EFE
La jubilación en España y el cálculo de la pensión no contributiva son dos de los asuntos que más preocupan en Ceuta.
Precisamente, el abogado experto Ignacio Solsona ha explicado al detalle cómo los años cotizados determinan la cuantía final que percibirá cada ciudadano cuando llegue el momento de retirarse del mercado laboral.
Según detalla el especialista, para acceder a una pensión contributiva es imprescindible haber cotizado al menos 15 años a la Seguridad Social, de los cuales dos deben encontrarse dentro de los 15 años inmediatamente anteriores a la jubilación.
En caso de no alcanzar ese mínimo, el trabajador no podrá acceder a la pensión contributiva, aunque sí podría solicitar una pensión no contributiva siempre que cumpla los requisitos económicos establecidos.
Con el mínimo de 15 años cotizados, el trabajador únicamente tendrá derecho al 50% de su base reguladora. Esta cantidad se obtiene a partir de las cotizaciones realizadas durante los últimos años de vida laboral, que actualmente abarcan entre 25 y 29 años, dependiendo de la fecha de jubilación de cada persona.
Solsona recuerda que el sistema español de jubilación funciona de manera progresiva: cuantos más años se cotizan, mayor es el porcentaje de la base reguladora que se percibe. Por ello, mantener una carrera laboral estable puede marcar una diferencia importante en la pensión futura.
El abogado subraya que, desde el momento en que se superan los 15 años cotizados, cada mes adicional trabajado incrementa la cuantía de la pensión. “Por cada mes adicional cotizado, el porcentaje aumenta un 0,19%”, explica el experto.
Esta diferencia que destaca COPE, cuya emisora en Ceuta forma parte de Grupo Faro, se traduce en cantidades muy distintas entre trabajadores con trayectorias laborales diferentes. Por ejemplo, una persona con 22 años cotizados tendría derecho al 65,96% de su base reguladora, mientras que otra con 29 años alcanzaría el 81,92%.
Para entender mejor el impacto económico, Solsona pone varios ejemplos prácticos. Un trabajador con una base reguladora de 2.000 euros y 22 años cotizados recibiría alrededor de 1.319,20 euros brutos mensuales repartidos en 14 pagas. En cambio, otra persona con una base reguladora de 2.600 euros y 29 años trabajados cobraría aproximadamente 2.129,92 euros brutos al mes.
Otra de las herramientas que destaca el abogado es el convenio especial con la Tesorería General de la Seguridad Social, una alternativa pensada para quienes han perdido su empleo y necesitan seguir cotizando para mejorar su jubilación.
Este mecanismo permite al trabajador asumir personalmente el pago de sus cotizaciones. De esta manera, no solo aumenta la base de cotización, sino también el tiempo acumulado, algo que repercute directamente en el porcentaje final de la pensión.
Muchos trabajadores buscan alcanzar el 100% de la base reguladora al jubilarse. Sin embargo, el sistema establece requisitos cada vez más exigentes. A partir de 2027 será necesario haber cotizado 37 años para cobrar la totalidad de la pensión contributiva.
Aun así, existe un límite máximo. Aunque un trabajador haya cotizado durante 44 años o más, seguirá percibiendo únicamente el 100% de la base reguladora, sin posibilidad de superar ese porcentaje. Una situación que genera críticas entre quienes consideran que debería premiarse más a quienes han contribuido durante más tiempo al sistema.
No obstante, sí existen incentivos para quienes retrasan voluntariamente su jubilación y continúan trabajando más allá de la edad legal, ya que obtienen complementos y mejoras económicas en la pensión final.
Los años de cotización no solo sirven para incrementar la cuantía económica de la jubilación en España. También son fundamentales para acceder a modalidades específicas de retiro anticipado.
Por ejemplo, para optar a la jubilación anticipada involuntaria o a la jubilación parcial se exigen al menos 33 años cotizados. En el caso de la jubilación anticipada voluntaria, el requisito aumenta hasta los 35 años.
Además, quienes quieran jubilarse a los 65 años cobrando el 100% de la pensión sin sufrir penalizaciones deberán acreditar 38 años y medio de cotización. Aquellos que no alcancen esa cifra tendrán que esperar a la edad ordinaria de jubilación, que puede situarse hasta en los 67 años.
Por todo ello, Ignacio Solsona insiste en que acumular más tiempo cotizado durante la vida laboral es clave para mejorar tanto la cuantía de la pensión como el acceso a diferentes derechos vinculados a la jubilación.
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