Foto: TAMPM
El sindicato de prisiones Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM) ha remitido un escrito al Comité de Salud Laboral para denunciar la alarmante situación higiénica que se vive en el Centro Penitenciario de Ceuta.
Según esta organización sindical, con la llegada del calor se ha desatado “la mayor plaga de insectos y cucarachas que hemos vivido desde la apertura de este centro a finales del año 2017”.
El sindicato describe un entorno laboral absolutamente “insalubre”, con especial incidencia en los módulos residenciales, donde los funcionarios y personal laboral desarrollan su trabajo “asediados por todo tipo de insectos, principalmente mosquitos y cucarachas”.
Estos insectos se encuentran no solo en las zonas comunes, galerías de celdas y salas de estar, sino también en espacios tan delicados como la enfermería o la cocina, accediendo a ellas con facilidad por su capacidad de vuelo.
Desde TAMPM advierten que “esta última característica dificulta el control de estos insectos, requiriendo estrategias especiales con productos desarrollados en base a feromonas y control mecánico mediante lámparas ultravioleta”.
Lo más preocupante, según explican, es que las cucarachas no solo acceden desde el exterior, sino que también “parecen reproducirse en el interior del ‘búnker de seguridad’ del área de vigilancia”.
En este punto, relatan que los insectos emergen desde la planta técnica a través de huecos en tabiques, ventanas o mobiliario, llegando incluso a desprenderse “desde los puntos de iluminación hacia la zona donde habitualmente ingiere alimentos el personal funcionario”.
La situación se agrava especialmente durante el turno de noche. Los trabajadores han reportado “picaduras de mosquitos y el asedio de decenas de cucarachas pululando sobre sus cabezas, las mesas de trabajo y bajo sus pies”, generando una constante sensación de repugnancia y asco.
Para el sindicato, esto puede derivar en consecuencias psicológicas, ya que “puede tener un impacto negativo en la calidad de vida y el bienestar psicológico de las personas”, además de convertirse en “una fuente constante de estrés y ansiedad”.
TAMPM también subraya el riesgo que esta plaga representa para la seguridad alimentaria, recordando que estos insectos son capaces de transmitir enfermedades como salmonelosis, hepatitis infecciosa, fiebre tifoidea, cólera, gastroenteritis, disentería o incluso lepra. “Contaminan los alimentos y las superficies de manipulación a través de sus excrementos o por la transferencia mecánica de sus cuerpos”, aseguran.
A pesar de que reconocen los esfuerzos del personal de mantenimiento para aplicar medidas de desinsectación, desde el sindicato consideran que “la dirección del centro y el propio comité no ha considerado suficientemente la magnitud del problema”. Critican que no se haya adoptado un enfoque integral ni se hayan puesto en marcha medidas preventivas eficaces.
Además, TAMPM denuncia que la zona donde se encuentran los despachos y oficinas —ubicados en la planta superior— se mantiene “a salvo de la invasión de cucarachas”, lo que para ellos evidencia una situación "privilegiada".
El sindicato plantea un amplio catálogo de actuaciones que deberían implementarse para controlar eficazmente la plaga, incluyendo limpieza rigurosa diaria y profunda, adecuada gestión de residuos, sellado de grietas y aberturas, almacenamiento hermético de alimentos, desinsectación periódica con productos específicos y colaboración entre los distintos servicios responsables.
Todo ello, advierten, debe realizarse bajo supervisión profesional, ya que “el uso de productos inadecuados o peligrosos puede comprometer la efectividad y la seguridad”.
Además, insisten en que “la desinsectación por sí sola suele ser ineficaz” si no se controla todo el ciclo de vida del insecto ni se adapta el tratamiento a la especie concreta, y añaden que “las cucarachas han desarrollado resistencia a los insecticidas”, por lo que se hace imprescindible un estudio previo por parte de expertos.
TAMPM también pone en duda el mensaje que, según indican, les ha trasladado la dirección del centro: que el aumento de cucarachas visibles se debe a que “los insectos salen de sus escondites para morir tras la aplicación del insecticida”.
El sindicato contradice esta explicación asegurando que si no se eliminan los nidos y los huevos, “la plaga volverá a crecer, imposibilitando el control de la misma”.
Por todo ello, TAMPM considera que la plantilla está siendo expuesta a un riesgo añadido que podría derivar en “un problema de salud pública”, algo que, denuncian, “incumple lo establecido en la normativa vigente respecto a las condiciones mínimas de seguridad y salud laboral”.
En su escrito, concluyen solicitando que “se tomen medidas de inmediato que restablezcan las condiciones de salubridad acordes a la normativa vigente”.
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