Humo, ruido, acelerones y fuego. Han sido los ingredientes indispensables para hacer de las motos un auténtico espectáculo. Las pistas de la Marina han sido testigo de una exhibición sobre ruedas en Ceuta.
El público se ha colocado alrededor de la explanada para observar una modalidad diferente a la tradicional de las rutas moteras. La modalidad con la que han tomado contacto es el stunt, una disciplina en la que se combinan acrobacias y saltos para hacer de una vuelta un auténtico baile.
Este estilo requiere de una gran precisión y manejo de la maquinaria. Al mando ha estado Miguel Corredoira, un aficionado que ha viajado desde Ponferrada a la ciudad para disfrutar de un fin de semana a todo gas.
Ánimos y vítores
Ya es conocido por los integrantes del Moto Club, organización a cargo de la programación con motivo de la IV concentración. Bajo vítores y ánimos, se ha lucido sobre varios modelos del vehículo.
Se ha servido de fuego en el suelo, estructuras de hierro y de su aprendizaje para hacer piruetas. Como si anduviera con la propia moto, no ha dejado indiferente a ninguno de los presentes. Algunos incluso se han salido voluntarios para uno de los ejercicios de la actuación.
Ceutíes de todas las edades han compartido este momento de convivencia en el que se han fusionado amantes del motor de otras zonas de España como Andalucía o Asturias, así como moteros de Marruecos.
Miguel es autodidacta. Llegar a este nivel le ha llevado a muchas caídas, pero, tras diez años de práctica está más que forjado. Comenzó a interesarse a los veintiocho años tras ver un show en Galicia.
Ambiente sano
Hamido Abselam Mehdi, presidente de la entidad, ha asegurado que estos eventos se caracterizan por su ambiente sano. Ha recalcado que, a diferencia del estereotipo que suele recaer sobre este colectivo, en realidad, este grupo de aficionados promueve valores.
Es por ello por lo que, bajo esta línea, desde la organización siempre insisten en la necesidad de hacer hincapié en la seguridad en la carretera y el respeto por las reglas de tráfico.
La velocidad y la pasión por el motor no es incompatible con la responsabilidad en la calzada. “El mundo del motor es muy bonito, pero hay que visibilizar la parte positiva, que es la de circular respetando las normas. Soy muy machacón con ese tema”, ha concretado.
Seguridad
“Sobre todo, porque si reúnes una aglomeración de unas 200 motos, debe de haber seguridad. Un porrazo, una caída o un accidente puede derivar en algo más desagradable”, ha comentado. La limitación de velocidad y seguir tanto las señales como las indicaciones de los cuerpos y fuerzas son algunos de los aspectos en los que hace énfasis.
“Esto es para reunirnos, pasarlo bien y hacer ver que es un colectivo sano. Siempre se ha dicho que los moteros son personas fuera de la ley y no es cierto. Un garbanzo negro no estropea la lata entera”, ha expresado.
El mensaje cala poco a poco y, el hecho de impulsar actividades de este tipo, es un incentivo para crear nueva cantera de aficionados. “Aquí hay mucha afición a las motos. De hecho, no tengo cifras exactas, pero sí sé que ha subido el número de vehículos de este tipo, especialmente, de gran cilindrada”, ha mencionado.
“Cuando voy a Marruecos veo colas kilométricas de motos”, ha afirmado a modo de prueba de este aumento de matriculaciones de motocicletas. “Crece en las nuevas generaciones. Cada vez más existe quien no concibe la vida sin una, al igual que yo. Considero que el que no tiene una, no vive. Sé que es drástico decirlo, pero, quien no lo ha vivido no sabe lo que es la libertad. Se asemeja a volar bajito”, ha manifestado.





