Un grupo de inmigrantes del Centro de Estancia Temporal -CETI- ha partido este jueves de Ceuta a la Península como parte de las salidas programadas que se establecen semanalmente para rebajar la asistencia.
A primera hora, tras despedirse en el entorno del centro del Jaral, han marchado en vehículos de la Cruz Roja hasta el puerto para embarcar con destino al otro lado del Estrecho.
Allí recibirán la asistencia de la red de oenegés que apoyan a unos inmigrantes que previamente han formado parte de la lista seleccionada por el Ministerio.
El grupo, alrededor de 40 acogidos en el CETI, deja Ceuta tras permanecer varios meses en la ciudad después de haber accedido en su amplia mayoría por el vallado.
Son residentes del programa de atención humanitaria y la mayoría procedía de Sudán y Argelia que, hasta la fecha, han recibido las prestaciones dentro del centro.
Esta fórmula de traslados es la única vía para conseguir la rebaja de un CETI que se encuentra sobresaturado, duplicando las plazas oficiales -que son 512- que alberga.
Traslado al otro lado del Estrecho
Las despedidas de los compatriotas se llevan a cabo en el entorno del propio CETI, para evitar esas imágenes que antaño se focalizaban en el propio puerto.
Además, los elegidos en la llamada lista de las maletas o del Baleària son conducidos en vehículos de la entidad humanitaria, sin desplazarse andando como tiempo atrás.
A estas salidas programadas en el CETI prácticamente cada jueves se suman los traslados de quienes han solicitado asilo. Esos se van prácticamente a diario tras haberse cumplido el tiempo máximo de estancia en Ceuta, sin que se haya respondido a su petición de protección internacional.
Ante esto, por ley, pueden circular libremente por todo el territorio nacional y, por tanto, marchar a la península.
Sobresaturación
El Gobierno de la Nación sigue confiando en una rebaja del centro conforme se vayan programando más salidas del CETI.
No obstante, esto depende también de los espacios libres que quedan en los centros peninsulares gestionados por las oenegés.






De modo que para rebajar la sobresaturación del CETI la fórmula elegida es premiar a los que han violado las fronteras españolas en Ceuta enviándolos a la Península, a casas de acogida regidas por ONG, eso sí, sin oficio ni beneficio, sin un trabajo que realizar. Luego nos quieren tomar por tontos diciéndonos que vienen a pagarnos las pensiones. La inmensa mayoría de esos ilegales dependerán de los servicios del Estado para poder vivir el resto de su vida, o bien trabajarán en negro. Pero el aspecto económico tal vez no sea lo peor, que sí lo es, sino que estos y los miles que han entrado o han sido llevados a la Península desde Ceuta o Canarias van pergeñar una sociedad multirracial, multiétnica y multicultural, que por su propia naturaleza será inestable, difícil de gestionar, problemática en grado sumo, explosiva, peligrosa y, por qué no, abocada al abismo. Recuerde el lector las neosociedades formadas por norteafricanos, turcos, o arabo-musulmanes en Francia, Bélgica, Suecia, Países Bajos, Reino Unido, Alemania y/o Dinamarca. Quiere decir esto que vamos a legar a nuestros descendientes un país conformado por un maremagnum de razas, etnias, culturas, religiones, procedencias que darán lugar a una sociedad compartimentada en comunidades y si alguien cree que ese estado de cosas no es importante que le eche un vistazo a las neosociedades nombradas más arriba. Recuérdese que el Estado de bienestar sin fronteras es una ilusión en ruinas. Y, además, es de necios aceptar un mal que se puede evitar por ser fiel a una ideología. Piense el lector en sus hijos, nietos y, en general, en sus descendientes. Me gustaría verlo publicado para que mis conciudadanos pudieran opinar a este respecto. Saludos.
Entre los que comen de esta estafa, los que viven en los mundos de yupi y no tienen contacto con la realidad, y aquellos que les interesa por que vienen más de los suyos hacen fuerza para tapar la realidad.
Al menos cada vez más personas somos conscientes del problemón que están originando.