El Salón del Trono del Palacio de la Asamblea de Ceuta ha sido el escenario elegido para celebrar el acto institucional por el 47º aniversario de la Constitución.
Con intervalos de melodías interpretadas por la violinista Inés Otaola Santos, Juan Vivas, presidente de la Ciudad, y Cristina Pérez, delegada del Gobierno, han dado a conocer sus discursos en torno a la norma máxima.
Vivas destacó que la Carta Magna es la “obra política más determinante” de la historia reciente de España y la que ha proporcionado el periodo “más prolongado de estabilidad, libertad y progreso”.
Recordó que su aprobación no fue fruto de la casualidad, sino de la voluntad de una sociedad que quería “cerrar las heridas del pasado” y acabar con las “dos Españas”. Subrayó también el papel de los actores políticos que supieron interpretar ese deseo colectivo.
Vivas resaltó igualmente el esfuerzo de las generaciones precedentes, que con su sacrificio y trabajo hicieron posible que el país pudiera elegir “el camino de la libertad sin ira”. Puso en valor el coraje de aquellos dirigentes que, pese a las presiones y críticas, lograron un “pacto de reconciliación nacional” que sorprendió al mundo.
El presidente insistió en que el consenso, esencia del espíritu de la Transición, se basó en ceder para poner el bien común por encima de los intereses particulares.

El presidente apuntó que los pilares constitucionales, la soberanía nacional del pueblo español, la unidad del país, la Corona, el Estado de las Autonomías, la libertad, la igualdad, la solidaridad, el imperio de la ley y la división de poderes, fueron concebidos como bases compartidas “de todos y de nadie en particular”.
Ceuta, donde la Constitución es más trascendental
Vivas afirmó que no existe en España un lugar donde los principios constitucionales sean tan “trascendentales” como en Ceuta, debido a condiciones únicas como la extrapeninsularidad, el tamaño reducido, la frontera terrestre europea en África y los discursos que buscan dividir a la ciudadanía.
Explicó que la estabilidad de la ciudad depende de tres condiciones vitales: la protección de la integridad y la soberanía, la igualdad en calidad de vida con el resto de españoles y el respeto a la multiculturalidad.
En relación con la primera condición, recordó que la Constitución garantiza la “indisoluble unidad de la nación española”, una certeza que debe traducirse en confianzaen el futuro de Ceuta.
Ante las “alarmas infundadas” sobre la seguridad, defendió la capacidad de las Fuerzas Armadas para cumplir su misión constitucional.
Reiteró con firmeza que “Ceuta es España hasta la médula”, avalado por el derecho, la historia y la voluntad de todos los ceutíes.

Vivas abogó por la claridad y la firmeza en la defensa de la integridad del territorio, al tiempo que defendió la conveniencia de mantener buenas relaciones con el país vecino, “basadas en el respeto y la reciprocidad”. Rechazó, sin embargo, cualquier dependencia en asuntos esenciales para la ciudad.
Cinco ejes para garantizar la igualdad y el bienestar
Sobre la segunda condición, la igualdad en bienestar, recordó que la Constitución obliga a los poderes públicos a impulsar un desarrollo justo y equilibrado, prestando especial atención a los hechos diferenciales.
En el caso de Ceuta, este mandato exige una auténtica política de Estado, sostenida y decidida, que se articula en cinco ejes principales: inversión pública, impulso económico, mejora de la conectividad, normalización de la frontera y refuerzo de la inclusión social.
Reclamó también solidaridad para afrontar el fenómeno migratorio, marcado en ocasiones por la “pérdida irreparable de vidas”. Denunció que Ceuta no puede soportar una cuota de acogida que multiplica por 25 la media nacional, algo que, además de injusto, consideró insostenible.
La tercera condición señalada por Vivas fue la convivencia, sustentada en la igualdad de todos los españoles sin discriminación por credo, raza o cultura. Aseguró que en Ceuta la convivencia no es algo impuesto, sino un valor natural y espontáneo, un patrimonio inmaterial que “enriquece y distingue” a la ciudad y del que sus habitantes se sienten orgullosos.
Lealtad institucional como cuarto pilar
Vivas añadió una cuarta condición para la estabilidad: la lealtad institucional, que implica poner los intereses de Ceuta por encima de cualquier otro. Aseguró que sin esa lealtad y sin sentido de Estado no habría sido posible superar crisis que pusieron “el alma en vilo y el corazón en un puño”.

Recordó avances logrados gracias a la colaboración entre administraciones, como la integración de Ceuta en la Estrategia de Seguridad Nacional o la mejora histórica de los suministros básicos.
Señaló también hitos como los avances en el modelo económico, las mejoras en las comunicaciones, la normalización de la frontera en el tránsito de personas, la mejora del Régimen Económico y Fiscal y la articulación de mecanismos legales ante la presión migratoria.
Destacó que esta lealtad no siempre resulta cómoda, pues obliga a “nadar contracorriente” en un clima marcado por el ruido y el enfrentamiento.
Pese a ello, se mostró convencido de que la lealtad institucional “merece la pena” y es imprescindible para lograr una Ceuta “estable, próspera y cohesionada”, una ciudad “de todos y para todos”.
Llamamiento a preservar el espíritu constitucional
El presidente recordó a las víctimas del terrorismo, “la página más negra y desgarradora” de la historia reciente, y reafirmó el compromiso de Ceuta con su memoria, dignidad y justicia. Reivindicó que el marco constitucional sigue siendo “válido y eficaz”, aunque algunos de sus valores no siempre se respeten.
Vivas advirtió de que no se respeta la Constitución cuando se desprecia la diversidad, se sacrifica la solidaridad, se discrimina, se ponen instituciones al servicio de partidos, se cuestiona la independencia judicial, se sustituye el debate por la bronca o se convierte en norma el “todo vale”. Estas prácticas, dijo, dañan la credibilidad institucional y fomentan la polarización.
El presidente concluyó deseando que la sociedad española no pierda nunca el aprecio por el espíritu que alumbró la Transición y la Constitución.
Pérez destaca la Carta Magna

