El Gobierno de Marruecos ha autorizado el regreso progresivo de los habitantes que fueron evacuados de varias provincias del norte del país tras las inundaciones registradas en los últimos días, que dejaron al menos ocho personas fallecidas y miles de desplazados.
La medida entrará en vigor este domingo, una vez constatada una mejora de las condiciones meteorológicas, según informó la Prefectura de la provincia de Larache en un comunicado oficial.
Regreso escalonado y controlado
El plan de retorno afectará en una primera fase a 17 barrios de la ciudad de Alcazarquivir, una localidad de más de 120.000 habitantes que fue casi completamente desalojada por el riesgo de crecidas de ríos y embalses.
El retorno se organizará “por etapas sucesivas”, utilizando trenes y autobuses gratuitos para facilitar el desplazamiento de los residentes hacia la ciudad.
La Prefectura señaló que se instalarán puntos de control en los accesos de los barrios incluidos en el plan con el fin de garantizar un regreso seguro y ordenado. Además, advirtió que los ciudadanos no deben volver aún a las zonas no incluidas en el anuncio hasta que se confirme el descenso del nivel de las aguas.
“Se anunciarán próximamente las zonas adicionales incluidas en el retorno y el calendario de las fases siguientes, según la evolución de la situación sobre el terreno”, precisó la autoridad provincial.

Cuatro provincias declaradas zonas siniestradas
Las fuertes lluvias afectaron especialmente a las provincias de Larache, Kenitra, Sidi Kacem y Sidi Slimane, todas ellas declaradas por el Ejecutivo como “zonas siniestradas”.
El Gobierno ha aprobado un paquete de ayudas de unos 276 millones de euros, destinado a apoyar a los ciudadanos y agricultores afectados, así como a rehabilitar infraestructuras básicas como carreteras, redes eléctricas, sistemas de agua potable y telecomunicaciones.
Según los datos oficiales, las inundaciones provocaron la anegación de más de 110.000 hectáreas de terreno agrícola y el desplazamiento de unas 188.000 personas en las cuatro provincias.
Trabajos de reparación y balance de daños
El Ministerio del Interior informó de que desde el pasado 7 de febrero se han puesto en marcha labores de limpieza y reparación en las zonas afectadas, con el objetivo de facilitar el retorno seguro de la población. Las brigadas de emergencia trabajan en la reconstrucción de servicios básicos y en la apertura de vías bloqueadas por el barro o los desprendimientos.
Tras siete años de sequía, Marruecos ha registrado desde septiembre precipitaciones acumuladas de cerca de 150 milímetros, un 35 % por encima del promedio histórico desde la década de 1990 y tres veces más que las lluvias contabilizadas en 2025.
Sin embargo, el exceso repentino de lluvias también ha tenido consecuencias trágicas. Las autoridades confirmaron que al menos cuatro personas murieron el pasado domingo al ser arrastradas por las riadas en la provincia de Tetuán, mientras que otras cuatro fallecieron el 4 de febrero en Larache, tras el derrumbe de su vivienda causado por un deslizamiento de tierra.
Una recuperación lenta pero esperanzadora
Aunque las lluvias han traído alivio a un país que enfrentaba una prolongada sequía, también han puesto de relieve la vulnerabilidad de las infraestructuras rurales ante fenómenos meteorológicos extremos.
Las autoridades marroquíes insisten en que la prioridad inmediata es garantizar el retorno seguro y digno de las familias afectadas, mientras se avanza en la reconstrucción de los daños materiales y en la evaluación de las pérdidas agrícolas que han golpeado duramente al norte del país.






