La Consejería de Festejos había anunciado que la Cabalgata sería original y haría las delicias de los ceutíes. Y se cumplió el augurio.
Con una afluencia de público mucho mayor a la de anteriores ediciones pese a celebrarse en domingo, el cortejo de carrozas derrochó imaginación y, sobre todo, colorido. No faltaron alusiones a personajes infantiles y a juguetes, pero la animación reservaba también espacio a una singular recreación de animales inflables que sorprendía a los espectadores acercándose a ellos: un cerdo, un carnero, una vaca... Todos gigantes y dando forma en plena calle a una granja en grandes dimensiones para risas de todos. En el cortejo de carrozas, como no podía ser de otra forma, había un lugar especial reservado para las Reinas de las fiestas, que mostraron su mejor cara saludando a todos los presentes. A bordo de una concha o de una gran castañuela, fueron el centro de buena parte de las miradas por su elegancia. Y a su alrededor, un gran espectáculo de música a cargo de la Banda ‘Ciudad de Ceuta’ y un discurrir de caballeros medievales que aportaban aún mayor colorido. Las carrozas, pasacalles y gigantes habían partido a las 21:30 de las Murallas Reales y cumplieron un itinerario que les llevó a través de la Plaza de África, Alcalde Antonio López Sánchez-Prado, Plaza de la Constitución, Avenida de la Compañía del Mar y portada de la Feria. Se cumplió esa “interactividad” entre figurantes y público que ya había adelantado el consejero del área, Fernando Ramos. Y todo ello, presenciado por cientos de ceutíes que se colocaron a pie de acera o que obtuvieron una vista privilegiada del desfile subidos a los pasos elevados de la Plaza de la Constitución o de la nueva pasarela de la Marina. Objetivo cumplido: aportar colorido, diversión y espectáculo a unos festejos patronales que hoy enfilan el camino hacia su recta final.
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