Si nos remontamos al verano de 1998, seguramente las Fiestas Patronales de Ceuta no se parezcan a las que conocemos. Alguien que puede dar cuenta de cómo ha cambiado todo es Javier García Beneroso, costalero de la Virgen de África y Hermano Mayor de la Flagelación.
Como caballa, Javier nos confiesa que es muy importante para él llevar a la Patrona de la ciudad. Admite que hay hermanos que llevan más tiempo que él, pero Javier lo ha hecho seguidamente. Lleva 29 años saliendo en la cofradía y, de todos ellos, solo uno no pudo llevar a cabo la estación de penitencia por temas laborales.
La situación este año hacía apuntar a que la virgen no saldría de su templo, aunque poco a poco la normalidad se apodera de las calles del centro de la ciudad. Beneroso se muestra aliviado al conocer que este año la virgen sí podrá realizar su salida procesional: “Este es el 5 de agosto más importante para los caballas”, anuncia el costalero de la virgen.
Toda esta devoción, cuenta, le viene de su madre. Su familia, tal y como explica Beneroso, ha estado en la Iglesia de África siempre. Desde pequeño recorre los entresijos de la Iglesia y se familiariza con las imágenes que el templo guarda en su interior.
Javier ha vivido siempre rodeado de personas devotas a la virgen. Recuerda que cuando era pequeño iban siempre a la ofrenda de la Patrona. En la feria, él y sus hermanos se vestían con el traje regional de camperos. Para los creyentes, nos confiesa, “esta ofrenda es lo máximo”.

Unas Fiestas Patronales atravesadas por la crisis migratoria
Beneroso relata el duro trabajo que se lleva a cabo cada año para que todo salga adelante. Sin embargo, la ilusión para que llegue el día 4 de agosto, el día de la ofrenda, supera cualquier contratiempo.
Este año, el costalero de la virgen nos contaba el intenso trabajo que estaban realizando para que la caseta de la Flagelación consiguiera estar a punto para la Feria de Ceuta. Sin embargo, los acontecimientos de la pasada semana hicieron que este evento multitudinario tuviera que cancelarse. Beneroso afirma que cuando ocurrió todo, él sabía que la feria no empezaría el sábado.
Nos cuenta que creía que la celebración podría comenzar el lunes de feria, aunque finalmente la fiesta no pudo llevarse a cabo. Todo el trabajo del que nos hablaba no habría servido para nada. No obstante, el amor por la virgen y la ilusión de poder realizar la ofrenda y la salida procesional del día 5 vuelven a levantar el ánimo de Beneroso y todos sus compañeros de cuadrilla.
“Cuando llega el día 4, yo me relajo porque comienza lo que es más importante para mí, la Patrona”, nos cuenta Javier.

Costalero, pero también Hermano Mayor de la Flagelación
Con numerosos años en el cargo de Hermano Mayor a sus espaldas, afirma que ese cambio ha sido significativo en su vida. Los nervios para que todo en la cofradía salga bien siempre están presentes. “Yo no disfruto hasta que el Cristo ya está recogido”, confiesa. Se vive, según Javier, muy diferente la Semana Santa cuando uno es Hermano Mayor a cuando es solamente costalero.
La emoción y devoción por la virgen, sin duda, es lo que lo salva, es lo que le empuja a seguir viviendo con intensidad todo este recorrido. Ese momento de emoción al escuchar la salve en la calle es uno de los instantes clave, que se queda en la memoria año tras año y por los que vale la pena todo este trabajo.
¿Cómo eran las Fiestas Patronales hace 29 años?
Corría el año 1998 cuando un joven Javier de 18 años comenzaba su andadura como costalero en la Virgen de África. Recuerda las cabalgatas, las carrozas, en las que participaba el pueblo entero.
La ofrenda a la virgen estaba llena de gente, llena de devotos, de caballas esperando que llegara el gran día de su patrona.
Siente, quizás, que últimamente las fiestas se viven con menos intensidad, que cada vez participan menos vecinos y que las cabalgatas han perdido esa esencia.
La cuestión ahora está en seguir llegando a los más jóvenes de la ciudad. Hay que seguir involucrando a la juventud en la cuadrilla de la Virgen de África. Javier nos cuenta que este año se han quedado fuera algunos jóvenes, ya que no da tiempo a que todo el mundo esté bajo el paso, debido al corto recorrido de la cofradía.
Algo que le duele es tener que decir que no a un joven que quiere llevar a la virgen. Sin embargo, esto se convierte en una buena señal para la Patrona. Esto es muestra de que la costalería de la Virgen de África lleva algunos años bastante buenos.

El fin del costal, todavía lejos
“Hombre, de costalero ya creo que no me quedan muchos años, pero en el mundo cofrade espero estar hasta que ellos quieran, hasta que Dios quiera”, explica Javier al El Faro de Ceuta.
Todos los años, confiesa, piensa que puede ser el último como costalero. No obstante, la devoción y la fe son más fuertes y cree que todavía va a poder aguantar un par de años más. Beneroso sigue con fuerzas, con ganas y con esa ilusión tras casi treinta años.
De lo que no puede dudar es que su paso por la hermandad y su implicación en las Fiestas Patronales durarán toda la vida, con la misma fe y devoción que aquel Javier de 18 años que estrenaba el costal bajo las trabajaderas de la Virgen de África en aquellos primeros y calurosos días de agosto.






Y tanto amigo, lo mismo es el último, no lo descartes, y no me refiero a ti, me refiero a la situación geopolítica de Ceuta.