Las memorias del rey emérito Juan Carlos I, publicadas esta semana bajo el título 'Reconciliación' y escritas junto a la autora Laurence Debray, ofrecen una mirada inédita a las relaciones entre España y Marruecos durante los años más decisivos del reinado del monarca español.
Entre los episodios más destacados, el rey emérito desvela detalles de su estrecha relación personal con el fallecido rey Hasán II, un vínculo que, según relata, fue determinante para resolver “numerosas crisis” bilaterales y mantener la estabilidad entre los dos países vecinos.
“Mi relación especial con el rey Hasán II permitió resolver numerosas crisis entre nuestros dos países vecinos”, escribe Juan Carlos I, recordando que sus primeros contactos se remontan a 1975, en pleno contexto de la Marcha Verde, cuando Marruecos organizó la ocupación del Sáhara Occidental tras la retirada española.
Ceuta y Melilla, una conversación pendiente
El rey emérito dedica un pasaje significativo a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, territorios españoles situados en la costa norte de África y tradicional punto de fricción en las relaciones entre Madrid y Rabat.
Según explica Juan Carlos I, el propio Hasán II solía referirse a la cuestión con una mezcla de diplomacia y paciencia histórica: “Marruecos era nuestro principal socio económico y, en cuanto a las dos ciudades españolas en la costa marroquí, Ceuta y Melilla, Hasán II me decía: la próxima generación tendrá que resolver esta cuestión”.
Estas palabras, escritas más de dos décadas después de la muerte del monarca marroquí, reflejan la visión a largo plazo con la que ambos líderes afrontaron un tema tan sensible.
Diplomacia personal en tiempos de tensión
A lo largo del libro, Juan Carlos I recuerda cómo su relación con Hasán II trascendía los canales diplomáticos formales. Según explica, era frecuente que ambos se comunicaran directamente por teléfono para abordar problemas puntuales o desactivar conflictos en ciernes.
“A veces lo llamaba directamente para intentar zanjar o resolver algún problema”, escribe el monarca emérito, destacando que su amistad con el rey marroquí ayudó a mantener la calma incluso en los momentos más difíciles.
El emérito subraya que la amistad personal entre ambos monarcas permitió mantener la cordialidad institucional, pese a las tensiones derivadas de las decisiones políticas o económicas de sus respectivos gobiernos.
“Nuestra amistad aportó estabilidad a las relaciones bilaterales; las tensiones entre nuestras administraciones no afectaron a nuestras relaciones cordiales”, afirma en sus memorias.

La primera visita oficial y el vínculo con la familia real marroquí
El libro también recoge recuerdos de la primera visita oficial de Juan Carlos I a Marruecos, celebrada en 1979, apenas cuatro años después de la Marcha Verde y en un contexto aún delicado para la diplomacia entre ambos países.
Durante aquel viaje, el monarca español se reunió con todos los miembros de la familia real marroquí, un encuentro que marcó el inicio de una relación de confianza personal y política.
“Me impresionó la inteligencia del rey Hasán II; conversábamos en francés con total fluidez. Con el tiempo, construimos una relación sencilla y directa, alejada del boato que caracteriza a la corte marroquí”, rememora.
Esta conexión, según el propio emérito, resultó fundamental para reforzar la cooperación bilateral en ámbitos estratégicos como la economía, la seguridad y la gestión de fronteras.
Una despedida personal y la pérdida de un amigo
El relato de Juan Carlos I también dedica espacio a su último encuentro con Hasán II, en julio de 1999, poco antes del fallecimiento del monarca marroquí.
“Cuando el cáncer se extendió por su cuerpo, acudí junto a la reina Sofía a la celebración de su setenta cumpleaños. Se mostraba sereno y feliz de estar rodeado de sus seres queridos. Dos semanas después, el 23 de julio de 1999, falleció. Perdí a un amigo”, escribe el rey emérito.
El monarca recuerda con emoción ese momento, equiparándolo a la pérdida del rey Hussein de Jordania, con quien también mantenía una relación de gran cercanía. “Mis hijos son amigos de los suyos y mi esposa es una amiga íntima de la reina Noor. Toda mi familia viajó a Ammán para asistir a su funeral”, señala en sus memorias.
Una visión de Estado y legado diplomático
'Reconciliación', más allá de un ejercicio autobiográfico, se presenta como un testimonio sobre la diplomacia personal del reinado de Juan Carlos I, en la que las relaciones humanas desempeñaron un papel central en la política exterior española.
La publicación llega en un momento en que las relaciones entre España y Marruecos atraviesan un nuevo ciclo de entendimiento político y económico, en parte heredero de aquellos vínculos históricos.
Las palabras del rey emérito sobre Ceuta y Melilla, dichas por Hasán II hace más de 40 años, vuelven hoy a resonar con fuerza, recordando que el diálogo entre ambos países —como entonces— sigue siendo la clave para resolver los desafíos compartidos entre las dos orillas del Estrecho.







El campechano chorizo
Está bien, donde está! En el pecado, va la penitencia!
Este señor dijo: Soy el primer soldado en defender el Sáhara, todo dicho.
Menuda novedad! Estos, con el apoyo de Estados Unidos y de Francia, se llevarán lo que quieran.... y no pararán
TRAIDORRRRRR ,VENDEPATRIA
+10
Era una amistad tan cordial, como que nuestro rey J.C I tenía que pedirle permiso al marruecos apra visitar ceuta. Y hoy en día vamos por el mismo camino.
Que hay que resolver exactamente??????????
no tuvo bastante con dejar tirado a los españoles en el Sahara, le pareció poco
O sea q este también nos vendió, como Sánchez, Aznar etc, etc.
Que cojones tienen que resolver……