La delegada del Gobierno, Cristina Pérez, ha subrayado la vigencia del espíritu de consenso que hizo posible la Carta Magna de 1978. Pérez recordó que se trata de la Constitución “más longeva de nuestra historia” y fruto de “un pacto de convivencia” que permitió “la estabilidad constitucional y la expansión de derechos”.
La representante del Gobierno destacó que aquel acuerdo parlamentario, ratificado “por una abrumadora mayoría” de la ciudadanía, no fue un logro gratuito. “Nuestra democracia no es una democracia otorgada, sino el resultado de la decidida y mayoritaria voluntad de la ciudadanía española”, afirmó.
Un modelo de derechos que debe seguir fortaleciéndose
Pérez puso en valor la concepción moderna de derechos que recoge la Constitución y el papel de los poderes públicos en la defensa de la libertad y la igualdad. Aun así, señaló que ello no impide reconocer la necesidad de abordar reformas “formuladas desde un gran acuerdo político” para reforzar los derechos y libertades fundamentales, “especialmente de las minorías y los más vulnerables”.
Aseguró que estas reflexiones “no ponen en cuestión” el texto constitucional, “la única Constitución democrática de nuestra historia”, sino que buscan consolidarlo como éxito colectivo.
50 años de democracia: un país próspero y plural
La delegada recordó además que España celebra este año 50 años de democracia, medio siglo desde el inicio de la Transición en 1975. Un proceso que, dijo, permitió recuperar la libertad y construir el país “próspero, plural y democrático” que es hoy.

En este contexto, lanzó un llamamiento a la “unidad, convivencia y fortaleza democrática” frente a la polarización actual.
Subrayó que la Constitución ha sido el marco que ha garantizado “el mayor periodo de paz y prosperidad” del país y que ha permitido reconocer y garantizar la diversidad que conforma España.
Un sistema que ha impulsado progreso y pluralismo
Pérez defendió que, durante estos años, la democracia ha generado pautas de diálogo, crítica constructiva y decisiones compartidas, fortaleciendo la paz social y la convivencia.
Destacó también los avances en crecimiento económico, desarrollo social, igualdad y pluralismo, logros que consideró merecedores de “reconocimiento colectivo”.
En su discurso, reivindicó el espíritu de concordia de quienes elaboraron la Carta Magna y la definió como “el monumento común más grande de nuestra historia”, capaz de equiparar a España con las principales democracias del mundo.
Identidades que suman y nuevos retos
La delegada defendió que la Constitución ha demostrado que es posible proteger la diversidad territorial al tiempo que se establecen marcos comunes que “fortalecen una España democrática donde a nadie se le niega su perspectiva”.

Recordó que las identidades “suman y conviven, no confrontan”, y que los años bajo el paraguas constitucional “han sido los mejores de nuestra historia”.
También señaló que la sociedad española afronta nuevos desafíos y que las generaciones nacidas ya en democracia tienen sus propias aspiraciones.
Por ello, defendió que el espíritu de consenso debe guiar las decisiones futuras para que la Carta Magna siga siendo “el referente normativo de nuestra convivencia” y un horizonte de bienestar para la juventud.
"Sigamos construyendo historia"
Pérez cerró su intervención expresando su deseo de que España siga avanzando “respetando los derechos y libertades”, garantizando la convivencia y celebrando el Estado de Derecho.
Animó a “seguir creciendo juntos” y a compartir esta conmemoración como una oportunidad para reafirmar el compromiso colectivo con la Constitución. “Sigamos construyendo historia de la que todos y todas podamos sentirnos partícipes y orgullosos”, concluyó antes de felicitar a los presentes por el Día de la Constitución.
Flores por la Constitución
Una vez terminó el acto en el salón del trono, los asistentes acudieron a la Plaza de la Constitución para depositar flores en celebración por este nuevo aniversario.

Diputados del PP, del PSOE, de MDyC y la representación de los no adscritos se han aproximado a la estatua que representa a la máxima norma del Estado para colocar a sus pies ramos.
En señal de festejo y también de su deseo por una larga vida a la Constitución. Todos los representantes políticos que han asistido al acto, no lo hicieron los de Vox y Ceuta Ya!, han posado ante las cámaras tras dejar este obsequio en la peana de la escultura localizada en las inmediaciones de la Gran Vía. Se han estrechado las manos y han conversado tranquilamente tras este gesto simbólico.





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Leyendo esto parece que vivimos en el paraíso pues nada a votar todos juntos lo mismo