Las escuelas del presente no son lo que eran en el pasado. Posiblemente tampoco serán como las actuales en el futuro. La educación se moldea al compás de los tiempos. Los integrantes de la UNED, que lo saben de buena tinta, han organizado este lunes unas jornadas para reflexionar sobre el sistema actual en Ceuta.
Los cambios que están por venir o los métodos que se usan en el presente han salido a la palestra durante el evento. El objetivo de los responsables de la institución es traer al salón de grados de un debate que lleve a mejoras.
La actividad, que comprende diez horas lectivas, ha sido inaugurada por Pilar Orozco, consejera de Educación y Yolanda Bel, secretaria académica de la UNED. La encargada del área en la Ciudad ha felicitado a la entidad por la celebración del curso.
Nuevos métodos
“Ser maestro de Infantil exige de participación, de implicación. La mayoría de los presentes están aquí para encontrar nuevos modos de enseñanza en esta etapa decisiva de la vida”, ha manifestado.
“Estas jornadas representan ese compromiso de la formación continua. El propio título de las mismas invita a reflexionar, a consolidar lo que se hace bien, a anticiparse a los desafíos y a mejorar”, ha destacado.
Orozco ha aclarado que algunos de los retos de la comunidad educativa son la integración de la educación especial y la enseñanza en un contexto intercultural. “Dada la participación con la que cuenta este evento organizado por la UNED, queda demostrado el interés de los profesionales y de los alumnos que se forman en la titulación”, ha asegurado.

Otra mirada
La ponente que ha estrenado la primera tanda de conferencias ha sido María José Latorre, profesora del Departamento de Didáctica de la Facultad de Educación de Ceuta.
Bajo el título ‘Otra mirada a la formación inicial de docentes’, su intervención ha abordado una forma distinta de enfocar los primeros años del estudiante del grado de Educación Infantil.
“No lo propongo como una necesidad o una apetencia personal, sino como una necesidad bien justificada a nivel científico”, ha asegurado. La perspectiva que sugiere incluye una enseñanza ética. “Es como debería mirarse para que no solo se formen a buenos maestros a nivel técnico”, ha expresado. “Se trata, sobre todo, de darle a casa asunto la importancia que tiene”, ha subrayado.

Actitudes
“Es relevante que en la carrera el alumno aprenda el conocimiento necesario a nivel disciplinar, pedagógico, cultural y que adquiera competencias, pero también es muy necesario desarrollar actitudes en la práctica docente que estén basadas en la tolerancia y en la responsabilidad”, ha afirmado.
“Esa parte no se puede descuidar ni considerar implícita en la propia formación inicial, sino que hay que trabajarla y cultivarla”, ha aseverado. La razón por la que Latorre ha dado un toque de atención al respecto ha sido por la ausencia de un contenido diseñado para abordar esta faceta de la educación.
“Parece ser que en el contexto académica no se dan las condiciones idóneas para que se dé ese aprendizaje”, ha indicado. Dar un vuelco al programa actual que se traslada de los despachos a las aulas universitarias pasa por “reformar en la UNED y en otras instituciones a nivel nacional los planes de estudio”.
De hecho, es el momento adecuado para contemplar este tipo de ideas. “Actualmente España está en el debate el acceso a la educación y su estructura, es decir, el plan de estudios. Es un tema candente y en unos años se verá cuál es el resultado final”, ha remarcado.

Método Montessori
Cambiar el sistema educativo para hacer de él un lugar mejor también requiere una reflexión sobre cómo se dan las clases a los niños. Pilar Mela, coordinadora de un proyecto que lleva esa técnica a las aulas, ha abordado esta cuestión a través del método Monstesorri.
Esta forma de enseñar ha estado en los centros privados hasta hace poco. Ella la ha llevado al CEIP Santa Amelia para desafiar al programa habitual de las escuelas. “Llevo ocho años introduciéndola y formo a docentes. Mi intención es compartir cómo se puede incluir este procedimiento en el currículum de los centros tradicionales”, ha manifestado.
“Realmente fui una valiente porque me tuve que enfrentar a muchos obstáculos. Desde mi propia clase hasta un libro de texto”, ha comentado. “Fui a un congreso en Roma. Resulta que allí estaban las mayores promulgadoras de su metodología. Me di cuenta de que aquello era una maravilla”, ha mencionado.

Más creativos
Más allá de las buenas palabras, esta disciplina aporta a los niños una visión distinta a la clásica. “Son diferentes a lo que se suele ver. Es un regalo para los docentes y para ellos. Son más creativos. Tienen mucha hambre de aprendizaje”, ha destacado.
“El maestro baja a su nivel y eso abre la experiencia educativa. Crea al niño que necesita el futuro: uno independiente, que busca el saber en el ambiente y que tiene valores”, ha matizado.
La docente ha ilustrado el funcionamiento de este método con un ejemplo, en concreto, dejar a un lado los libros de texto. “Lo primero que hay que hacer es quitarlos, al menos, todos los que están hechos en Madrid”, ha explicado.
“No están contextualizados en Ceuta, ni en su colegio ni en cada niño. Esta educación es individualizada”. Esta forma de aprender también incita a palpar para entender conceptos abstractos a través de juegos o de materiales escolares.






