Con la clausura de las Fiestas Patronales de Ceuta, se ha activado un importante dispositivo de seguridad conocido como la Operación Feriante, que se pone en marcha cada año por estas fechas.
Esta operación tiene como objetivo principal impedir que inmigrantes utilicen las estructuras de las atracciones de feria desmontadas como escondites para intentar cruzar a la Península de manera irregular.
Desde primeras horas de la mañana, los agentes de la Guardia Civil se han desplegado para realizar este trabajo y FaroTV ha sido testigo de ello. El propósito es claro: revisar con minuciosidad cada rincón del entramado metálico que compone las atracciones ya desmontadas y cargadas en vehículos para su traslado.
Para esta tarea, las fuerzas de seguridad emplean tecnología especializada que permite detectar la presencia de personas escondidas. Entre los dispositivos utilizados se encuentra una máquina detectora de latidos, dotada de un sistema inalámbrico de microdetección humana que se apoya en una serie de aparatos de color amarillo que se colocan estratégicamente en los vehículos.
El funcionamiento del sistema es rápido y preciso. Según ha podido constatar FaroTV, los agentes colocan estos dispositivos en cada vehículo durante unos 20 segundos. En ese breve lapso, el sistema puede determinar dos situaciones: si hay alguien oculto, emitirá el sonido de una bocina potente; si no detecta presencia humana, en la pantalla del ordenador aparecerá un mensaje indicando que no hay alarmas activas.
Sin embargo, la tecnología no es infalible y en ocasiones puede arrojar falsos positivos. Eso fue precisamente lo que ocurrió en una de las inspecciones de la mañana. Para descartar dudas, entró en acción Grey, un perro especializado de Frontex, entrenado en operaciones de rescate.
Grey olfateó intensamente la zona, llegó a ladrar con insistencia, pero finalmente se confirmó que no había nadie escondido en ese momento.
No obstante, el propio feriante dueño del vehículo inspeccionado confirmó que, durante la madrugada, tuvo que echar a dos personas que intentaban esconderse justo en la parte donde el perro marcó. Esto demuestra la eficacia del olfato canino, que aún detectaba el rastro de esas personas horas después del intento fallido.
El despliegue de medios no se limita a la maquinaria terrestre. También se han incorporado drones de vigilancia como parte del operativo. Estos drones son manejados por agentes adscritos a la unidad de Fiscal y Fronteras de la Guardia Civil, quienes los hacen volar con regularidad para mantener un control aéreo sobre los vehículos.
Gracias a estos sistemas complementarios y a la preparación del personal, se busca no solo impedir el cruce irregular de inmigrantes hacia la Península, sino también salvaguardar vidas humanas.
Las condiciones en las que muchos de estos jóvenes se ocultan, sin agua, bajo altas temperaturas y entre estructuras peligrosas, hacen que esta vigilancia pueda marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
En una de las últimas inspecciones realizadas, los agentes detectaron a un adolescente que había subido clandestinamente a una atracción ya desmontada. El joven fue interceptado en el puerto, antes de lograr cruzar a la Península. Según manifestó, su única intención era intentar una vida mejor, como tantos otros en su situación.
Esconderse dentro de una atracción desmontada implica haber dado ya un primer paso arriesgado. Los inmigrantes que lo hacen confían en poder llegar a Algeciras o a otros puntos de la Península, resistiendo durante horas el calor extremo, la falta de oxígeno o el riesgo de sufrir golpes o lesiones.
Muchas veces, el hecho de ser descubiertos por los agentes no representa una frustración total, sino todo lo contrario: puede salvarles la vida. En estas condiciones tan extremas, los minutos pueden ser cruciales y un rescate a tiempo supone la diferencia entre la vida o la tragedia.
La Operación Feriante, que cada año se convierte en una de las acciones clave en el control migratorio en puertos, seguirá en marcha hasta el viernes. Durante estos días, se continuará con las inspecciones, la vigilancia aérea y el uso de medios tecnológicos, con el fin de garantizar tanto la seguridad de las fronteras como la integridad física de quienes buscan un futuro mejor.
Para dar cuenta de esta operación, se ha contado con las declaraciones de la delegada del Gobierno en Ceuta, Cristina Pérez. “El dispositivo de feria que se estableció en la Junta de Seguridad ha funcionado perfectamente”, afirmó Pérez, quien añadió que no se ha producido ningún incidente digno de mención.
Los ceutíes han disfrutado, según sus palabras, de una feria segura y tranquila, sin más percances que los habituales en eventos con grandes concentraciones de personas.
Ya en el marco de la Operación fin de feria, Pérez detalló que se han movilizado 32 agentes de la Guardia Civil por turno, con controles sobre cerca de 60 vehículos en las últimas horas. “De todos los registros realizados, solo ha habido una persona interceptada”, explicó, refiriéndose al dato más reciente aportado por la Benemérita.
Uno de los datos más llamativos ofrecidos por la delegada fue el número de verificaciones realizadas en frontera durante el fin de semana: más de 33.000 controles. Pérez quiso poner en valor el trabajo de los policías nacionales y guardias civiles que desempeñan sus funciones en ese punto crítico. “Sí, digo míos, es porque tengo el orgullo de estar capitaneándolos a ambos”, declaró con énfasis.
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