Sumar prepara una proposición de ley para limitar la capacidad de autonomías como Ceuta de cara a fijar los horarios comerciales y evitar que puedan autorizar aperturas generalizadas durante todos los fines de semana, como es el caso de los domingos.
La propuesta legislativa será registrada en el Congreso en las próximas semanas y busca modificar la normativa actual, que en opinión del grupo permite una excesiva flexibilidad. Desde la formación consideran que el modelo vigente ha derivado en un aumento del trabajo en domingo en comparación con décadas anteriores.
El diputado de Compromís y portavoz adjunto de Sumar, Alberto Ibáñez, defiende que esta tendencia debe corregirse porque, según sostiene, "no es progresista" y tiene consecuencias directas en la vida personal y familiar de los trabajadores.
En comunidades como Madrid o Ceuta, la regulación permite a los comercios operar sin restricciones en domingos y festivos, una situación que Sumar cuestiona abiertamente. Ibáñez critica que exista "barra libre" para fijar estos horarios, especialmente en territorios con alta actividad económica o turística.
En una entrevista concedida a Europa Press, el diputado ha puesto el foco en el impacto social de esta dinámica, subrayando cómo afecta a sectores especialmente feminizados y a la conciliación.
"Comprarse un pantalón el domingo revienta a muchas mujeres, porque mayoritariamente son trabajadores feminizados, e impide que muchas familias tengan conciliación, impide que mucha gente pueda tener vida social y creo que tenemos que tener esta reflexión".
El parlamentario también cuestiona que en determinadas ciudades con gran afluencia turística se haya normalizado la apertura todos los domingos del año, algo que, a su juicio, "no es normal" ni "progresista".
Con esta reforma, Sumar pretende poner fin a ese modelo y ha apelado directamente a los partidos conservadores para que respalden la iniciativa. "Espero que la derecha cristiana de este país entienda que el domingo para ellos es para ir a misa, no para ir a comprar".
En paralelo, Ibáñez se ha referido a otro de los frentes abiertos dentro del Ejecutivo: la reforma del registro horario impulsada por el Ministerio de Trabajo. El objetivo de esta medida es evitar posibles manipulaciones en el cómputo de horas trabajadas y facilitar el control por parte de la Inspección.
La iniciativa, sin embargo, ha encontrado resistencias. El Consejo de Estado ha emitido un informe desfavorable, aludiendo a problemas de adaptación por sectores y al impacto que podría tener en las pequeñas y medianas empresas. Además, ha cuestionado que se tramite mediante real decreto.
Desde Sumar también han criticado la postura del Ministerio de Economía y han acusado a algunos actores de falta de colaboración en este proceso. Ibáñez considera que se está dificultando una reforma que responde a un problema estructural del mercado laboral.
En este sentido, el diputado advierte de que la discusión no puede centrarse en cuestionar la actitud de los trabajadores. "La realidad es que en este país la gente va enferma a trabajar porque tiene miedo de perder el empleo (...) y la realidad es que en este país se hacen más horas extras sin remunerar que nunca".
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