Treinta años de recuerdos, de infancia, de veranos eternos. El Parque Marítimo del Mediterráneo, ese rincón privilegiado de Ceuta que huele a sal, a familia y a risas, ha cumplido tres décadas de existencia.
Treinta años en los que ha abierto sus puertas al disfrute, a la desconexión, al reencuentro con uno mismo y con los demás. Un auténtico emblema de la ciudad que no solo adorna su paisaje, sino que se ha convertido en una parte esencial del alma ceutí.
Generaciones enteras han crecido bajo el sol que acaricia sus aguas. Niños que hoy son padres, familias que cada verano repiten el ritual de extender la toalla, sumergirse en sus lagos cristalinos y contemplar el azul infinito que se funde con el horizonte.

Lo que comenzó como una apuesta arquitectónica y turística, ha terminado por convertirse en un símbolo de identidad, en la joya más preciada de la corona ceutí.
Los ceutíes no solo visitan el parque. Lo sienten suyo. Hablan de él con el orgullo de quien narra una historia familiar, con la pasión de quien guarda en su memoria los mejores veranos de su vida. Y es que el Parque Marítimo ha sido, desde sus inicios, una puerta abierta al turismo, al desarrollo, a la convivencia. Una ventana al Mediterráneo, que late con fuerza desde 1995.
Una gala institucional cargada de emoción y memoria viva
Este martes, el Parque se vistió de gala para celebrar su 30º aniversario. Una cita institucional que reunió a autoridades, ciudadanos y amigos del parque en una ceremonia cargada de emoción, donde los recuerdos se tejieron en el aire como una melodía de verano.
El acto comenzó con un emotivo vídeo conmemorativo, una cápsula del tiempo que repasó, imagen tras imagen, la evolución de este espacio icónico desde su inauguración hasta el presente.
Las pantallas mostraron instantes congelados en el tiempo. Imágenes entrañables que mostraban cómo el Parque Marítimo ha acompañado a miles de ceutíes en los momentos más importantes de sus vidas. Muchos se vieron reflejados en esas escenas; los niños de entonces, ahora adultos, revivían esa emoción intacta que nunca se marchó del todo.
El Parque sigue más vivo que nunca. Lejos de perder brillo, su esplendor se renueva cada temporada. La nostalgia se entrelazó con la alegría en un ambiente que respiraba agradecimiento. Porque no es solo un parque. Es un refugio, un escenario de vida, una constante en una ciudad que evoluciona, pero no olvida sus raíces.
El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, también tomó la palabra. Y lo hizo desde el corazón. Recordó los orígenes de este sueño ceutí, la visión que lo hizo posible y la importancia de conservarlo como referente de diversión, unión y turismo. Sus palabras resonaron como un homenaje no solo al lugar, sino a todos quienes lo han construido con su trabajo, su presencia y su amor durante tres décadas.
El humor de Los Morancos y un mensaje desde el corazón
Tras las palabras de Vivas, el ambiente dio un giro festivo con la aparición estelar de Los Morancos.
El carismático dúo sevillano, formado por César y Jorge Cadaval, puso la nota de humor a la velada con un sketch cargado de ingenio y complicidad con el público. Las carcajadas no tardaron en llenar el parque, en una muestra más de que la celebración no solo era solemne, sino también alegre, como corresponde a un parque que ha sido sinónimo de felicidad.
Los Morancos supieron conectar de inmediato con los asistentes. Su talento para hacer reír fue el complemento perfecto para una noche que celebraba la vida. Entre los presentes, se encontraba un nutrido grupo de autoridades locales, entre ellos la delegada del Gobierno en Ceuta, Cristina Pérez.
Una noche mágica para seguir soñando juntos
La celebración concluyó de la mejor manera posible: compartiendo. Los asistentes disfrutaron de un exquisito cóctel, rodeados de buena compañía y envueltos en la música en vivo de una banda musical, que puso la nota sonora perfecta a una noche ya inolvidable.
Porque el Parque Marítimo del Mediterráneo no solo celebra 30 años de pasado. Celebra también un presente vibrante y un porvenir lleno de promesas. Su historia no termina aquí; cada visitante que cruza sus puertas escribe un nuevo capítulo, añade una nueva emoción, perpetúa el encanto de este espacio único.
Treinta años después, el Parque sigue siendo lo que siempre fue: un lugar donde la vida se saborea a flor de piel. Y hoy más que nunca, Ceuta lo celebra como lo que es: su tesoro más azul.






Que bonito todo! Dónde están los trabajadores del Parque que llevan tantos años y dejándose la piel para mantenerlo así...AH CLARO,ESO NO IMPORTA....sólo el postureo...VAYAN A ESTROPEAR EL EVENTO.🤔
A cuanto les salió la entrada ???