La Dirección General de Meteorología (DGM) ha emitido un aviso urgente debido a un fenómeno meteorológico adverso que afectará a gran parte del territorio marroquí.
Según el último boletín de alerta de nivel naranja, se esperan fuertes lluvias, tormentas, nevadas intensas y rachas de viento de gran magnitud que se extenderán desde el lunes 5 de enero hasta el próximo jueves.
Precipitaciones y tormentas eléctricas
El temporal comenzará con fuertes lluvias en ocasiones tormentosas que dejarán acumulaciones de entre 35 y 55 mm en las provincias de Azilal, Jenifra, Beni Mellal y Al Hauz. Este episodio está previsto que se desarrolle principalmente entre el mediodía del lunes y la madrugada del martes.
Además, otras regiones como Tiznit, Safi, Esauira, Nador y Alhucemas, entre otras, registrarán acumulaciones de entre 25 y 35 mm durante el mismo periodo. Estas condiciones climáticas pueden afectar la movilidad y requieren precaución extrema en las zonas urbanas y rurales mencionadas.
Alerta por nieve y temperaturas bajo cero
Uno de los aspectos más críticos de este temporal son las nevadas de entre 20 y 50 cm que se registrarán en cotas superiores a los 1.200 metros de altitud.
Las provincias más afectadas por este espesor de nieve serán Ifran, Buleman, Midelt y Al Hauz, desde el lunes hasta la noche del martes. En altitudes más bajas, a partir de los 900 metros, se prevén acumulaciones de entre 5 y 15 cm en zonas como Taza, Chichaua y Figuig.
Este manto blanco vendrá acompañado de un tiempo frío a localmente muy frío, con temperaturas mínimas que desplomarán los termómetros hasta los -10 y -4 °C en provincias como Midelt, Ifran y Azilal.
En otras áreas como Chauen, Tarudant y Uarzazat, el frío oscilará entre los -4 y los 0 °C.
Vientos huracanados y seguridad vial
Finalmente, la DGM advierte sobre fuertes rachas de viento que alcanzarán velocidades de entre 75 y 85 km/h.
Este fenómeno afectará especialmente a las provincias de Nador, Yerada, Gulmim y Uarzazat, entre el martes por la mañana y el miércoles. Se recomienda a la población asegurar objetos que puedan ser arrastrados por el viento y evitar desplazamientos innecesarios en las zonas de mayor riesgo.






