Marruecos ha salido de una sequía de siete años gracias a las últimas lluvias y nevadas que han incrementado los aportes hídricos y los niveles de llenado de las presas, indicó el lunes en Rabat el ministro de Equipamiento y Agua, Nizar Baraka, según informa MAP.
En respuesta a preguntas orales en la Cámara de Representantes sobre “la situación hídrica del reino”, el ministro explicó que Marruecos ha registrado, durante el período comprendido entre el 1 de septiembre y el 12 de enero, precipitaciones de 108 mm, lo que representa un excedente del 95 % en comparación con el año anterior y del 17,6% respecto a la media habitual.
Estos indicadores permiten afirmar que Marruecos ha superado la etapa de sequía, teniendo en cuenta que un año seco es aquel en el que el nivel de precipitaciones es inferior en más de un 20% a la media, mientras que este año se ha registrado un excedente positivo, señaló.
Nevadas excepcionales en Marruecos
El ministro informó de que se han registrado nevadas excepcionales que cubrieron cerca de 55.495 km², antes de reducirse actualmente a unos 25.000 km², con un espesor de nieve que varía entre uno y dos metros en las zonas montañosas que superan los 2.500 metros de altitud.
Esta situación se ha reflejado positivamente en los aportes de agua, ya que el nivel de llenado de las presas pasó del 28% en el mismo período del año anterior al 46% en la actualidad, lo que equivale a 7,7 mil millones de metros cúbicos, mientras que los aportes hídricos registrados entre el 1 de septiembre de 2025 y el 12 de enero de 2026 alcanzaron los 3,5 mil millones de m³, de los cuales 3,1 mil millones de m³ se registraron solo durante el último mes.
El objetivo del suministro potable a partir de agua de mar tratada
En declaraciones a Reuters en diciembre, el ministro Baraka explicó que Marruecos tiene como objetivo suministrar el 60% de su agua potable a partir de agua de mar tratada para 2030, un aumento significativo en comparación con el 25% anterior.
Esta estrategia permitirá reservar el agua de las presas para las regiones interiores del país, asegurando así una gestión más eficiente de los recursos hídricos. La transición hacia la desalinización refleja la adaptación del país a los desafíos del cambio climático y la necesidad de asegurar un suministro de agua sostenible para el futuro.






