El volumen de empleados al servicio de las Administraciones Públicas en Ceuta está rozando de nuevo los 10.000 efectivos, un nivel que se perdió hace años y que todavía no se ha recuperado.
El papel de los empleados del sector público en la ciudad va mucho allá de su peso económico y su importancia trasciende los números por las singularidades de Ceuta, que complican sobremanera el desarrollo de un tejido productivo equiparable al de cualquier otra región española.
El Plan Integral de Desarrollo Integral de Ceuta debe saber romper ese círculo vicioso que atribuye a la falta de incentivos reales la falta de radicación de los empleados públicos en la ciudad salvo raras excepciones, ya que su rotación constante no solamente es perjudicial para ellos, sino también para el conjunto de la sociedad caballa, ya que la prestación de los servicios se deteriora irremediablemente.
Contar con una Sanidad y una Educación Pública bien dotada y de calidad también es determinante para conseguir el asentamiento estable de personas más allá de las que trabajan para esos ámbitos de la Administración.
Además, el Estado y la Ciudad deben concretar de una vez el número de efectivos que estructuralmente necesitan en esos campos y otros como Defensa o las Fuerzas de Seguridad para establecer políticas a corto, medio y largo plazo que conduzcan a su cobertura, si es posible también con población local bien formada que aspire a desarrollarse en su tierra.






