La Policía no va a dejar el Príncipe. Ya se dijo en su día: este barrio es igual que cualquier otro de Ceuta y tiene que tener la misma seguridad. Algunos parece que no se enteran y siguen pretendiendo campar a sus anchas haciendo uso de sus armas y generando miedo entre el vecindario. Ayer fue un chaval el herido, su único pecado acudir a casa de un familiar. Es un menor extranjero no acompañado de los que llegaron en la entrada masiva y que hace unos días ha cumplido los 17 años.
Como bien apunta el presidente de los vecinos, hoy ha sido este chico, mañana puede ser cualquiera, y en el barrio duele igual que la bala se la haya llevado este adolescente marroquí que el hijo de cualquier residente.
Ese intento por convertir el barrio en un cerco en el que algunos puedan seguir con sus prácticas choca con el planteamiento que desde el principio ha mantenido la Policía Nacional. El objetivo es claro: trabajar sin descanso hasta eliminar la delincuencia; trabajar sin descanso hasta que quienes promueven este tipo de actos terminen en los calabozos y en prisión.
A las espaldas llevan ya varias detenciones y operativos. No van a parar aunque salgan en ocasiones apabullados. No van a parar porque el daño generado durante tantos años de dejación y falta de definición policial se va a eliminar con trabajo hasta evitar que quienes tienen intereses en la delincuencia continúen con sus prácticas y hasta lograr que los vecinos del barrio recuperen su normalidad.
Ahora las miras están en conseguir que el joven salga adelante, que se recupere y pueda contar lo sucedido. Mientras tanto la Policía trabaja en aclarar lo sucedido y en conocer qué había detrás de este nuevo episodio con empleo de arma de fuego.






