Estaba en un socavón, rodeado de maleza. Fue necesaria la participación de los Bomberos para recuperar el cuerpo, que no presenta lesiones

La Unidad Orgánica de la Policía Judicial investiga el hallazgo de dos cadáveres de jóvenes subsaharianos en la misma zona, el entorno de Anyera, en similares características, ya que ninguno presenta lesiones ni cortes siquiera de la alambrada. El segundo de los cuerpos sin vida fue encontrado este sábado, oculto en un talud tapado por gran cantidad de maleza; el primero había sido recuperado en la tarde del viernes, muy cerca de este punto aunque mucho más visible, tal y como adelantó este periódico.

Dos tragedias, dos muertes y un mismo entorno, próximo a una zona de la valla que la propia Benemérita considera ‘caliente’, porque es por donde están entrando los inmigrantes aprovechando los últimos días de lluvia y viento que alteran el millonario sistema de alarmas del perímetro.

Esta semana se han detectado varios casos aislados de llegadas de subsaharianos por este punto. Algunos con cortes en las extremidades por las concertinas (como es el caso del adolescente que está hospitalizado) y todos ellos con una coincidencia: que han pasado solos o en parejas, porque así, al no formar un grupo amplio, les indican que serán menos visibles por las cámaras.

La Policía Judicial trabaja para concretar la identidad plena de los dos jóvenes, manejando ya datos que puedan servir para conocer sus identidades. Hasta que no cierre la investigación todo son especulaciones, pero las hipótesis llevan a sostener que estos dos jóvenes llegaron hasta el punto donde encontraron su muerte exhaustos y deshidratados, ocultándose entre malezas para no ser vistos después de cruzar el vallado y recorrer varios kilómetros con sus condiciones vitales llevadas al extremo.

El frío de estas noches, las condiciones climatológicas y una bajada brutal de su temperatura pudo haber causado las muertes por infarto, conclusión que deberá ser dictaminada finalmente por el Juzgado de guardia una vez cuente con el informe completo de los forenses.

El hallazgo de dos cadáveres de esta forma rompe cualquier recuerdo histórico de una inmigración que empezó a asomar con mayor fuerza a finales de los años 90. Dos chicos muertos, encontrados cerca el uno del otro, ocultos por el miedo a ser vistos por las patrullas que recorren la zona, marcan sin duda la crónica de sucesos que va de la mano del fenómeno migratorio que asoma en la frontera sur de Europa.

En el hallazgo del pasado sábado, fue, al igual que en el del viernes, una patrulla del Instituto Armado la que encontró el cuerpo sin vida metido en un socavón y tapado por gran cantidad de maleza. Por eso no se detectó el viernes a pesar de los rastreos que también volvieron a repetirse ayer.

Para poder sacarlo se tuvo que contar con la participación de los Bomberos. Sus componentes tuvieron que cortar con motosierra gran cantidad de matorral para que, después, pudiera apreciarse el cuerpo sin vida para ser examinado por la comitiva judicial desplazada hasta el lugar, así como agentes de la UOPJ de la Comandancia de Ceuta.

El cadáver fue retirado en torno a las 17.00 horas por la Funeraria que, al igual que en el hallazgo del viernes, tuvo que acceder por el cuartel de La Legión. La misma ruta seguida por la comitiva judicial y por la Guardia Civil para llegar hasta ese punto.

De otra parte, la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía exigió en un comunicado, difundido a través de su perfil de Twitter, la apertura de una investigación urgente tras el fallecimiento de los dos subsaharianos.

Desde el colectivo han asegurado que “hay familias que están buscando a sus hijos porque hace una semana que no saben de ellos”. La Policía Judicial avanza de manera importante en terminar de lograr su identificación plena.