Los servicios de seguridad nacional destinados en el aeropuerto de Tánger Ibn Battuta frustraron un intento de contrabando de una cantidad importante de hachís con un peso total de 32,5 kilogramos, que estaba cuidadosamente oculta en las maletas de cinco pasajeros de origen africano con nacionalidades europeas.
La carga fue detectada durante una inspección rutinaria utilizando el escáner destinado al control de equipajes, donde las imágenes de las maletas despertaron sospechas en los agentes de seguridad, lo que motivó un registro manual minucioso que permitió encontrar la droga.
Los primeros datos indican que la cantidad incautada estaba escondida dentro de 25 botellas de plástico, cuidadosamente envueltas con cinta adhesiva y colocadas de manera profesional en cinco maletas, en un intento por burlar los controles de inspección y vigilancia.
Cinco sospechosos detenidos
Los cinco pasajeros sospechosos fueron detenidos y puestos a disposición del departamento de policía judicial de Tánger, bajo la supervisión de la fiscalía competente.
De esta manera se busca profundizar la investigación con ellos, identificar a todos los implicados potenciales en esta red, y verificar sus posibles ramificaciones locales e internacionales.
Esta operación se enmarca en los esfuerzos continuos de los servicios de seguridad nacional para combatir el tráfico de drogas y reforzar el control de fronteras y accesos aéreos, con el objetivo de enfrentar todas las formas de crimen organizado transfronterizo.
Escondite curioso
La droga estaba cuidadosamente escondida en las botellas de plástico que habían sido preparadas para no llamar la atención y conseguir así burlar las medidas de seguridad establecidas.
No fue posible y se procedió a la detención de los pasadores de esta droga, así como al decomiso de la sustancia estupefaciente intervenida.
De esta manera ha sido abortado un intento de tráfico de estupefacientes empleando este modus operandi en pleno periodo de mayor tráfico de personas y mercancías.






