Ceuta volvió a vivir una de sus estampas más emotivas con la salida procesional de la Virgen del Carmen del Centro, una cita que cada año reúne a cientos de ceutíes y visitantes para acompañar a la patrona de los marineros en un recorrido cargado de tradición.
Los fieles acompañaron el esperado recorrido
Eran las nueve de la noche cuando la entrada de la iglesia de Nuestra Señora de África comenzó a llenarse de fieles que aguardaban el inicio de una procesión que volvió a convertir el centro de la ciudad en un auténtico escenario de devoción.
La imagen inició su recorrido con un espectáculo lleno de tradición. Una vecina, vestida con un traje de gitana, comenzó a bailar sevillanas frente a las autoridades y los vecinos que allí se agrupaban. Como es costumbre, la Banda Municipal Ciudad de Ceuta acompañó con su música procesional a la virgen.
Uno de los instantes más especiales llegó a su paso por el Paseo de las Palmeras. Con el puerto de fondo y una espectacular puesta de sol como telón de fondo, la Virgen del Carmen del Centro realizó una solemne reverencia hacia el mar, un gesto cargado de simbolismo que fue recibido con una gran ovación de los vecinos.
Tras ese tradicional instante, la procesión continuó su recorrido descendiendo por el túnel del Mercado, donde numerosos vecinos aguardaban el paso de la Virgen para acompañarla en los últimos metros de su recorrido.
Tras recorrer las calles del centro, la comitiva llegó a la playa de la Ribera. Allí, la Virgen del Carmen del Centro fue recibida con los acordes de la Salve Marinera, un instante cargado de emoción que precedió a su entrada en el mar.
Una emotiva llegada a la playa de la Ribera y el cierre del recorrido
Como marca la tradición, la Virgen del Carmen del Centro fue introducida en el agua entre aplausos, vítores y una profunda emoción compartida por todos los asistentes. El tradicional baño de la imagen volvió a simbolizar la protección de la patrona sobre los hombres y mujeres del mar, poniendo el broche de oro a una jornada en la que la fe y las tradiciones volvieron a darse la mano.
Una vez más, Ceuta respondió con una gran participación a una tradición que trasciende el ámbito religioso para convertirse en una de las citas más significativas del verano, donde el mar y la devoción vuelven a encontrarse bajo la mirada de la Virgen del Carmen del Centro.





