“Ayúdame, no puedo salir”. Y le ayudó. No tuvo ninguna duda. Acudió corriendo a la playa, le tendió la mano y, con la colaboración de otra compañera, conformó una cadena humana para sacar del agua a un menor inmigrante que acababa de cruzar a Ceuta a nado, en plena borrasca Kristin.
Esto ha sucedido a primera hora de esta mañana en el entorno de la Almadraba y el Tarajal. La protagonista, quien tuvo la valentía de acudir a prestar la ayuda debida a este menor, fue Lorena Becerra, trabajadora de Servilimpce, en concreto, del grupo ATP de playas.
Un equipo formado por 7 mujeres. La propia Lorena, Sora, Isa, Afri, Gema, Vanesa y Teresa. Todas guiadas por un capataz que tienen la encomienda de mantener limpias las playas.
Esta jornada laboral para Lorena se quedará por siempre en su memoria. Nerviosa, cuenta a El Faro cómo fue todo. Un relato entrecortado por las lágrimas. Porque se escribe fácil la narración de un suceso, de una historia periodística, pero hay que vivirla, hay que estar ahí para ser capaz de enfrentarse a una mezcla de miedos y emociones que chocan con el objetivo de salvar una vida.
Lorena lo hizo. Y hoy hay un menor en los recursos de la Ciudad que puede contarlo porque alguien le tendió esa mano que le garantizó seguir viviendo.
A las 8:30 horas, ahí se produjo la intervención que fue clave
El servicio del equipo de mujeres del que forma parte Lorena pasaba a las 8:30 horas por la zona de la Almadraba-frontera. Tenían la orden de su capataz de estar solo por la parte de arriba, de no acercarse a la orilla por precaución ante la borrasca y el temporal de viento y lluvia.
Desde esa zona Lorena y una compañera, Gema Segado, vieron a una persona nadando con dificultad. En el camión esperaba Sora. “Era un chico que venía nadando hacia donde estábamos nosotras. No lo pensé, bajé corriendo”, recuerda.
El menor le imploraba ayuda, le gritaba que no podía salir. “Le grité que intentara cogerme la mano”, explica la trabajadora de la empresa de limpieza, que se había introducido en el agua: “Me llegaba a la cintura”.
Así pudo acercarle su mano, una mano salvadora, mientras su compañera Gema le agarraba para conformar una especie de cadena humana con la fuerza suficiente como para tirar del niño.
Fueron unos momentos críticos porque el chico no tenía casi fuerzas para luchar contra un mar embravecido, después de iniciar una travesía complicada, casi imposible.
A salvo en el arenal, "se abrazó a mí"
Ya en el arenal, el menor comenzó a llorar, “se abrazó a mí”, recuerda. Corriendo le pusieron un chaquetón de la empresa, de los que porta Servilimpce, para que entrara en calor, para recuperar esa pérdida de fuerzas.
Esos momentos quedan marcados en la memoria de Lorena, quien solo pregunta ahora por el chico. “Quiero saber cómo está”. No tiene forma de conocer en qué recurso de la Ciudad se encuentra, la parte de esta historia de salvamento, de valentía y de fortaleza que queda por conocer.
Lorena lleva trabajando en el equipo de playas desde septiembre del pasado año. Junto a sus compañeras, conforman ese equipo de mujeres encomendadas a una labor de limpieza de los arenales que desempeñaron, aunque con precaución, este miércoles marcado por un temporal constante.
La importancia de estar ahí y ser valiente
Que Lorena estuviera allí, en ese preciso momento, ha sido clave para que se haya evitado una auténtica tragedia. Y son tantas las que se producen en demasía en la frontera sur, que historias de este tipo merecen no solo ser remarcadas en la prensa sino también aplaudidas por el resto de la sociedad.
Los comportamientos heroicos surgen de manera imprevisible, forman parte de una manera de reacción, de un instinto, de una respuesta, de saber que de la acción de uno depende la vida del otro.
Lorena supo lo que tenía que hacer y hoy hay un niño que sigue viviendo.







Ahora que le suban el sueldo valla tontería 1ue lo dejen hay si no que no salgan de Marruecos.
Bravo por una persona valiente y decidida ha ayudar!!
Heroica y valiente mujer, que no dudó en salvar al chico. ¡ Sabrán sus padres el peligro que ha corrido su hijo, a punto de perder la vida!
Olé esas mujeres valientes!!
Ahora sabrá lo que sienten los guardias civiles que trabajan en ceuta. Que hacen ese duro trabajo, mañana, tarde y noche, gran trabajo Lorena.