Son plenos conocedores de lo que está mejor o peor cada vez que salen a la calle. Sin embargo, son los que, por norma general, menos voz tienen y los que más inconvenientes sortean en su rutina. Son las personas con discapacidad que, de un modo u otro aún se enfrentan a diferentes barreras para hacer su día a día en Ceuta.
Esta cuestión ha salido a la palestra en el Campus de la ciudad. A través de la VII Semana de la Discapacidad se ha ahondado en este asunto que aún construye muros en torno a los integrantes del colectivo.
Durante la primera conferencia de esta segunda jornada los ponentes Estefanía del Toro, psicóloga del CEAPAT y Santiago Ignacio Duhalde, director Gerente de Ceapat-IMSERSO, han abordado esta cuestión.
Ciudades amigables
Mediante el concepto ‘ciudades amigables’ han trasladado la necesidad de hacer una política en la que diferentes agentes sociales estén involucrados. Es más, dentro de este listado de actores necesarios los más relevantes son los propios vecinos que afrontan trabas diarias una vez que dejan su casa.
Es por ello por lo que Duhalde apunta a que es “primordial” impulsar y “habilitar tanto espacios como foros de participación en los que la ciudadanía y la Administración trabajen codo a codo”. La clave está en dar pasos que estén conectados unos entre otros con una perspectiva realista de las necesidades y situaciones de estos transeúntes.
Desde elementos que apoyan la comprensión cognitiva hasta los más físicos todos ellos son imprescindibles para hacer del mapa urbano un lugar más acogedor. Al fin y al cabo, materializar un municipio accesible es fundamental para que las personas con discapacidad tengan una vida plena.

Fórmulas
Santiago cree que, a partir de las asociaciones y de los canales de comunicación de los gobiernos locales, se puede encontrar un intermedio en el que el colectivo tenga una voz directa.
Actualmente, en Ceuta no existe como tal un grupo o una comisión de este tipo. Sí se sabe que las entidades dentro de este ámbito y la Ciudad mantienen diálogo para acometer este tema.
El director gerente de CEAPAT ha afirmado que esta labor debe enfocarse en una conversación continúa donde ellos siempre estén presentes. “Es la única forma de que las medidas que se adopten sean efectivas”, ha expuesto.
Estefanía, la psicóloga, ha recalcado que, en este sentido, “para que una ciudad sea amigable el diagnóstico debe ser participativo. Es una condición. Los habitantes deben hacerla. No puede ser únicamente una decisión que se tome desde el lado técnico y político”.
Educación
Uno de los pilares para que realmente una ciudad amigable eche a rodar es la formación. No solo a nivel de proyectos arquitectónicos. Lo es en todos los planos y facetas de la vida cotidiana.
“Es necesaria en todos los ámbitos. La accesibilidad es transversal, no solo urbanística”, ha señalado. “Un ejemplo sería que un médico dé una información a un paciente sobre diagnóstico de forma comprensible para que conserve su autonomía y su poder de decisión sobre el tratamiento”, ha explicado Duhalde.
“Ese es un aspecto. Lo es también ir a efectuar un trámite en la Administración pública”, ha indicado. “Es preciso que sepan que es lo que se requiere y cuáles son los pasos a seguir para llevar a cabo ese trámite con efectividad sin recurrir a apoyos externos o ir acompañado de alguien”, ha manifestado.
Una visión globalizadora
No solo se trata de dotar de una mayor independencia a la persona en cuestión. Consiste también en el desarrollo de una visión que permita ver si quien se sienta al otro lado del mostrador cuente con un respaldo disponible por si lo requiere.
“Contiene muchos matices y capas. Es este motivo por el que se habla de una visión totalizadora o globalizadora”, ha subrayado. Es este el argumento por el que ambos han defendido que es esencial impulsar acciones que estén conectadas “unas con otras”.
Los dos responsables del Imserso han expuesto que, al menos en la medida de lo que conocen, Ceuta ha progresado en el terreno. “Fue una de las primeras localidades en adherirse a la red. Hizo un trabajo muy importante en su día”, ha trasladado Duhalde.
Dar un impulso
“No hemos tenido oportunidad de observar concienzudamente las calles, pero, se ve que está ahí”, ha remarcado. “Es cierto que, en muchas ocasiones, por agenda política otros temas toman relevancia y algunos son parados, pero no son abandonados”, ha concretado.
“Estamos aquí con la idea de dar un nuevo impulso al programa de ciudades amigables en Ceuta. Hay que acompañar a las políticas. Hemos venido desde el Imserso de Madrid para hacerlo. Espero que los vecinos pronto vean los resultados y ese fruto de ese empuje”.
Aunque se han instalado losetas para vecinos con visibilidad reducida, se han colocado barandillas o se han colgado pictogramas aún queda camino. Todavía las personas con discapacidad se lanzan a la carretera para transitar en algunos rincones, se quedan sin espacio en aceras por farolas, no consiguen entrar a un local por una escalera o, simplemente, no pueden sacar dinero del cajero.
La accesibilidad es aún una asignatura pendiente en la que la perspectiva y la sensibilización son primordiales para aprender a saber cuál es la realidad de el de al lado, esa circunstancia que en tantas ocasiones es invisible y desconocida.







Excelente, es alentador para todos aquellos que por diversas circunstancias padecen algún
Tipo de discapacidad. Esto es solidaridad colectiva y equidad práctica de la que tantos quedan excluidos.