La antigua tradición de la Corte de los Infantes de Ceuta se empieza a preparar meses atrás y su finalidad es sembrar entre los más pequeños el sentimiento de pertenencia a la corporación. Así lo explica Noelia Bernal, miembro de la Junta de Gobierno de la Hermandad, quien desde hace tiempo forma parte de los preparativos de los miembros de la Corte.
Bernal destaca que los preparativos comienzan mucho antes del verano. "A finales de junio empezamos a llamar a los niños para probarles las túnicas y los bonetes. Hay que hacer arreglos, confeccionar túnicas nuevas para los bebés que se incorporan y no podemos dejarlo para el último momento porque muchas familias se marchan de vacaciones”.
La organización requiere un importante trabajo de coordinación, ya que la Hermandad confecciona y conserva toda la indumentaria de la Corte. Este año, además, se han elaborado nuevas albas y se han realizado distintos trabajos de costura y adaptación para los más pequeños.
Una tradición que pasa de padres a hijos
Para Bernal, la continuidad de la Corte de Infantes responde al arraigo que la Virgen de África tiene entre los ceutíes. "La Patrona es lo más importante que tenemos en la ciudad y esa fe se transmite de padres a hijos”.
Reconoce que mantener la implicación de los niños no siempre es sencillo. La clave, explica, está en hacerlos partícipes de la vida de la Hermandad durante todo el año.
Además de la procesión, los pequeños participan en la ofrenda del día 4 de agosto, en talleres navideños, asisten a la misa anual de la corte y colaboran en la elaboración de la alfombra del Corpus. "Siempre vamos teniendo actos para que poco a poco se vayan metiendo en la Hermandad y conozcan cómo funciona todo", explica.
Esa convivencia acaba creando vínculos entre ellos. Muchos ni siquiera coinciden en el colegio, pero cada año vuelven a encontrarse en los actos organizados por la Hermandad, forjando amistades que perduran con el tiempo.
La cantera de la Hermandad
La Corte de los Infantes representa mucho más que un grupo de niños en la procesión. Una de las palabras más repetidas ha sido: “la cantera”, refiriéndose a los niños que salen en la Corte de los Infantes.
"Una hermandad, si no tiene niños, no tiene futuro", confiesa. Cuando estos niños ya alcanzan la adolescencia, dejan la Corte para integrarse en el grupo joven, donde comienzan a desempeñar nuevas funciones dentro de la corporación. Participan portando insignias, ayudando en la organización de los cultos o formando parte del cuerpo de acólitos.
De hecho, algunos de los niños que participaron en la recuperación de la Corte en 2005 forman hoy parte de la Junta de Gobierno de la Hermandad, reflejo de un relevo generacional que se consolida con el paso de los años.
Una indumentaria con historia
La vestimenta de la Corte mantiene prácticamente el mismo diseño desde hace décadas. Las antiguas túnicas de raso fueron sustituidas por otras confeccionadas en sarga, un tejido más resistente al uso continuado.
Los niños visten túnica verde, alba blanca y bonete, mientras que las niñas más pequeñas, cuando el calor dificulta llevar el bonete, lucen un lazo del mismo color. Todos calzan zapatos azules para mantener la uniformidad del cortejo.
La mayor parte del material es elaborado y mantenido por la propia Hermandad. Aunque algunas telas deben adquirirse fuera de Ceuta por la dificultad para encontrarlas en la ciudad, la corporación intenta recurrir siempre que es posible al comercio local para la compra de pasamanería, botones y otros elementos necesarios para la confección de la indumentaria.
Los tradicionales nardos y estampas
Durante la procesión, la labor de los pequeños también tiene un marcado carácter devocional. Los integrantes de la Corte reparten estampas de la Virgen de África junto a nardos procedentes del propio exorno floral del paso.
Las flores que no se utilizan para adornar el trono se reservan la noche anterior y se depositan en cestas para que los niños las entreguen a los fieles durante todo el recorrido.
Ilusión renovada
La Hermandad trabaja prácticamente durante todo el año en la organización de la procesión de la Patrona de Ceuta. "Cuando terminan unas fiestas empezamos a preparar las siguientes", explica Bernal, quien reconoce que la procesión continúa siendo el momento más esperado.
Como novedad este año, la Virgen contará con una nueva marcha interpretada por la Banda de la Paz de Málaga junto al Coro de Ceuta, una incorporación que, según asegura, promete convertirse en uno de los momentos más emotivos de la salida procesional.
Con la mirada puesta en el futuro, se espera que la Corte de los Infantes continúe creciendo generación tras generación. "Los niños son el futuro de cualquier hermandad”.
Se torna de suma importancia, por tanto, que la hermandad tenga esta cantera, que los niños en un futuro puedan formar parte de la mayordomía, ser costaleros o incluso integrar la Junta de Gobierno. Ahí, defiende Bernal, “está el verdadero futuro de la Hermandad”.
Una salida procesional atravesada por la crisis migratoria
La edición de este año adquiere, además, un significado especial por el contexto que atraviesa Ceuta. La reciente crisis migratoria ha marcado el desarrollo de estos actos.
En este escenario, la salida procesional de la Virgen de África cobra un valor aún más simbólico para los ceutíes como uno de los pocos momentos de encuentro, esperanza y unidad en medio de unas semanas especialmente complejas para la ciudad.
La presencia de la Corte de los Infantes adquiere también una relevancia añadida, al representar la continuidad de una tradición profundamente arraigada y el relevo generacional de la Hermandad en un año en el que las celebraciones están inevitablemente condicionadas por la situación de emergencia vivida en Ceuta.
Para Noelia Bernal, mantener viva esta tradición supone, además de preservar el patrimonio devocional de la ciudad, transmitir a los más pequeños el sentimiento de pertenencia a la Hermandad y reforzar el papel de la Virgen de África como símbolo de unión para los ceutíes en momentos de especial dificultad.





