Luna, Athos y Tango siguen esperando. A pesar de que muchos ya conoces sus respectivas historias, no ha sido posible encontrar para ellos un hogar donde pueden conocer lo que es el calor de una familia que siempre estará para ellos. Pero, a pesar de las dificultades, la Protectora de animales y Plantas de Ceuta no se rinde en sus intentos.
Luna, la ‘madre coraje’
La historia de Luna ya la habíamos contado en El Faro. Tras dar a luz a sus cachorros, la Protectora buscaba una segunda oportunidad para esta perra a la que describían como noble y cariñosa.
Se referían a ella como una verdadera "madre coraje" porque llegó a la perrera embarazada y, entre barrotes, dio a luz a todos sus pequeños.
Tuvo a sus cachorros en la perrera, rodeada de frío, ladridos y soledad… pero nunca se rindió. Los cuidó, los protegió, los mantuvo con vida, y uno a uno los vio partir hacia sus nuevas familias. Cada despedida dolía, pero también traía esperanza”, recuerdan desde la asociación.

A pesar del dolor, ahora “Luna tiene toda la energía del mundo y esas ganas de vivir que contagian”.
En la Protectora aseguran que “le encanta aprender, entrenar, disfrutar de los paseos, sentir el viento en la cara” y que “en casa se porta genial: sabe quedarse sola, es limpia, tranquila y muy cariñosa”, aunque “fuera todavía está aprendiendo a gestionar los estímulos: las bicis, los niños, los ruidos, todo lo que antes le resultaba desconocido”.
Para ella piden “una familia activa, con energía, con ganas de compartir su vida con una perrita noble, leal y cariñosa; una familia que la mire como ella mira: con amor y esperanza”.
Athos, el ‘superviviente’
A Athos también lo conocíamos como ese perro que había sido usado para pelear. Además, un superviviente de un incendio que buscaba un hogar.
Con casi cinco años, este perro no había conocido más que la tragedia. Uno de sus dueños lo usaba para pelear y en 2023 fue rescatado de un incendio que lo llevó a la asociación, donde desde el primer día apostaron por un mejor futuro para él.
Desde la Protectora cuentan ahora que “Athos se esconde bajo la ventanita de una habitación que es su pequeño refugio, su rincón seguro, el lugar donde puede mirar el mundo sin que el mundo le haga daño”.

A pesar de una trágica historia y de sus “heridas invisibles”, en la asociación aseguran que “ha aprendido mucho”. Asimismo, que “pasea muy bien, disfruta de los momentos tranquilos y ha demostrado que puede convivir con otros perros”, con la aclaratoria de que “esa convivencia tiene que ir poco a poco”, al igual que “los acercamientos a humanos”.
Algo que dejan claro es que “Athos no es un perro para cualquiera”, por lo que “necesita una familia que entienda de comunicación canina, que respete su espacio, que no quiera moldearlo, sino acompañarlo; una familia que sepa mirar más allá del miedo y vea al ser noble, sensible y profundo que hay detrás de esos ojos”.
Tango, puro amor
Tango tampoco es un desconocido con una historia conmovedora: el haber crecido dentro de un pequeño chenil le deformó a las patas traseras.
Era y sigue siendo “otro de los perros invisibles de la Protectora”. Pasó del abandono a la perrera y de la perrera a la asociación con tan solo dos meses y medio de vida.

“Hoy Tango tiene un año y medio, y sigue siendo puro amor”. Es un perro “cariñoso, noble, sensible, con esa mirada limpia que solo tienen los perros buenos”.
Si bien aún no ha tenido la oportunidad que se merece, en la Protectora aseguran que “en el fondo, aún confía en que alguien lo elegirá”.
¿Cómo adoptar a alguno de ellos?
Quienes estén interesados en ofrecerle un hogar para siempre a Luna, a Athos o a Tango, pueden comunicarse con la Protectora de Animales y Plantas de Ceuta a través de WhatsApp al 686 734 616.
Los tres perros, aunque se encuentran en Ceuta, pueden viajar a cualquier parte de España a encontrarse con sus nuevas familias.






