La figura de Vicente Ferrer sigue muy presente en Ceuta más de dos décadas después de recibir el Premio Convivencia. Su legado ha regresado esta semana a la ciudad de la mano de su hijo, Moncho Ferrer, actual director de Programas de la Fundación Vicente Ferrer, que ha participado en distintos actos organizados junto al Rotary Club de Ceuta bajo el lema Sembrando Humanidad.
La Fundación y Rotary Club de Ceuta
La visita también se realiza para reforzar la histórica relación entre la Fundación Vicente Ferrer y el Rotary Club ceutí, una entidad que durante años ha colaborado tanto en proyectos internacionales como en iniciativas sociales desarrolladas en la propia ciudad.
En un encuentro celebrado con miembros del club rotario, Ferrer reivindicó la importancia de mantener la esperanza y la cooperación en un contexto internacional marcado por guerras, desigualdades y crisis humanitarias. “Siempre hay gente buena”, aseguró, recordando además cómo Ceuta respondió durante uno de los momentos más duros de la pandemia de COVID en India.
La relación entre Ceuta y la Fundación Vicente Ferrer se remonta al año 2000, cuando Vicente Ferrer recibió el Premio Convivencia. Desde entonces, la conexión con la ciudad y especialmente con el Rotary Club se ha mantenido viva a través de distintos proyectos solidarios.

Los pilares
“La dignidad de la persona ha sido siempre el centro de nuestro trabajo”, explicó Moncho Ferrer. Frente a modelos puramente asistencialistas, insistió en que la fundación apuesta por dar herramientas a las comunidades para que sean ellas mismas quienes construyan su futuro.
“Nosotros no decidimos cómo tienen que vivir. Lo que hacemos es crear un ambiente donde las personas puedan luchar por lo que quieren”, ha señalado Ferrer. Un planteamiento que, según destacó, coincide plenamente con la filosofía del Rotary. “Rotary también tiene esos mismos objetivos de hacer el bien”, ha afirmado.
Un sostén fundamental durante el Covid
Desde el Rotary Club de Ceuta, Nanwani -miembro de la entidad ceutí- ha recordado que la colaboración con la fundación se intensificó especialmente durante la pandemia, cuando la variante Delta golpeó con fuerza a India. “Moría muchísima gente porque no tenían oxígeno”, ha explicado.
En aquel momento, el club ceutí movilizó recursos para adquirir generadores de oxígeno y diverso material sanitario destinado a los hospitales gestionados por la fundación. El Hospital Bathalapalli, uno de los principales centros sanitarios de la organización, llegó a tratar a más de 10.000 pacientes de COVID y se convirtió en referencia ante el colapso de gran parte de la sanidad pública y privada india.
“La aportación fue grande”, recuerda, quien destacó cómo el Rotary de Ceuta, junto a otros colectivos, respondió rápidamente a las necesidades que llegaban desde Anantapur.
La colaboración no quedó ahí. Desde Ceuta también se enviaron máquinas de coser y materiales que permitieron impulsar la fabricación masiva de mascarillas durante la pandemia. Las mujeres vinculadas a la fundación llegaron a confeccionar cerca de un millón de mascarillas, una iniciativa que, según ha recordado Ferrer, nació también gracias al apoyo recibido desde esta ciudad.

Principios compartidos
Para Ferrer, colaboraciones como esta demuestran que “este mundo también es bonito”. Destacó la conexión entre los valores del Rotary y los de la Fundación Vicente Ferrer: solidaridad, dignidad y compromiso con las personas más vulnerables.
“La dignidad de la persona ha sido siempre el centro de nuestro trabajo”, explicó durante la conversación mantenida con El Faro de Ceuta. Frente a modelos basados únicamente en la asistencia, Ferrer insistió en que la fundación apuesta por acompañar a las comunidades para que sean ellas mismas quienes construyan su futuro.
“Nosotros no decidimos cómo tienen que vivir. Lo que hacemos es crear un ambiente donde las personas puedan luchar por lo que quieren”, señaló. Como ejemplo, habló del trabajo que realizan con comunidades indígenas en zonas boscosas de India, donde ayudan a preservar su capacidad de decisión frente a los cambios sociales y culturales que trae la modernidad.
India, Mozambique, Nepal
Aunque la India continúa siendo el corazón de la fundación, Moncho Ferrer explicó que el proyecto se ha extendido en los últimos años a otros países como Nepal, Sri Lanka, Filipinas o Mozambique. “Cada país tiene sus retos”, afirmó. En el caso de India, señaló que actualmente las prioridades siguen siendo la sanidad y la educación, “dos pilares fundamentales para cualquier sociedad que quiera desarrollarse”.

Solidaridad ante todo
Para el Rotary Club, estas acciones forman parte de una trayectoria solidaria que desarrollan tanto a nivel internacional como local. Nanwani recordó proyectos impulsados en Ceuta junto a asociaciones sociales, comedores y entidades de inclusión, además de iniciativas compartidas con los clubes rotarios de Gibraltar y Tánger.
Durante su estancia en Ceuta, Moncho Ferrer participará también en actos organizados por la Fundación Premio Convivencia antes de regresar a Barcelona. De la ciudad asegura que se llevará, como siempre “mucho cariño” y la impresión de haber conocido un lugar “pequeño, con muchas culturas y, sobre todo, mucha solidaridad”.





