en nuestra ciudad.
En el banquillo se han sentado dos acusados: los llamados M.L.D. e I.A.A. El primero, acusado de un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros al pilotar la embarcación con la que ejecutó el pase de los inmigrantes que emprendieron la huida nada más llegar a las rocas.
De los 10 magrebíes, las patrullas del Instituto Armado pudieron dar con siete escondidos por las inmediaciones de la barriada.
El segundo, acusado también de ese mismo delito y de otro de simulación, ya que prestó su embarcación al pasador para que ejecutara un negocio que presuponían redondo, pero que terminó frustrado.
Los hechos, de agosto de 2024: un pase de inmigrantes frustrado
La idea inicial era sacar a los inmigrantes de Marruecos para llevarlos a la Península a cambio del pago de entre 15.000 y 16.000 euros por cabeza, pero su navegación anómala fue detectada a la altura de Punta Almina.
El cerco en la tarde de aquel 11 de agosto de 2024 efectuado tanto por agentes marroquíes como por la Benemérita evitó el cumplimiento del plan.
Durante la escapada, el piloto realizó maniobras evasivas que pusieron en riesgo a los inmigrantes ya que se pudo haber producido una terrible colisión.
La condena de la Audiencia

La Audiencia ha puesto ya negro sobre blanco la sentencia por esos hechos. Así, ha condenado a M.L.D. a dos años de cárcel por el pase de inmigrantes, ya que él era quien pilotaba esa embarcación de nombre Duque. Era el joven al que pudo identificar la Guardia Civil en la investigación posterior que abrió la Policía Judicial después del desembarco, tirando de grabaciones y de cámaras.
Esa pena de cárcel queda suspendida por 3 años, periodo en el que no podrá delinquir ya que, de hacerlo, perdería ese beneficio.
El otro acusado I.A.A ha sido condenado también a esos 2 años de prisión por delito contra los derechos de los extranjeros, a lo que suma una pena de 6 meses de multa con cuota diaria de 5 euros por simulación de delito.
Pase frustrado y denuncia en falso del robo de la embarcación
Y es que, sabedor de que el pase no se había llevado a cabo y de que su embarcación había terminado encallada en el Sarchal, se apresuró en la madrugada del 12 de agosto a presentar denuncia por desaparición.
Manifestó a los agentes que no la había encontrado en su atraque del CAS, haciéndoles ver a los guardias civiles que desconocía el paradero de la misma cuando en el fondo era cómplice de esta estrategia delictiva.
Los agentes del Instituto Armado llegaron a abrir una investigación por robo, cuando en el fondo el ahora condenado bien sabía cuál había sido el punto y final de esa recreativa.
Los dos implicados en este suceso tienen ya una sentencia contraria a sus intereses a sus espaldas, cerrándose un caso que pudo haber terminado en tragedia debido a la escapada sin miramiento ni control que se llevó a cabo y que terminó siendo recogida en teléfonos móviles de vecinos que pasaban un día de playa y se toparon con la visualización en directo de todo un delito.
Ambos reconocieron los hechos y aceptaron la pena impuesta aplicándose la figura jurídica de la conformidad.







Lo que demuestra que, aun cuando te pillan, es un buen negocio. Para las dos partes.