Marruecos

Un centro en Marruecos rehabilita aves rapaces heridas para devolverlas a su hábitat natural

Desde 2021, cerca de 200 ejemplares han sido liberados tras ser tratados en el Centro de Atención de Aves Rapaces de Bir Lahmer, al noreste de Rabat

En pleno bosque de Maamora, a unos 30 kilómetros de Rabat, un centro especializado trabaja silenciosamente para ofrecer una segunda oportunidad a decenas de aves rapaces que, por diversas razones, han sido heridas o afectadas por la acción humana o fenómenos naturales. Se trata del Centro de Atención de Aves Rapaces de Bir Lahmer, una instalación pionera en Marruecos donde se atienden y rehabilitan cada año entre 100 y 150 ejemplares de especies tanto diurnas como nocturnas.

El centro acoge aves que han sido víctimas de colisiones, intoxicaciones, electrocuciones, o que han resultado heridas en mercados ilegales o por causas naturales. Según recoge la periodista Fátima Zohra Bouaziz en una información difundida por la agencia EFE, estas aves son primero valoradas por especialistas, que determinan el grado de la lesión y los cuidados necesarios para su recuperación.

El proyecto es fruto de una colaboración entre la Agencia Nacional de Agua y Bosques (ANEF) y la Asociación Marroquí para la Protección de Rapaces (AMPR). Mientras la agencia estatal se encarga de la recogida de las aves en todo el territorio marroquí, la asociación asume su tratamiento, rehabilitación y seguimiento. El proceso comienza con los primeros auxilios y, si el estado del ave lo requiere, continúa en clínicas veterinarias especializadas.

Las aves que logran superar la fase crítica son trasladadas a una de las jaulas de rehabilitación, divididas por especies. Allí siguen un programa de readaptación que incluye ejercicios de fortalecimiento físico. Una vez que se considera que están listas para volver a la naturaleza, se les coloca una anilla de identificación y un dispositivo GPS para monitorear su comportamiento tras la liberación.

Desde su apertura en 2021, el centro ha logrado liberar alrededor de 200 aves, si bien un tercio de los ejemplares que ingresan no pueden volver a su entorno natural debido a la gravedad de sus lesiones. Estas aves permanecen en el centro con fines científicos, contribuyendo a mejorar el conocimiento sobre sus hábitos y necesidades, lo que permite diseñar mejores estrategias de conservación.

EFE

Cría en cautividad para especies en peligro crítico

Además del trabajo de rehabilitación, el centro está comprometido con la cría en cautividad de especies amenazadas, como parte de un esfuerzo para preservar la biodiversidad del país. Entre sus proyectos destaca la incorporación de dos parejas de buitre moteado, una especie en peligro crítico de extinción de la que apenas quedan unas 25 parejas en Marruecos. La idea es integrarlas en un programa de reproducción que permita reforzar la población salvaje.

Según relata Bouaziz, no todos los animales logran superar sus dolencias. Algunos son sometidos a eutanasia cuando su recuperación es inviable, mientras que otros fallecen por causas naturales. Es el caso, por ejemplo, de un águila imperial procedente de España, que llegó herida y no resistió una reciente ola de calor extremo.

La cooperación entre ANEF y la AMPR también ha permitido que especies que habían dejado de reproducirse en territorio marroquí vuelvan a hacerlo. En ese sentido, hace dos años el buitre leonado volvió a nidificar en el país tras más de cinco décadas, un hito destacado en los esfuerzos de recuperación de fauna salvaje.

Educación ambiental y monitoreo: claves para conservar

El trabajo del centro no termina con la liberación de las aves. Gracias a los dispositivos GPS colocados en cada ejemplar, los equipos pueden seguir sus movimientos y estudiar sus patrones de comportamiento, algo esencial para planificar acciones de protección a largo plazo.

Marruecos alberga actualmente 35 especies de aves rapaces diurnas y 7 nocturnas, lo que convierte al país en un importante corredor migratorio por el que cruzan hasta 200.000 rapaces cada año. Este papel como punto estratégico refuerza la necesidad de una vigilancia activa y de medidas que garanticen la supervivencia de estas especies.

Además, el centro pone especial énfasis en la educación ambiental, como herramienta clave para concienciar sobre la importancia de las rapaces en el equilibrio de los ecosistemas. Su función como depredadores en la cima de la cadena alimentaria convierte a estas aves en indicadores naturales del estado de salud del entorno. Cuando su población es estable, significa que el ecosistema funciona correctamente.

El compromiso del Centro de Bir Lahmer refleja una creciente sensibilidad hacia la protección del patrimonio natural de Marruecos, y demuestra que, con recursos y colaboración institucional, es posible revertir parte del daño causado al medio ambiente.

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