Han pasado más de 25 años de aquel informe que un grupo de guardias civiles de Ceuta, la mayoría ahora jubilados, realizó sobre la mafia de las narcolanchas. Lo llamaron el Informe 109. Se publicó en El Faro y causó un auténtico quebradero de cabeza a la Delegación del Gobierno de la época porque la dejaba en evidencia por su nulo hacer.
Aquellos folios preñados de datos ponían el foco en el poder de las narcolanchas cuando todavía los medios de comunicación no hablaban, como ahora, de todo esto y cuando los agentes de bien se las veían y deseaban para denunciar la constante acción de las mafias y la desvergüenza de los pilotos de unas planeadoras que entraban y salían del deportivo sin veto.
Eran años en los que quemaban los coches a los guardias civiles y ese puerto se convirtió en una concentración a la vista de esas narcolanchas que, para ser intervenidas, debían ser asociadas al narcotráfico. Era la época de lucha de Coproper-6J, la asociación que rompió moldes en el Instituto Armado gracias a valientes que dieron el paso de comparecer y denunciar.
Operación Marinas, el golpe efectivo de la Guardia Civil

Tuvo que pasar tiempo, demasiado, para que se asestara un golpe demoledor a aquella estructura.
La Guardia Civil, Vigilancia Aduanera y la Audiencia de Ceuta fueron de la mano para conseguir que la bautizada como Operación Marinas diera pie a múltiples condenas de testaferros elegidos para tener esas narcolanchas a su nombre. Posteriormente serían consideradas género prohibido, fortaleciendo la mafia del petaqueo contra el que se quiere actuar con fuerza.
Se pasaron años duros que recuerdan a los de ahora, años de desprecio a los guardias civiles y de lucimiento de disponer de una flota de narcolanchas que no servía precisamente para pescar, aunque aquella fuera la excusa más manida ante un tribunal.
Años de vergüenza en los que las narcolanchas lucían en el deportivo sin que se ordenara una acción política para erradicar un asunto de impacto y alarma social.
Coproper 6-J recogió en su Informe 109 el modus operandi seguido por los narcos con sus medios de navegación en rutas en las que cambiaban de piloto en el mar y ocultaban las cargas de droga.
Flaquearon por donde menos pensaban, el golpe que terminó desestabilizándolos llegó atacando sus medios para hacer dinero, dejándolos sin lanchas, sin vehículos y sin motores, provocando que, tras la ‘Operación Marinas’ muchas de esas infraestructuras se trasladaran o coordinaran desde Marruecos.
Narcolanchas que matan a guardias civiles

Hoy, esas narcolanchas asesinas siguen causando muertes y dolor. El fallecimiento del capitán Jerónimo Jiménez y el guardia civil Germán Pérez ha llevado el foco a este asunto, a esa autopista de la delincuencia en donde los pilotos de narcolanchas usan todos los métodos posibles para ganarle la batalla a la Guardia Civil.
No solo disponen de más y mejores medios, sino que además tienen armas de guerra que han sido captadas en vídeos denunciados por asociaciones del Cuerpo y cuentan con una flota de espías, de chivatos que vigilan constantemente los movimientos de los componentes del Servicio Marítimo.
En varias operaciones llevadas a cabo por el Instituto Armado se ha conocido el ejercicio de esos controles, lo que pone en evidencia cualquier salida. En Ceuta sucedía cuando el deportivo era vigilado de manera constante desde el Paseo de las Palmeras; ahora se repite la misma historia sobre la actual sede del puerto pesquero.
‘Escorpión’
Este miércoles, el diario ABC desvela además que un marroquí conocido como ‘Escorpión’ es el que controla toda la flota de narcolanchas que opera en el mar.
Oculto en Marruecos, su localización se ha convertido en la obsesión de las fuerzas de seguridad. La responsabilidad sobre las narcolanchas no solo se centra en quienes disponen de su titularidad, sino también en el control sobre las propiedades logradas blanqueando el dinero que procede de ese tráfico de drogas, la forma más eficaz de hacer daño a las estructuras mafiosas que sostienen el negocio.
La Fiscalía no descarta ninguna hipótesis en la muerte de los dos guardias civiles. El caso ha dado lugar ya a la apertura de diligencias judiciales en dos provincias andaluzas. Tanto un juzgado de Huelva como otro de Jerez de la Frontera han iniciado actuaciones para esclarecer las circunstancias del choque entre las embarcaciones oficiales tras la huida de una narcolancha.






