Una situación desesperante. Eso es lo que está viviendo un vecino de Ceuta que lleva más de un año esperando una llamada del Hospital Universitario para ser evacuado a la Península y que le pusieran un catéter y un stent tras sufrir un infarto.
Ante esta situación, puso una reclamación al Ingesa para denunciar este abandono y ahora ha recibido respuesta, que le ha indignado por el contenido de la misma.
Y es que, tal y como se detalla en el documento remitido al paciente, F.V., “se le intentó avisar telefónicamente a través de los dos números proporcionados, pero no durante un año, solo un día en concreto en el que había surgido la cita, la cual a no ser posible comunicar con usted se perdió”.
Al leer esta justificación, el afectado ha querido hacer público su enfado y su malestar con la gerencia sanitaria ya que “nunca he recibido llamadas por parte de ellos en ninguno de los dos teléfonos”, asegura.
Una intervención tras un infarto
Hace algo más de un año, este barrendero de profesión empezó a encontrarse mal y fue trasladado al hospital de forma inmediata. Allí le dijeron que le estaba dando un infarto y pasó dos días en la UCI.
Luego pasó a planta, donde estuvo ingresado varios días más hasta que le dieron el alta hospitalaria. Eso sí, quedaba pendiente “la necesidad de realizarme un cateterismo y la implantación de un stent”.
Por ello, quedó a la espera de recibir una llamada para esa intervención que tenían que realizarle en la Península y facilitó su teléfono y el de su hijo para que pudieran contactar con él.
Sin embargo, el tiempo pasaba y esa llamada no llegaba nunca, por lo que puso una reclamación para denunciar esta situación después de llevar más de un año esperando.
La respuesta del Ingesa
Ahora, unos meses después de esa reclamación al Ingesa, el paciente ha recibido la respuesta, aunque no era la esperada.
En la misma se indica que “la lista de espera para la realización de cateterismo cardiaco en nuestro hospital de referencia en pacientes clasificados como no urgentes presenta una demora significativamente prolongada”.
Aún así, en ocasiones “se generan disponibilidades sobrevenidas en la agenda quirúrgica previamente programada, que son ofertadas a nuestro hospital. Este fue el caso ocurrido con usted. Se le intentó avisar telefónicamente a través de los dos números proporcionados, pero no durante un año, solo un día en concreto en el que había surgido la cita, la cual a no ser posible comunicar con usted se perdió”.
Sin embargo, F.V. asegura que eso no ocurrió así. “En ningún momento me han llamado por teléfono. Es mentira, es incierto, si no que lo demuestren, puesto que la lista de teléfonos consta”.
Además, reitera, “eso es una excusa que sacan para salir del problema”. Tampoco entiende cómo “por el simple hecho de no contestar no vuelven a llamar y pierdo la cita”.
No puede realizarse la intervención
Por otro lado, cabe destacar que F.V. también expuso su situación tanto a la Dirección Provincial de la Seguridad Social de Ceuta como al Ministerio de Sanidad y, tras pasar por la inspección de la Caja Nacional el pasado 16 de febrero, le contactaron para iniciar los trámites y hacerse una analítica.
Sin embargo, tras más de un año sin control ni revisión, “los niveles del colesterol, la tensión y la azúcar, que yo los tenía totalmente equilibrados, se han disparado y hasta que no controlen esos niveles no me puede intervenir”.
Por ello, a día de hoy, “me están haciendo pruebas de todas clases y estoy tomando medicación. Si en el momento que se me dio el alta del hospital me mandan para hacerme el catéter y ponerme el stent no habría ningún problema, pero ya después de un año si hacerme absolutamente nada todos esos niveles se han descuadrado”, lamenta el paciente.
Asimismo, vuelve a reiterar su malestar con el Ingesa porque, considera, “están mintiendo descaradamente ya que después de un año no me han llamado. Lo mismo que ocurre conmigo puede ocurrir con cualquier ciudadano que se encuentre en las mismas circunstancias y por el simple hecho de que digan que lo han llamado ya están justificados. Para mí esto es una tomadura de pelo y de no tener consideración y respeto hacia los pacientes, que uno no va al médico por gusto”.
“Lo mismo que juegan con mi salud, con quién no jugarán diciendo mentiras, engaños y falsedades a través de un escrito”, concluye el paciente.






