Iba a venir el máximo dirigente de los populares, Alberto Núñez Feijóo, a Ceuta. Desde Ainara avisaron de su visita para este próximo lunes, finalmente la cancelaron. Hubiera estado bien escuchar las palabras del peso pesado del PP sobre temas que afectan directamente a Ceuta y sobre los que su posicionamiento ha sido más bien controvertido e incluso contrario al interés de esta ciudad.
El de los menores se lleva la palma. La insolidaridad y el mirar hacia otro lado no ya con la situación actual sino con la que se espera en meses supone un insulto para todos los ceutíes.
Anulada la cita, no sabemos si nos iban a dejar preguntar sobre este asunto en cuestión o si iba a venir a hacerse una foto con un líder local al que mira de reojo por si las moscas.
El anuncio-no anuncio del PP coincidió el día en el que la Ciudad comunicaba cómo había sido la intervención de la consejera de Sanidad y Servicios Sociales, Nabila Benzina, en el Senado para exponer “la grave situación sanitaria que atraviesa la ciudad”.
Hombre hablar de crisis sanitaria siendo del PP es un juego peligroso, sobre todo porque los populares dejaron la sanidad ceutí tirada por los suelos, sin inversiones adecuadas y dispensando los mismos deficitarios recursos a la población.
Sí, el Gobierno actual no lo está haciendo nada bien, pero el PP, cuando tenía mando en plaza, le igualaba en esa irresponsabilidad manifiesta a la hora de manejar políticas tan sensibles como las sanitarias.
Carencias de recursos y profesionales, sobrecarga, ausencia de especialistas… Es algo que se ha lamentado ahora y antes. Que el PP acuda a las manifestaciones en defensa de una sanidad pública adecuada es solo un ejemplo hipócrita de lo que es capaz de hacer este partido en donde los artistas del olvido se multiplican con una indecencia acojonante.
Las exigencias de Benzina se le vuelven en contra cuando su propio partido, el que le toca representar, ha hecho bien poco por la sanidad de Ceuta.
Los patinazos de esta formación son tan evidentes que cuesta creer que lleguen a superar la torpeza que ya nos demuestran.






