Matrimonios, niños, estudiantes o empleados. Personas que, en un día normal y corriente, se encontraron cara a cara con el miedo. Once murieron. Setenta estuvieron gravemente heridos. Son víctimas de ETA de las que, hasta hace poco, no se ha conocido su rostro. Sus nombres y el atentado que las marcó han llegado este miércoles a Ceuta en forma de exposición.
La UNED se ha sumado a la muestra itinerante promovida por la sede central de la entidad académica. La misma reúne fotografías y una cronología del ataque terrorista en el que se vio envuelta la cafetería Rolando de Madrid. El conjunto de imágenes descriptivas ha sido inaugurado este miércoles de la mano de Josefina Martínez, catedrática de Historia Contemporánea.
Un año después de la muerte de Luis Carrero Blanco, ETA ya se disponía a seguir su línea de acción. Antes de que el establecimiento fuera su objetivo escogido, surgieron otras ideas previas. Las circunstancias empujaron a que ninguna de ellas medrara por lo que, finalmente, fue el local el que entró en la lista negra del grupo terrorista.
A pesar de que el asesinato del presidente encendió las alarmas, aún no eran uno de los que más preocupación le generaban a las fuerzas y cuerpos de seguridad de los años 70. “Estaba fuera de su radar ya que, hasta ese momento, solo habían efectuado una serie de actuaciones en el País Vasco. No se habían trasladado a otros sitios”, ha comentado Martínez.
En la mente de ETA
El punto no fue tampoco elegido por azar. A día de hoy se sabe que, en la mente de los terroristas, estaba implantada la idea de que sería un lugar muy visitado por policías. Al hallarse cerca su lugar de trabajo creyeron que muchos harían parada por allí.
Sin embargo, la realidad era completamente distinta. Era un sitio en el que se reunían fundamentalmente civiles. No era la única idea fallida que rondaba por sus cabezas. Consideraron que el edificio era idóneo para sus metas.
Justo en la parte superior existían unas oficinas de la Brigada de Investigación Social, una unidad que tenía como fin reprimir todos los movimientos de oposición al franquismo durante la dictatura. ETA pretendía que el impacto de la bomba también borrara los documentos y archivos almacenados en su contra.
Primer atentado masivo

Este nuevo movimiento perseguía potenciar el efecto de los realizados con anterioridad. De hecho, se constituyó como el primer atentado masivo y no selectivo llevado a cabo por los etarras.
Después de su quinta reunión, los integrantes de ETA habían decidido que era hora de cambiar la estrategia. Es este el motivo por el que estudiaron ataques de mayor calado. De hecho, en cierto modo, lograron su propósito. Resultaron heridas de gravedad setenta personas y otras once fallecieron a causa del ataque terrorista.
La discreción y la apariencia jugaron un papel imprescindible en ese plan marcado por la violencia. Los autores materiales de los hechos fueron dos veinteañeros. Un chico y una chica que, al entrar en Rolando, fueron perfectamente confundidos por una pareja joven como cualquier otra.
Desde Francia
Ambos viajaron desde Francia hasta España. María Lourdes y Fernando fueron enviados a estudiar la zona para poder armar la macabra idea que se llevó la vida de hijos, madres y padres.
Hicieron un par de visitas para estudiar bien las instalaciones. Durante la última y la definitiva ella temió ser reconocida por el mismo camarero que los atendió en la primera. Simuló un desmayo y, al aprovechar una situación de distracción, se fueron y dejaron dos paquetes mortales sobre la mesa.
El interior contenía quince kilos de dinamita y mil piezas de metralla de tuercas que, al poco, detonaron. La artillería fabricada por ETA paró en seco la vida de los que, tranquilamente, pasaban un mediodía normal.
Eva Forest

La atrocidad cometida hacia civiles por ambos no hubiera sido posible sin la ayuda de Eva Forest. La esposa del dramaturgo Antonio Sastre fue una de las grandes impulsoras del ataque.
Tanto ella como su marido pertenecieron, en principio, al Partido Comunista. Sin embargo, al ver que la postura de Carrillo había cambiado, ella decidió tomar la acción por su propia mano. Así, se convirtió en una gran aliada de ETA y en una pieza fundamental de sus atentados.
Fue incluso una de las que respaldó a los autores del asesinato de Carrero Blanco. Se ocupó de alojar a los comandos y de esconderlos al igual que hizo con los chicos llegados desde el país franco.
Finalmente, consiguió en parte su intención. Solo murió un agente de policía, aunque fue un año y medio más tarde de recibir el golpe de una viga al caer. El resto, eran civiles que se vieron asombrados por la fuerza de la violencia.
Impunes
Lo cierto es que, gracias a un comisario y a otro de San Sebastián, empiezan a sospechar que los artífices son terroristas de ETA. Finalmente, todo el grupo orquestado por Forest cae.
Sin embargo, la victoria se desvaneció pronto. Las imágenes de las dos mil personas el cortejo fúnebre de las víctimas de la cafetería Rolando no tuvieron justicia. A los pocos años la cabecilla intelectual y el resto de apresados fueron liberados. La catalana fue amnistiada por el Parlamento a propuesta del Gobierno mediante la Ley 46/1977 del 15 de octubre.
María Lourdes y Fernando nunca llegaron a ser juzgados. Francia se negó a devolverlos a la justicia española una vez regresaron al estado. De hecho, a día de hoy, viven juntos. Él es profesor y dirige un centro de estudios vascos.
ETA no reconoció su implicación hasta la retirada de armas en 2018. Nunca quiso admitir su rol en aquel día negro en Madrid. Tiraron la piedra y escondieron la mano. No querían que su imagen se viera manchada por haber matado a civiles. “No sabemos cómo se sienten al respecto o si se arrepienten”, ha expresado Martínez durante su narración.
Nombres y testimonios

La exposición relata toda la cronología del atentado sin dejarse en el tintero los rostros y nombres que la dinamita intentó borrar. El trabajo elaborado desde la UNED recoge tanto testimonios de familiares como de los que sobrevivieron.
El mismo también pone el foco en otros perfiles involucrados en los hechos. Un ejemplo es la entrevista que plasma las declaraciones de uno de los terroristas que fue captado en su juventud por Forest.
Más allá de las acciones, la labor realizada por la institución académica recoge las vidas de cada uno de los asesinados en el ataque. A modo de homenaje, los carteles reflejan sus gustos, trabajos y procedencias.
Rayo de esperanza
Una estudiante. Un matrimonio de luna de miel. Otro con sus dos hijas. Historias que resurgen para enseñar que la violencia nunca es una opción. A pesar de la desgarradora historia que se adhirió al nombre de la cafetería Rolando, un rayo de luz surgió en la tiniebla.
El propio atentado fue testigo de la humanidad en su estado más puro. Transeúntes y desconocidos agarraron entre sus brazos a heridos para llevarlos en sus coches a hospitales de la zona. No solo se vio ese hálito de esperanza tras el estallido de la bomba.
Se pudo observar también tras el punto álgido del ataque. Personas que, sin tener lazos de sangre ni de otro tipo, se personaron en el funeral para llevar a cada muerto a su tierra para ser enterrado y descansar junto a los suyos.






