La lluvia no ha impedido que los más de 500 turistas del crucero Azamara Journey salgan a recorrer Ceuta. Los pasajeros, en su mayoría ingleses y estadounidenses, han desembarcado esta mañana de lunes en el muelle España.
La meteorología solo les ha dado tregua por un corto periodo de tiempo. Pronto, los nubarrones amenazantes, han descargado una llovizna que ha cubierto el buque de la compañía Azamara Cruises.
Aunque algunos han vuelto a la embarcación para refugiarse del temporal, buena parte de los viajeros han preferido dejar su camarote y explorar los rincones de la ciudad. Ajetreados, ataviados con cortavientos, paraguas y chubasqueros, no han querido perderse la ocasión de conocer este lugar nuevo para ellos.
Europeos y estadounidenses
La gran mayoría proceden del Reino Unido y de Estados Unidos. Sin embargo, entre los rostros que, cubiertos y apurados han bajado las escaleras del buque, se han dejado ver algunos asiáticos. Suman, en total, 694 ciudadanos de distintos países.
Los canadienses también forman parte de la amalgama de nacionalidades que han venido al norte de África a bordo. A su salida del barco los ha recibido un stand con dos sillas y un dispensador de gel hidroalcohólico.
A pocos metros se han encontrado con la renovada cabida de Servicios Turísticos, un espacio en el que se han resguardado de la lluvia por unos minutos. Los visitantes se han adentrado a este espacio para pedir mapas y resolver algunas de sus dudas.
Plaza de África o la catedral
Hanan, técnica que atiende a los turistas en el interior de la caseta, ha explicado cuáles son las preguntas más frecuentes que formulan los pasajeros. “Algunos saben a dónde quieren ir. Se interesan por la plaza de África, la catedral, el Parque Marítimo y el mercado central”.
Esta vez han sido muchos los que se han pasado por la oficina. “Son bastantes y se han informado muy bien antes de venir”, ha comentado. “Nosotras también les contamos qué es la Gran Vía o la estatua de Hércules”, ha detallado.
Independientemente de que les haya gustado un punto emblemático u otro de Ceuta, en lo que sí coinciden es que, para todos, la ciudad ha sido un descubrimiento. No la han conocido hasta ahora y solo han tenido de ella algunas referencias que han sido ofrecidas a bordo.
Fortaleza del Hacho
Dicen que, para gustos, los colores. Al marido de Debi, más que el centro urbano, le ha impresionado la fortaleza del Hacho. Han estado un rato en el exterior, pero, la llegada de la precipitación, les ha hecho volver a la calidez del barco.
A él también le ha producido curiosidad saber desde dónde se puede observar Gibraltar. Aunque no han visto mucho, lo poco que han observado les ha gustado. A ella le parece “un lugar bonito”. Son veteranos en las experiencias en cruceros.
Han realizado al menos 60 trayectos en diferentes buques. “Nunca he escuchado nada antes sobre Ceuta. Es la primera vez que estamos aquí. Ni si quiera sabíamos que era una población ni que era española”, han señalado.
Turistas
Debi y su esposo han dejado Inglaterra para adentrarse en esta aventura. Cecilia y su cónyuge también son originarios del país anglosajón. “Me gusta esta forma de viajar. Es como lo hacían los antiguos, navegaban y visitaban distintos sitios”, ha manifestado la mujer.
“Hemos leído mucha de la información que nos han proporcionado en el navío. Teníamos fe en que no lloviera, pero ha ocurrido”, ha mencionado, con humor. No son los únicos que han compartido su vivencia a este medio.
Otros, como Anita y Michelle, son de Canadá. El matrimonio ha abandonado el muelle España en busca de un café que les abrigue del frío y de la lluvia. Su meta en este lunes ha sido relajarse y tomar con calma su visita. Han asegurado que les gusta esta forma de viajar. “No es nuestra primera vez”, han afirmado.
Buque
Todos han desembarcado en Ceuta gracias al Azamara Journey. El navío está especializado en los cruceros de lujo. Fue construido en el año 2000 y en el 2016 fue renovado.
Está diseñado para ofrecer una experiencia íntima y proporciona a los pasajeros estancias más largas de las habituales para que puedan conocer en profundidad los puntos en el mapa fijados en las rutas.
Tras una parada en Málaga, el barco pausa en la ciudad antes de ir hasta Sevilla. Tiene capacidad para 694 viajeros. Los acompaña en esta ocasión una tripulación de 392 trabajadores. No es el único que hace parada por este rincón esta semana. El muelle España espera la llegada de dos cruceros más.






Una grandísima inyección económica a la ciudad,no gastan un duro,mucha suela del zapato y poco más, éste es el turismo que viene a la ciudad.