Volvió este año el campus ‘Saúl Olmo’ en una nueva edición durante esta Semana Blanca. Más de 20 niños se han acercado esta semana al patio del colegio Ortega y Gasset para aprender un poco más de fútbol sala de la mano de uno de los deportistas referencia en esta modalidad de la ciudad autónoma.
Un campus con sello profesional
“Cada vez que vengo, cada vez que hablamos un poco de fútbol sala, los que ya vienen de ediciones anteriores siempre repiten las mismas anécdotas o repiten quién soy, y los nuevos se quedan mirándome como diciendo ‘¿quién es?’, pero bueno, feliz porque como los niños me acogen es excepcional”, comentó Saúl Olmo en una entrevista concedida a este medio.
Muchos de ellos repiten tras sus participaciones anteriores. A medida que pasan los años, continúan puliendo sus habilidades con el balón en los pies y afinando conceptos, aunque, como añade el propio Saúl, la idea fundamental es disfrutar, sobre todo a edades tan tempranas.
“En edades tan tempranas lo que tienen que hacer es divertirse, pasarlo bien, conocer nuevos compañeros y de la parte del fútbol sala, lo básico”, comentó Saúl Olmo.
Sin embargo, con los más mayores a los que también atiende, Saúl ya empieza a introducir otro tipo de conocimientos encaminados de forma más específica en la teoría del fútbol sala.
Una semana para afinar conceptos
“Es verdad que a mi me gusta trabajar con edades un poco más avanzadas porque les puedo enseñar un poco más de lo que yo sé de fútbol sala. Con los pequeños al final todo es más lúdico, es más juegos y actividades”, reconoció. “Al final también en cinco días es muy difícil enseñarles tantas cosas”.
Un aprendizaje que, con el paso del tiempo, da sus frutos en forma de jugadores que nutren a los diferentes equipos de la ciudad.
“Ver la evolución de los niños que hace siete u ocho años cuando yo empecé a hacer los campus, que ahora están jugando en el Ceutí o en El Puerto de División de Honor, yo creo que eso también te enorgullece”, expresó Saúl Olmo. “Independientemente de que evidentemente no es gracias a mi labor. Es de ellos, de los padres, de los entrenadores, pero el haber influido un poco a lo mejor en algunos entrenamientos, a mí me llena de orgullo”.
Así es este campus de Saúl Olmo. Un campus con el sello de un jugador profesional. Un campus para aprender disfrutando, y disfrutar aprendiendo.





