Cuando todo está perdido, siempre hay un refugio en la esperanza, llamar a la Legión, para hacer una misión, guardar a esa España, que tiene grabada en su corazón. Y parten con esa disciplina, a la velocidad de un espíritu que desea ser observado y a la vez no visto por sus adversarios. Como la niebla hace presencia y nos hiela la respiración y de repente se fue y nadie supo por dónde. Crear una unión, una camaradería a través de todos los lejías, que buscan una canción, donde exponen a su público embobado los tonos a base de sus trinos educados para dar esa marcialidad a todos los que buscan estar con su Legión.
"Soy el novio de la Muerte...". Es hacer temblar al que escucha, que son capaces de tener ese romance con una serenidad tan perfecta, como aliciente…
Ser legionario es un honor que pocos tienen por orgullo, y por eso cuando le dan la oportunidad de estar dentro de ese modelo de sociedad, todos van con ese orgullo a ponerse ese " chapiri", signo de un legionario, de un espíritu emocionado por algo tan grande que no se puede explicar, pero si hacer llorar a cualquier escogido por esa tradición militar, tan especial.
"A mí la legión", a mí mis buenas emociones, mis sentimientos de pertenecer a algo único La Legión.






