La ciudad de Nador (Marruecos) ha despedido este martes a los hermanos Abdelatif y Amín, que perdieron la vida juntos en un grave accidente de tráfico en la ciudad de Castillejos este pasado fin de semana, en un suceso que ha causado consternación también en Ceuta.
Eran los dos ocupantes del camión siniestrado, muy conocidos y apreciados, tal y como recoge la prensa de Nador que ha dado cobertura a los funerales.
La oración fúnebre por los fallecidos se realizó en la mezquita Badr, a la que acudieron personas de distintos barrios de Nador para apoyar a las familias de los dos jóvenes.
Tras la oración, cientos de ciudadanos acompañaron los dos féretros en un solemne cortejo hacia el cementerio de Sidi Salem, donde se llevó a cabo el entierro, entre súplicas y lágrimas.
Apoyo a la familia de los fallecidos
Las escenas del sepelio reflejaron la magnitud de la tragedia: entre oraciones y llantos, existía un profundo pesar ante la pérdida de dos hermanos que partieron juntos en un suceso tan grave como el registrado, al no poder controlar el camión que terminó causando la tragedia y el incendio en la cafetería.
Amigos de los fallecidos señalaron que Abdelatif y Amín eran queridos por todos y que su ausencia deja un vacío imposible de llenar.
La tragedia dejó una herida profunda en la familia, que perdió a dos de sus hijos en un mismo instante, y generó además una amplia ola de solidaridad y de apoyo a través de las redes sociales.
Quejas por lo ocurrido
Precisamente este martes, el Observatorio Marroquí para la Protección del Consumidor expresó su profunda indignación ante el accidente mortal.
El observatorio consideró, en un comunicado, que “lo sucedido no es un accidente fortuito, sino el resultado directo de una grave negligencia institucional y de la ausencia de una visión clara para proteger la vida de los ciudadanos, dando prioridad a la improvisación y a las excusas antes que a la seguridad”.
La entidad señaló que las autoridades competentes no actuaron hasta después de la tragedia, momento en el cual colocaron una señal de tráfico que debería haberse instalado antes de que hubiera víctimas.






